domingo, 13 de mayo de 2012

Madre

El mar sus millares de olas /mece, divino. /Oyendo a los mares amantes, /mezo a mi niño. /El viento errabundo en la noche /mece los trigos. /Oyendo a los vientos amantes, /mezo a mi niño. /Dios Padre sus miles de mundos /mece sin ruido. /Sintiendo su mano en la sombra /mezo a mi niño.

Meciendo. Gabriela Mistral

El portal web de RRP (Radioprogramas del Perú) tituló ayer su página con estas palabras: "En 34 países del mundo se celebra este domingo el Día de la Madre". En realidad todos los años, - desde que era niño y recuerde- aquí en Perú, celebramos cada domingo segundo de mayo este día, hecho muy respetable y significativo. Pienso, que existen fuertes razones para homenajear a la madre, al margen de los acontecimientos cívicos celebratorios que se dan en varias partes, desde el mismo hecho de una gratitud simbólica representado en un abrazo hasta un bien merecido reconocimiento expresado en obsequios y decorosos regalos. Gestos que sin duda, son bien recibidos por estas mujeres y más cuando vienen de hijos e hijas a quienes aman. Indudablemente, que sí, que sí es necesario el día de hoy, - a pesar, que haya quien dice que día de la Madre son todos los días-, hacer un alto para dedicar este día a este Ser que llamamos Madre, a este Ser a quien la sociedad civil nos ha enseñando a respetar y elogiar, -debo reconocer que en esto la sociedad civil ha hecho bien su trabajo. 

Recuerdo que desde pequeño, sin recurrir a tantos materiales pomposos y costosos,  nos enseñaban en las escuelas a los niños a cortar corazones en cartulina y a escribir hermosos poemas los que adornábamos finalmente con lazos rojos  días previos a este día. Los maestros nos pedían que los guardáramos en secreto y el domingo bien temprano los diéramos acompañados de un abrazo sincero, un abrazo fuerte y sincero. Llegado el día todos debíamos hacerlo, diciendo FELIZ DÍA MAMÁ. Así, era ahora que lo recuerdo.


He querido citar, este pequeño recuerdo porque pienso que los mayores gestos no deberían ser reemplazados por regalos sin sentido, llenos de vacío emocional y hechos por puro compromiso formal. La madre representa muchas cosas, desde significados emocionales al interior de la familia hasta significados materiales, digo esto último por el papel que despliegan para conseguir día a día el diario sustento para el hogar.  En el país, y esto es una realidad, cada día se hacen más notorios los pequeños negocios, las pequeñas bodegas o los pequeños establecimientos de desayuno o de comida,  algunos ambulatorios, otros más formales, en marcados o en casas propias. Pero sin duda, pequeños negocios que si bien es cierto jamás competirán con los monstruos capitalistas, porque ellas, las madres, no buscan competir con ellos, su interés no es competir, su interés es mayor, y hasta más digno que las expectativas financieras macroeconómicas sosas sin sentido, su interés no es otro que el procurar tener lo suficiente, o tal vez un poco más para darles a los hijos con el fin de hacer de ellos íconos de bien social. 

Si bien es cierto, tal vez las palabras o acciones que podamos ofrendar no alcancen para medir esa gratitud que se contrae con ellas, con las madres, desde la concepción: la vida. Vida, que muchas veces se proyecta más allá de un simple alumbramiento, va más allá, consiste en una entrega total e incondicional diaria, hay quien dijo una vez solo el amor de una madre es incondicional, y tal vez sea muy cierto. 

Pienso, que la presencia de la madre en la familia es vital, como también lo es para el desarrollo social. Es curioso que en los últimos años, ellas, a punta de coraje y tenaz perseverancia hayan logrado hacerse de espacios importantes, desde oficinas anónimas hasta sectores eminentemente profesionales y todo por ir en búsqueda de un mayor desarrollo económico familiar.

Madres en el Perú hay muchas, desde madres muy jóvenes, en algunos casos adolescentes, hasta madres con mayor experiencia de vida. Madres profesionales, madres no profesionales. Madres ejecutivas que se levantan muy temprano y van a la oficina, y las que se levantan temprano para asistir a su familia. Madres que pasan la mayor parte del tiempo en el trabajo y madres que pasan la mayor parte del tiempo en casa. Madres que recién se estrenan este año probablemente, las madres que este año cumplen una año más de vida como lo que son y significan, madres. Madres que están trabajando lejos, tal vez fuera, y las que trabajan en el mercado de las esquina. En fin, muchas muchas madres.

Termino esta crónica, recordando un  diálogo que escribía a modo de poema la escritora polaca y Premio Nobel de Literatura Wisława Szymborska, cuando se le pregunta a una mujer sobreviviente de la guerra de Vietnam, esa cruenta guerra que todos debemos no olvidar y rechazar. Nos responde ella, ante la pregunta hostil y desafiante.

Mujer, ¿cuál es tu nombre? -No lo sé.
¿Cuándo naciste, de dónde eres? -No lo sé.
¿Por qué has cavado un hoyo en la tierra? -No lo sé.
¿Desde cuándo es este tu escondite? -No lo sé.
¿Por qué mordiste mi dedo? -No lo sé.
¿Sabes que nosotros no buscamos hacerte daño? -No lo sé.
¿Del lado de quién estás? -No lo sé.
Esto es una guerra, tienes que elegir. -No lo sé.
¿Existe tu pueblo todavía? -No lo sé.
¿Éstos son tus hijos? -Sí.

A las muchas madres no sólo del Perú, sino de las muchas regiones del mundo. No sólo de estos 34 países que hoy celebran este día, sino de todas, de todas las sociedades del mundo porque a dónde se vaya uno, siempre habrá un cariño de mamá. ¡Un Feliz y emotivo día de la madre!. 

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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