miércoles, 26 de enero de 2011

El maestro

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina...

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa...

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona...

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza...

Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...

Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito...

Le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué mas da! Emocionado... Emocionado...

http://palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz.php&wid=2805&t=Considerando en frío, imparcialmente&p=César Vallejo&o=Carmen Feito Maeso

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Me viene, hay días, una gana ubérrima, política,
de querer, de besar al cariño en sus dos rostros,
y me viene de lejos un querer
demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza,
al que me odia, al que rasga su papel, al muchachito,
a la que llora por el que lloraba,
al rey del vino, al esclavo del agua,
al que ocultóse en su ira,
al que suda, al que pasa, al que sacude su persona en mi alma.
Y quiero, por lo tanto, acomodarle
al que me habla, su trenza; sus cabellos, al soldado;
su luz, al grande; su grandeza, al chico.
Quiero planchar directamente
un pañuelo al que no puede llorar
y, cuando estoy triste o me duele la dicha,
remendar a los niños y a los genios.

Quiero ayudar al bueno a ser su poquillo de malo
y me urge estar sentado a la diestra del zurdo, y responder al mudo,
tratando de serle útil
en todo lo que puedo y también quiero muchísimo
lavarle al cojo el pie,
y ayudarle a dormir al tuerto próximo.

¡Ah querer, éste, el mío, éste, el mundial,
interhumano y parroquial, provecto!
Me viene a pelo,
desde el cimiento, desde la ingle pública,
y, viniendo de lejos, da ganas de besarle
la bufanda al cantor,
y al que sufre, besarle en su sartén,
al sordo, en su rumor craneano, impávido;
al que me da lo que olvidé en mi seno,
en su Dante, en su Chaplin, en sus hombros.

Quiero, para terminar,
cuando estoy al borde célebre de la violencia
o lleno de pecho el corazón, querría
ayudar a reír al que sonríe,
ponerle un pajarillo al malvado en plena nuca,
cuidar a los enfermos enfadándolos,
comprarle al vendedor,
ayudarle a matar al matador —cosa terrible—
y quisiera yo ser bueno conmigo
en todo.



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De todo esto yo soy el único que parte.
De este banco me voy, de mis calzones,
de mi gran situación, de mis acciones,
de mi número hendido parte a parte,
de todo esto yo soy el único que parte.

De los Campos Elíseos o al dar vuelta
la extraña callejuela de la Luna,
mi defunción se va, parte mi cuna,
y, rodeada de gente, sola, suelta,
mi semejanza humana dase vuelta
y despacha sus sombras una a una.

Y me alejo de todo, porque todo
se queda para hacer la coartada:
mi zapato, su ojal, también su lodo
y hasta el doblez del codo
de mi propia camisa abotonada.




Víctor Abraham les saluda

martes, 25 de enero de 2011

Diálogos del sentimiento

Dos más y se habrá consumido
mi piel con tu piel extasiados en el perdón bendito,
dos menos y se habrá secado
mi nostalgia y tu nostalgia con llanto.

Jesús nos dice “Los perdono y  no lo vuelvan a hacer”,
pero lo hacemos de nuevo y cada vez
 la sangre purpureada borbotonéa de nuestras heridas
que sin pensarlo ya se ha fundido en una.

Costras que sólo cicatrizan una noche de amor
y al otro día resecas caen al piso y las pisamos
y en la tarde
 otra vez recaen al húmedo piso y otra vez las pisamos.

Mi delicada flor Emilia, que así la llamo
ahora es tan real como siempre la vi
mírame que no puedo regarte como me hubiera gustado
y de a pocos frente a mis ojos te me vas muriendo.

¿Cuándo resucitará lo mío?
…tal vez, cuando se haya abierto el cielo
y rasgado el velo del templo de mi conciencia
seguramente así sabré que despertará tarde mi amor infinito.

***

Fuiste una noche tan dulce


y esa misma noche tan amarga

hasta quererte,

hasta allanarte grabada en mí,

aquí en mi memoria.



A ver, dime ¿Qué hago ahora?


Ya me cansé de recordar

tus mustias compañías

Ya me cansé de abrigar

tu regreso.


A ver, dime

¿Quién velará mis anhelos ahora?

***
 
Víctor Abraham

lunes, 10 de enero de 2011

SALUDOS PARA LOS HERMANOS DE LA TIERRA

(1) SALUTACIONES

Oro por ti, en ti y para ti.
Oro por una hermana y también por un hermano…

Mi pensamiento por ti,
mi pensamiento hendido en ti hasta mezclarlos con tus pensamientos,
mis pensamientos para ti porque te lo mereces y mas aún sé, que de algo te puede servir,
heme por ello la finalidad de mi escritura
y lo substancial del mensaje impregnada en ella.

Compréndeme esta emoción mía de escribirte.

(...)
Para ustedes ofrendo mis memorias,
mis palabras,
mis poéticas experiencias;
Todas…

Todas las sentidas y hendidas
Toda mi agrietada vida.


(2)
HE AQUÍ EN TI, VIDA

Las simplezas y las obstaculidades aún no hanme desmenorizado,
no pueden apagar la voz unas cuantas monedas,
no pueden apagar la voz unas cuantas indiferencias de otros hermanos
que sin entender sus raíces no entienden. Igual los entiendo…

Vuelvo a mirar atrás, a sus miradas y a sus sonrisas;
vuelvo a sentir atrás, a sus cálidos abrazos y sus palabras;
vuelvo a recordar atrás, para hacer un descanso pequeño y luego continuar.

¡Esta es la vida!
c'est la vie!

Así es la vida,
libre, arcana y desafiante a veces,
en otras límpida, desarmada y arraigada….

(...)
Exitosa para un puñado de afortunados,
pesarosa para otro puñado de infortunados,
pero cosa extrañamente curiosa, viven…
Viven porque han bebido de su madre vida,
La madre paridora de vida…

(...)
¡Esta es la vida!
c'est la vie!


De: Profesión del pensamiento.Lima-Perú

Víctor Abraham les saluda

martes, 4 de enero de 2011

John Lennon: Cuando la música de un grande reconforta el alma

John Lennon,(Liverpool, Inglaterra) fue un músico y compositor inglés que saltó a la fama mundialmente como uno de los miembros fundadores de The Beatles.
Cuando el grupo comenzó a desintegrarse hasta su disolución a finales de esa década, Lennon inició una carrera como solista, que estaría marcada por álbumes críticamente aclamados, incluyendo John Lennon/Plastic Ono Band e Imagine, e icónicas canciones como «Give Peace a Chance» e «Imagine».

Demostró un carácter rebelde y un ingenio mordaz en la música, el cine, los libros y dibujos, y en las conferencias de prensa y entrevistas. Fue polémico a través de sus acciones activistas por la paz, junto con su esposa Yōko Ono. En 1971, se mudó a Nueva York, donde su oposición a la guerra de Vietnam dio lugar a numerosos intentos del gobierno de Richard Nixon a expulsarlo del país, mientras que sus canciones fueron adoptadas como himnos para el movimiento contra la guerra. Después de su auto-impuesto «retiro» de la industria musical en 1975 para dedicar tiempo a su familia, Lennon volvió a surgir en 1980 con un álbum de regreso, Double Fantasy, pero fue asesinado tres semanas después de su lanzamiento.

La vida de Lennon fue una de búsqueda, enfrentándose a la yuxtaposición paradójica de sus ideales y de su propio temperamento humano. De acuerdo a los historiadores musicales Urish y Bielen, «lo que sigue siendo lo más intrigante y en última instancia lo más significativo son los autorretratos que Lennon dejó en sus canciones. Utilizando su propio reflejo y el detalle que vio para el público, Lennon fue más allá de sí mismo, tanto interior como exteriormente. Ese fue el regalo dado a él como un artista, y el regalo que le dio al público.» Expresando tanto sus experiencias como sus ideales a través de sus letras, escriben que Lennon fue capaz de «transformar lo intensamente personal en lo profundamente universal (así como a la inversa), a menudo con humor y perspicacia. Sus canciones hablaban con, para y sobre la condición humana.

Víctor Abraham les saluda