lunes, 12 de septiembre de 2011

El ruiseñor y la rosa: Un cuento poético de Wilde

"-Dijo que bailaría conmigo si le llevaba una rosa roja -se lamentaba el joven estudiante-, pero no hay una solo rosa roja en todo mi jardín.

Desde su nido de la encina, oyóle el ruiseñor. Miró por entre las hojas asombrado.

-¡No hay ni una rosa roja en todo mi jardín! -gritaba el estudiante.

Y sus bellos ojos se llenaron de llanto.

-¡Ah, de qué cosa más insignificante depende la felicidad! He leído cuanto han escrito los sabios; poseo todos los secretos de la filosofía y encuentro mi vida destrozada por carecer de una rosa roja.

-He aquí, por fin, el verdadero enamorado -dijo el ruiseñor-. Le he cantado todas las noches, aún sin conocerlo; todas las noches les cuento su historia a las estrellas, y ahora lo veo. Su cabellera es oscura como la flor del jacinto y sus labios rojos como la rosa que desea; pero la pasión lo ha puesto pálido como el marfil y el dolor ha sellado su frente."

(...)

Entonces el ruiseñor voló al rosal que crecía entorno del viejo reloj de sol.


-Dame una rosa roja -le gritó -, y te cantaré mis canciones más dulces.

Pero el rosal meneó la cabeza.

-Mis rosas son amarillas -respondió-, tan amarillas como los cabellos de las sirenas que se sientan sobre un tronco de árbol, más amarillas que el narciso que florece en los prados antes de que llegue el segador con la hoz. Ve en busca de mi hermano, el que crece debajo de la ventana del estudiante, y quizá el te dé lo que quieres.

Entonces el ruiseñor voló al rosal que crecía debajo de la ventana del estudiante.

-Dame una rosa roja -le gritó-, y te cantaré mis canciones más dulces.

Pero el arbusto meneó la cabeza.

-Mis rosas son rojas -respondió-, tan rojas como las patas de las palomas, más rojas que los grandes abanicos de coral que el océano mece en sus abismos; pero el invierno ha helado mis venas, la escarcha ha marchitado mis botones, el huracán ha partido mis ramas, y no tendré más rosas este año.

-No necesito más que una rosa roja -gritó el ruiseñor-, una sola rosa roja. ¿No hay ningún medio para que yo la consiga?

-Hay un medio -respondió el rosal-, pero es tan terrible que no me atrevo a decírtelo.

-Dímelo -contestó el ruiseñor-. No soy miedoso.

-Si necesitas una rosa roja -dijo el rosal -, tienes que hacerla con notas de música al claro de luna y teñirla con sangre de tu propio corazón. Cantarás para mí con el pecho apoyado en mis espinas. Cantarás para mí durante toda la noche y las espinas te atravesarán el corazón: la sangre de tu vida correrá por mis venas y se convertirá en sangre mía.

-La muerte es un buen precio por una rosa roja -replicó el ruiseñor-, y todo el mundo ama la vida. Es grato posarse en el bosque verdeante y mirar al sol en su carro de oro y a la luna en su carro de perlas. Suave es el aroma de los nobles espinos. Dulces son las campanillas que se esconden en el valle y los brezos que cubren la colina. Sin embargo, el amor es mejor que la vida. ¿Y qué es el corazón de un pájaro comparado con el de un hombre?

Entonces desplegó sus alas obscuras y emprendió el vuelo. Pasó por el jardín como una sombra y como una sombra cruzó el bosque.

El joven estudiante permanecía tendido sobre el césped allí donde el ruiseñor lo dejó y las lágrimas no se habían secado aún en sus bellos ojos.

-Sé feliz -le gritó el ruiseñor-, sé feliz; tendrás tu rosa roja. La crearé con notas de música al claro de luna y la teñiré con la sangre de mi propio corazón. Lo único que te pido, en cambio, es que seas un verdadero enamorado, porque el amor es más sabio que la filosofía, aunque ésta sea sabia; más fuerte que el poder, por fuerte que éste lo sea. Sus alas son color de fuego y su cuerpo color de llama; sus labios son dulces como la miel y su hálito es como el incienso.

El estudiante levantó los ojos del césped y prestó atención; pero no pudo comprender lo que le decía el ruiseñor, pues sólo sabía las cosas que están escritas en los libros.

(...)

De: El ruiseñor y la rosa (Fragmento)

***

He tratado de presentar un preámbulo fragmentado a  pedido de una buena estudiante mía del curso del segundo año. Pienso, al publicarlo que esta historia es una de las que más me han enternecido desde siempre, y es una de las primeras historias que empecé a dearrollar cuando me inicié en el curso de Literatura, hace y muchos años.

Sin lugar a dudas, Oscar Wilde ha dejado impreso en este relato su mayor oficio de escritor de la belleza. Wilde, un aclamado y a la vez incomprendido de su tiempo, de un tiempo en los que era mejor murmurar o callar para ser aceptado como alguien normal; este hombre que buscó siempre ser él mismo y compartir su esencia con los que quisieron escucharlo: escuchar sus apreciaciones en torno a lo que era la vida;  una vida quizá con altos y bajos, con aciertos y equivocaciones, pero en el fondo una humana vida.  

Dejo a continuación, un video muy entretenido, así como el relato en toda su extensión, que espero sea aprovechado por todos los buenos amigos amantes de la buena lectura. Gracias Andrea Cervantes por hacérme recordar que debía  publicar esta nota.



Para ser leída y compartida en toda su extensión:

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/wilde/ruisenor.htm

Desde la ciudad de Lima, capital del Perú.
Mario Aguilar Rodríguez les saluda

5 comentarios:

  1. Amo este cuento gracias por hacerme recordar su existencia gracias desde mexico

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    1. En realidad, es interesante la capacidad imaginativa y romántica- en el sentido estrictamente literario- de Wilde. Sin duda, que es un clásico.Gracias a ti por escribir.

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  2. Es linda su forma de pensar con respecto a la historia. Saludos :)

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    1. Gracias por escribir sus percepciones amigo anónimo. Un buen año 2014.

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