miércoles, 19 de octubre de 2011

El espejo de nuestras conciencias: Un llamado a la reflexión

"¿Por qué percibo una sensación extraña de indiferencia y vacío a los sucesos del día a día? Camino lentamente. Doy vuelta la mirada de rato en rato, para ver si alguien me sigue. Nada. Me siento a escribir, y pienso cada vez más convencido que no estoy en tu futuro. Amén.", dijo el joven estudiante.

"Las afirmaciones a veces son irracionales e impensadas, van y vienen amortiguando tantas cosas que están y de pronto al instante preciso ya no están; las cosas, no sé si me entiendas, pasan por razones casi mágicas, casi absortas, casi ineludibles y casi absurdas." , replicó el sabio maestro.

Mario Aguilar Rodríguez.
Fragmento tomado de: La rueda de la nada. Lima-Perú 2011.

***

Nuestras generaciones últimamente no gozan del espíritu crítico, porque hay aparatos o medios muy grandes, que escondidos bajo la apariencia de gobiernos permisivos que promueven consumismos exagerados, no quieren. Han llegado hasta ellos mismos, porque han tendido sus tentáculos de corrupción. Hay tantas cosas que terminan convirtiéndose en desidios para la misma mente que lo piensa.

Cuando llegan a traspasar las puertas de  algún gobierno, se enquistan y empiezan a dirigir sus maniobras, a veces envían anuncios publicitarios o comerciales breves subliminales a través de los medios de información haciéndonos creer que todo está bien, sin embargo pienso que no está bien, no está bien que las familias en vez de unirse  se separen, como tampoco está bien que los padres deslían todo su tiempo al trabajo en vez de quedarse más horas en casa a dialogar con los hijos.

Estas cosas nunca estarán bien por más tecnología y modernidad que nos propongan. Me resisto a creer que esté bien que la educación sea entendida hoy como un mercado, y uno como una consigna pública necesaria para cambiar el país. No está bien que el miedo a expresar lo que uno piensa sea puesto de manifiesto, simplemente porque no se pueda redactar una sencilla carta que debimos haber aprendido a hacerlas en la escuela, pero por dar prioridad a temas tan superficiales porque el libro nos lo demandó, lo terminamos dejando de lado. Esto, no esta bien. Dime que no está bien, que ya nadie saluda, ni siquiera muestra la menor tolerancia por el que está a su costado, sin darse cuenta que el despertar saludando es bueno, dice mucho de una persona, lo describe y lo presenta como realmente es. Todos hablan de valores, normas morales, sin darse cuenta que ellos mismos como categorías humanas hace un buen tiempo atrás han perdido su vigencia porque simplemente las mismas personas han olvidado su categoría de humanos. Es lamentable, pero llego a la conclusión que los Seres Humanos estamos pasando a ser dependientes de toda esta maquinaria globalizadora. Tampoco, entenderé que está bien que me digan a mí lo que se debe hacer, si quien me lo dice, nunca hace nada bien. Es paradójico, y contradictorio muchas veces.

No sé si es coincidencia, pero aquí en mi país todos los días hay tantas cosas intrascendentes que se toman por trascendentales, a lo malo lo vemos como bueno y a lo bueno lo terminamos viendo como malo o pecaminoso. Aquí diariamente se informan estas cosas que acabo de soslayar anteriormente en todos los diarios, o si no, los terminan exponiendo las televisoras locales. Es lamentable ver, que tantos individuos humanos se van disociando cada día entre ellos mismos, sin prestar el mínimo respeto a esto que se llama: colectividad social. Hay tipos de indiferencia. Los hay de toda clase y en toda civilización, los hay en todo sistema social;  en donde vivo también hay mucho de esto.  

Como dije anteriormente, estos medios o emporios capitales y transnacionales neoliberales que rodean a nuestras generaciones presentes y también a las futuras que hoy están en las escuelas, no quieren ver debatir a estos muchachos, no quieren verlos proponiendo cambios al Sistema que ellos mismos tratan de diseñar para mal a vista y paciencia de nuestras autoridades.

Pienso luego, que todo espejo es ante todo la conciencia propia del alma humana. En el fondo creo convencido, que todo espejo termina mostrándonos lo inimaginable, muestra al hombre o a la mujer lo que es realmente. Por lógica, si el espejo es la conciencia, entonces  la conciencia de estas seudoautoridades está muy remarcada en la indignación de sus propios votantes. 




He allí en sus conciencias, sus espejos. Sin embargo ellos no tienen la culpa, nosotros tampoco la tenemos, aunque hayamos dado nuestro punto de vista aprobatorio en las urnas. No aquí nadie tiene la culpa, al menos no quienes nos vemos a la cara continuamente, sólo somos las consecuencias de una causa mayor: La indiferencia. Sí, esa si es nuestra mayor culpa. Supongo que si queremos buscar culpables, los extremistas dirán: los poderosos, los conformistas dirán que nosotros mismos. Pero pienso que aquí los únicos culpables a parte de la indiferencia, son los aparatos imperialistas que nunca dan la cara ni la darán, porque se muestran enquistados en otras posiciones para no ser reconocidos. Ellos crean los males. Ellos promueven los vacíos. Ellos proponen los atrasos humanos. Ellos son los que no quieren que haya respuestas en las conciencias de las sociedades, aún así debemos ser persistentes en nuestros propósitos y libres en nuestras opiniones.

Sin duda que estos males miserables corroen la fe de las generaciones, pero debo admitir que esto es inevitable. Es la ley general de la "lucha de contrarios" del materialismo dialéctico. Santo Tomás de Aquino afirmaba, que "el mal siempre aparece ante la ausencia de un bien debido." Si nosotros dejamos de inspirar muerte e inspiramos vida, habremos de contribuir a tratar de cambiar en parte este panorama.


No soy un partícipe de la violencia extrema, ni siquiera de ninguna forma de violencia. Debemos ser constructores de ideas, que encuentren cimiento en nuestras propias experiencias. En nuestra experiencia diaria está nuestro mayor aprendizaje, aquí nuestra mayor comprensión de la vida. Tolerancia ante todo, comprensión sin dejar de luchar contra ellos. Por eso, nuestra hermandad de palabra siempre debe ser firme, aún nos encontremos en lugares tan distintos entre sí.

Debido a ello, a ti amigo lector, siempre los mayores deseos para ti, mis mayores y fraternos saludos, pero sobre todo las mayores gracias por entender el mensaje sensible de los muchos que buscamos ser escuchados, ya que estaremos felices de encontrar en tu persona un gran aliciente de acogida.  Por ello, abrazos inmensos y saludos totales, siempre totales.


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Desde la ciudad de Lima del Perú
Mario Aguilar Rodríguez les saluda

5 comentarios:

  1. WOW!! Execente, de verdad te felicito Mario!!!!

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  2. Gracias por entender el mensaje.

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  3. No importa si muchos escuchan. Si pocos lo hacen, esta bien asi. Si aun tenemos la oportunidad de dar nuestra opinion y poder hacer pensar un poco a los demas aun estamos a tiempo. Gracias a ti por compartir tus pensamientos.

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    1. A ti Rocío por tus generosas palabras. Mis totales saludos.

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