martes, 6 de septiembre de 2011

Simone de Beauvoir: "No se nace mujer, se llega a serlo"



"(...)Esparta, donde prevalecía un régimen comunitario, era la única ciudad en que la mujer gozaba de un trato casi igualitario con el hombre. Las hijas eran educadas como los hijos; la esposa no estaba confinada en el hogar del marido: éste sólo estaba autorizado a hacerle furtivas visitas nocturnas; y su mujer le pertenecía tan poco, que cualquier otro hombre podía reivindicar su derecho a unirse a ella: la noción misma de adulterio desaparece cuando desaparece la herencia; cuando todos los niños pertenecen colectivamente a toda la ciudad, las mujeres no están sujetas celosamente a un dueño: o dicho a la inversa, al no poseer bienes ni descendencia propios, el ciudadano tampoco posee a su mujer. Las mujeres sufren las servidumbres de la maternidad al igual que los hombres las de la guerra: pero, salvo el cumplimiento de ese deber cívico, ningún impedimento restringe su libertad". (De: El segundo sexo. 1949)

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“La mujer no es nada más que lo que el hombre decide que sea; así­ se le llama “el sexo” queriendo decir con ello que aparece esencialmente ante el hombre como un ser sexuado: para él, ella es sexo, y lo es de un modo absoluto. Se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absoluto: ella es “lo otro.” (De: El segundo sexo.1949)

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Sobre la autora: Tomado de: http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=341372

Simone de Beauvoir (París, 1908-1986) fue una mujer diferente y nunca aceptó las normas de la sociedad de su tiempo. Desde adolescente rechazó la moral cristiana con la cual fue educada en su niñez, desechó la existencia de Dios y asumió la responsabilidad de sus actos. Esa fue apenas la primera señal de lo que sería la vida de quien es considerada hoy —al conmemorarse el centenario de su nacimiento— una de las pensadoras progresistas más destacada de la segunda mitad del siglo XX y pieza fundamental del feminismo, movimiento que escandalizó a la sociedad de la posguerra. Pero estas reacciones se originaron tiempo después.

(...)sentó las bases para que su siguiente libro se convirtiera en el estandarte de la causa feminista. Se trataba de El segundo sexo, publicado el 24 de mayo de 1949. Es el ensayo base del movimiento feminista, que inmediatamente después de su publicación provocó, por parte del sector conservador, una avalancha de críticas contra su persona. Tras esto, fue calificada de frígida, insatisfecha, reprimida y frustrada, incluso por personas que formaban parte de su círculo de amistades. “Decían que yo me sentía humillada por ser mujer y a causa de ello quería ridiculizar a los hombres. La gente me miraba en los restaurantes burlándose y hasta dándose con el codo”, declaró alguna vez Beauvoir. “Fue en ese momento cuando descubrí el machismo de un cierto número de hombres a los cuales consideraba verdaderamente demócratas, tanto en relación al sexo como al conjunto de la sociedad. Albert Camus casi me aventó el libro a la cara; dijo que había ridiculizado al varón francés”. Pero, ¿qué contenía la obra para acarrear tales reacciones? ¿Qué había entre sus páginas para que más de 20 mil ejemplares fueran vendidos en una semana y para que fuera traducida a decenas de idiomas, entre ellos el alemán, inglés, árabe, hebreo, húngaro, italiano, holandés, portugués y eslovaco? En la obra, Beauvoir plantea que una mujer es mujer no por su biología, sino por sus procesos culturales y psicológicos. Así, escribió: “no se nace mujer, se llega a serlo”. El libro está dividido en cuatro partes desde las cuales aborda la condición de las mujeres desde el punto de vista científico, histórico y literario. En la última, hace un recorrido por la mujer desde la infancia hasta la vejez. “Quedé muy decepcionada de los comunistas. Pensaba que la izquierda sentía cierto interés por este problema. Pero la mujer no es nada más que lo que el hombre decide que sea: así se le llama “el sexo”, queriendo decir con ello que aparece esencialmente ante el hombre como un ser sexuado. Para él, ella es sexo, y lo es de un modo absoluto. “Se determina y se diferencia en relación al hombre y no en relación a lo que ella misma es; ella es lo inesencial frente a lo esencial. Él es el sujeto, el absoluto: ella es ‘lo otro’”. Durante la entrevista realizada por Margaret A. Simons se le pregunta a De Beauvoir sobre cuál es la forma de eliminar esta opresión, a lo que la autora responde: “Ser independiente, trabajar”.

Para Flor Cecilia Reyes, experta en literatura francesa de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, “con este libro Beauvoir demostró que siempre fue congruente con lo que pensaba, decía y actuaba. Supo ser ella y no buscó copias o parecerse a algún escritor. Desarrolló todas sus ideas para definir su presencia en el tiempo y su compromiso como intelectual”. “Beauvoir —dice en tanto la narradora Beatriz Escalante, experta en la obra de la escritora francesa— encontró el verdadero significado de lo que es ser escritora. Me parece que no se equivocó, vivió junto a un hombre importante que no la opacó, al contrario, siempre la apoyó en todo. Considero que es imprescindible leer toda su obra”. VIDA COTIDIANA. Pero hablar de Beauvoir como una feminista —que en ella misma representaba su postura al negarse a tener hijos y a contraer matrimonio (es decir, a cumplir un tratado hecho por hombres)— es muy reduccionista. En su obra están presentes además descripciones excepcionales de la vida cotidiana. Tal es el caso de Una muerte muy dulce (1964) en la que describe la agonía de su madre, quien murió de cáncer. La ceremonia del adiós (1981), su última obra, provocó muchas críticas pues, a decir de algunos detractores, eran episodios que jamás debió haber relatado.

Simone de Beauvoir murió el 14 de abril de 1986, un día antes de que se cumplieran seis años de la muerte de Sartre.

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Personalmente pienso que son grandes los aportes ideológicos que hace Simone de Beauvoir, la eterna compañera de Sartre, quien fiel al estilo del existencialista elabora un ensayo que sitúa el contexto de mediados del siglo pasado y no contenta con ello, busca crear revuelo entre sus contemporáneos visionando un nuevo modelo de sociedad cada vez más abierta, participativa  y tolerante con los demás, sobre todo solidarizándose con su mismo género: el femenino. "Ser mujer -nos dice- no sólo es un hecho de haber nacido siéndolo, sino que este aspecto se va construyendo a lo largo de la existencia". Ella propugna nuevos pensamientos de libertad, de equidad de género, de independencia, pero sobre todo de humanidad sin discriminación. Desde inicios del 50´, su libro: "El segundo sexo"1949, se ha erigido acorde a los cambios históricos y sociales, tanto en el pensamiento como en la acción.

Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Mario Aguilar Rodríguez les saluda

2 comentarios:

  1. Mario, me encanta tu blog cuando tenga más tiempo entraré. gracias por acercarnos a este ser tan especial: Simone de Beauvoir, gracias, mercí , Simone.!!!!!

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    1. Gracias, por tus apreciaciones gentil Felicidad Gonzalez, y sobre todo por el tiempo que puedas generar en tu espacio para visitar esta página. Todo lo que está acá es para ser compartido. Un buen año 2014. Un saludo, amiga mía desde Lima del Perú. Tu amigo y servidor Víctor Abraham.

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