lunes, 27 de febrero de 2012

Edición 84 del Óscar: La noche en que el cine y la literatura mezclaron realidad y ficción.

Año 1927. George Valentin es el rey del cine mudo en Hollywood. Todo el mundo lo adora. Todo alrededor de él magnetiza a sus fanáticos, entre estos una joven llamada Peppy Miller, quien ingresará al mundo de las películas, mientras la carrera de Valentin se va esfumando por la llegada del sonido al cine.




Sinopsis: El Artista (The artist)

País y año: Francia, 2011.

Director: Michel Hazanavicius

Género: Drama

Duración: 100 minutos

Intérpretes: Jean Dujardin, Bérénice Bejo, John Goodman

***

Anoche, domingo último, 26 de febrero, quedó demostrado que la capacidad de Jean Dujardin, de interpretar a una estrella de cine mudo convierte “El artista” en el principal filme ganador de “MEJOR PELÍCULA”, durante la edición 84 de los Premios Oscar.

La película muda, cabe resaltar la primera película extranjera en obtener esta estatuilla, se quedó también con los premios a mejor director, actor principal, diseño de vestuario y banda sonora original. Estaba nominada en 10 categorías.

Según informó el diario El Comercio el día de ayer, “El artista” Había venido de triunfar en la ceremonia 37 de los Premios César del cine francés. Allí logró seis de los diez premios a los que optaba, entre ellos: Mejor película, mejor director, mejor actriz principal. Del mismo modo, había venido de ganar el Premio Goya como mejor Filme extranjero.

A pesar de estos logros, la película ganadora estuvo acompañada por ocho películas más en la nominación, dentro de las cuales cinco habían sido inspirados en libros. He aquí interesante darnos cuenta la relación que la literatura tiene con el cine, pues el cine utiliza la literatura como herramienta para la creación de imágenes infinitas generadas de la realidad y la ficción. Entre las nominadas e inspiradas en libros están sólo por mencionar:

Caballo de guerra de Michael Morpurgo

Moneyball de Michael Lewis

Historias cruzadas, película inspirada en el libro “Criadas y señoras” de Kathryn Stockett.

La invención de Hugo Cabret de Brian Selznick

Los descendientes de Kavi Hart Hemmings

Y no olvidemos por supuesto a la tierna historia del cásico Charles Perrault, “El gato con botas”, película nominada a Mejor filme animado, que no tuvo suerte, ya que fue “Rango”, la ganadora en esta categoría.

Del mismo modo, La chica del dragón tatuado de Stieg Larsson, película cuya actriz Rooney Mara fuera nominada a mejor actriz principal, ganando en esta categoría, sin embargo Meryl Streep, por su interpretación de Margaret Tatcher, en la película “La dama de Hierro”


DOS PELÍCULAS FAVORITAS Y NOMINADAS BAJO UN MISMO FIN: LA METAFICCIÓN EN EL CINE.

Resulta interesante que este año, tanto “El Artista”, como “Hugo”, otra de las finalistas de Martin Scorsese hayan orientado su trama hacia la METAFICCIÓN como lo ha denominado muy bien José Carlos Cabrejo en su artículo impecable de ayer, en El Dominical, suplemento del diario El Comercio, él define la metaficción como una la reflexión sobre la condición del artificio. En este sentido, nos dice que es una ficción que puede criticar o alterar sus propias convenciones o exhibir los límites difusos que existen entre ella y la realidad.

“Para aclarar un poco la idea, ambas películas, -nos dice - son una muestra del cine que nos dice algo sobre el propio cine. He allí el carácter de metaficción.”

Por un lado, “Hugo”, relata la historia de un niño, Hugo, que busca activar un muñeco mecánico, por lo que se sumerge con su amiga Isabelle en una aventura que lo llevará a redescubrir la magia de una película que vio con su fallecido padre, la trascendental “Viaje a la luna”(1902) de George Méliès. Vemos aquí una película con personajes que también ven una película, con la diferencia de que para ellos, la ficción no es más que un reflejo nostálgico de sus vivencias.

Por su parte, “El artista”, se ambienta en el Hollywood de 1927 con personajes que experimentarán conflictos por la transición del cine mudo al sonoro. Aquí, el personaje de Jean Dujardin, se aferra a seguir haciendo cine mudo a pesar de los nuevos tiempos. Un “Quijote” en su sentido más idealista.

Por otra parte, uno de los rasgos metaficcionales más marcados de ambas cintas es el uso del blanco y negro.

Sin lugar a dudas que este año la Edición 84 de la entrega de los Premios Óscar ha sido todo un homenaje a las letras, pero sobre todo un acercamiento mayor a lo que es en sí la esencia del cine: su preservación, sus fuentes fílmicas olvidadas en los más oscuros y solitarios almacenes, y el significado nostálgico y motivador más allá de nuevas tendencias digitales.


Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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