viernes, 23 de marzo de 2012

Fragmentos del prólogo al libro "Sueños de la Realidad"



En parte inicial, este cuaderno estaba formado por versos sueltos escritos también en papeles sueltos.


(...)Muchos de estos versos viajaron conmigo siempre a los lugares que solía visitar en busca de nuevos aprendizajes. Entre maletas y escritorios prestados, muchos de ellos nacieron como resultado de vivencias personales y otros de vivencias ajenas, váyase a saber de quiénes más, algunos se fueron enriqueciendo en el trayecto, mientras otros terminaron sirviendo de inspiración para creaciones mayores. Tanto así, que estos últimos tres años  fueron leídos y corregidos de vez en cuando, obligándome en cada relectura que de ellos hacía siempre a reflexionar.


(...) En cada relectura antes de su publicación sentí una necesidad imperiosa de hacerlo más amplio y de darle alcance mayor. Ha sido pues dura mi lucha desde entonces. Ha sido duro y batallador mi discernimiento para vencer finalmente al “yo inquisidor”, y hacer prevalecer el “yo reflexivo”.


(...)En dos oportunidades estuve cerca de publicarlo, pero sentía que no era el momento de hacerlo. Ahora pienso, que nunca tanto como hoy ha llegado el momento de propagarlos. He sentido estos últimos meses esa motivación intrínseca de darles vida como libro de poemas, claro está,  salvo los últimos dos acápites que cierran este trabajo a modo de epílogo. (...) la estructura del trabajo está basada en uno de los pasajes del evangelista San Lucas, hecho común al fin que persigue este cuaderno, no estrictamente religioso, sí profundamente reflexivo.


(...)Todo libro es el saldo a una necesidad de contar, de afirmar, de reafirmar lo que se piensa y su creador es el hacedor de cosas maravillosas que salen de una mente que sólo él conoce.


(...)En la  medida que el lector avance en la lectura de cada página, se irá dando cuenta que la temática se erige sobre una posición crítica frente a la parvedad individualista cotidiana en sus diversos estadios: desde la insensibilidad colectiva hasta la necesidad de buscar lo anhelado. El trabajo busca entrever en esencia y estructura una postura que rechace toda forma inicua de coacción hasta cierto punto indebida.


(...)Cada escritor en sus múltiples facetas, ya sea como poeta, ensayista, dramaturgo, cuentista o novelista ha de creer con esperanza en un cambio para bien y orientar su trabajo a ello justamente.  Ha de buscar ese cambio que direccionará su vida y la de sus demás congéneres usando siempre sus nobles ideales para enrumbarlos hacia un punto de convergencia común: el bienestar material y espiritual de las personas.Ha de lograrlo en parte con sus palabras sinceras y transparentes, pero también con sus actos firmes y coherentes. He allí la importancia de su arte.


(...)Confío en que nuestro compromiso personal deba ser impulsar y defender cada día nuestras actitudes, nuestras creencias, nuestros principios y también nuestras convicciones, no deteniéndonos a pensar en las aceptaciones o no aceptaciones. Demostramos con nuestros actos que el mundo está mal hecho cuando no nos quedamos en críticas, sino que aportamos creando obras nuevas para el mundo. 


(De: Las primeras impresiones. Prólogo para un prólogo)

Dejo el link al libro completo en mención para el aprovechamiento que ustedes lectores crean necesario: http://es.scribd.com/doc/103527941/SUENOS-DE-LA-REALIDAD

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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