miércoles, 19 de noviembre de 2008

El hilvanador de sueños

Efemérides

Para los que pronto han de conocerme
soy Víctor Abraham,
para el mundo sencillo de los iletrados y
para el mundo complejo de los letrados
estos mundos, al fin y al cabo humanos,
pronto acuñarán en tinta bohemia mi nombre.

Habrán de conocerme
no como poeta ni como escritor,
simplemente mi sueño componer fantasía es.
Como buen soñador que soy
en mi mesa compañera, fiel testiga de mis versos,
pinto con creatividad palabras para la humanidad.

Un hombre humilde ante la grandeza prefiero ser
franco y leal ante la injuria esquiva también deseo ser
desde las aulas de una escuela me siento a escribirles.
Cómo siento que vienen a mí las ideas
para encajarse tácitamente en letras de molde
con el único fin de llegar a ustedes.

Escribir a ustedes deseo
sobre los sueños, mis sueños, nuestros sueños.
Sueños de un país profundo
que a diario saca de un pueblo adormitado a su hombre
para luchar
sueños que al hilvanador sendos caminos guían.

Esos sueños son las melodías mismas
que en la noche anterior un trovador delira,
sueños que a la vida diaria renacen
tras dulces letargos de sacrificio e infinita paciencia.

Si se preguntaran, "¿por qué Víctor Abraham?",
para responderles recordaría…
que un marginado sus sueños en mí confió.

Al llamarme Víctor
comprenderán que me infunda la victoria
comprenderán que a la vida regalo amor
porque me infunda la probidad
que mi padre, el día que partí me regaló
y mi madre, grata inocencia en mí dejó.

Porque la virtud de hacer lo bueno hace meollo en mi visión
de cambiar para bien
porque mis vivencias son mi legajo cultural
que en mi vida recogí para escribir
y tras caminar sus orillas
huellas imborrables fueron dejando en mí.

Entonces ahora, con afán comprenderán
que Abraham han de llamarme
porque con intensidad amo,
abrazo con cariño inquebrantable a la esperanza.

Para los incomprendidos que me lean, yo los comprendo
porque de la incomprensión a la posteridad salté.
Para a una mano amiga bendición regalo y para la amada cariño ofrezco.

Porque la ambición es para mí obrar con bien
porque con astucia mi bandera de libertad forjé
porque me engendra la vitalidad para ser valiente
porque a la adversidad la partida, con aplomo, supe ganar;

porque el velero en el cual emigré,
hoy en mi recuerdo ha quedado;
y mi mar olvidado que me vio crecer, al verme partir
triste y con pena, murmullos suaves de sus olas
esa tarde me regaló,
cuando desde sus orillas divisé el ocaso de sol.

Tardes de veintiuno que selladas en la conciencia
impregnadas quedarán
y en la memoria como ecos de esperanza
para el mundo habrán de resonar.

Poema extraído del libro de poemas: "Contemplaciones del ser" 1era edic. Lima. 2008
Víctor Abraham