jueves, 22 de marzo de 2012

El caso Mohammed Merah: entre el extremismo y el trastorno

¿Cómo un joven de 23 años puede convertirse en un portador de la violencia, y mayor aún ser motivo de una respuesta unificadora en momentos en que un país está a poco tiempo de entrar a elecciones?

El presidente Sarkosy se ha erigido hoy más que nunca como un líder y  ha llamado a la unidad francesa dejando planteado el pleno rechazo nacional a toda forma de ideología violentista y adoctrinamiento forzoso   En un país acostumbrado a preocupaciones más económicas y políticas que religiosas, se ve que  un joven de 23 años ha remecido hasta los más indiferentes sentires, al mostrarse como un sicópata a los ojos del mundo, un hombre que no define clara una posición respeto a la vida, no define si lo que le lleva a cometer desmanes es su extremismo religioso o o su necesidad de mostrar un mensaje contra la inmigración. Lo uno o lo otro, lo cierto es que Mohammed Merah, no es sino el resultado de esta violencia generalizada. Una violencia que cada día hace más daño a las sociedades.  La violencia toca fondo cuando una sociedad está más preocupada en asuntos de forma que de fondo. Sin embargo, tampoco es aceptable que se tomen las vías equivocadas, so pretexto de hacer justicia por cuenta propia. Me pregunto, ¿Cuál es el fondo que se necesita con prioridad atender en nuestras sociedades? Interrogante abierta.


Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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