jueves, 28 de junio de 2012

El húngaro Imre Kertész: Premio Nobel de Literatura 2002

 ...yo morí una vez, así que podría vivir. Tal vez esa es mi verdadera historia. Si es así, dedico este trabajo, que nace de la muerte de un niño, a los millones que murieron y a aquellos que aún recuerdo. Pero, puesto que estamos hablando de literatura, después de todo, el tipo de literatura que, a juicio de la Academia, -es también un testimonio y  mi trabajo- puede servir a un propósito útil en el futuro, y este es finalmente el deseo de mi corazón. Cada vez que pienso en el impacto traumático de Auschwitz, me insisten la vitalidad y la creatividad de las personas que viven hoy en día. Por lo tanto, al pensar en Auschwitz, reflexiono, paradójicamente, no en el pasado sino el futuro.

 Conferencia Nobel. Estocolmo, 7 de diciembre de 2002.

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" Cuando salía para la escuela, también mi madrastra se sinceró conmigo. Estábamos a solas, en la entrada de casa y me dijo que en aquel día tan triste para todos nosotros esperaba "contar con un comportamiento adecuado" por mi parte. No sabía qué responderle, así pues no dije nada. Quizá haya interpretado mal mi silencio, porque continuó diciéndome que no había querido herir mi sensibilidad y que sabía que su advertencia era, en realidad, innecesaria. Estaba segura de que yo, un muchacho de quince años, era perfectamente capaz de calibrar la "gravedad del golpe que habíamos recibido"; ésas fueron sus palabras. Asentí con la cabeza y vi que con eso le bastaba. Entonces, hizo un gesto con la mano, y temí que fuera a abrazarme. No lo hizo, se limitó a soltar un largo y profundo suspiro entrecortado. Me di cuenta de que sus ojos se ponían húmedos; me sentí incómodo. Después, me dejó ir. Fui andando desde la escuela hasta el almacén. Era una mañana limpia y tibia para ser el principio de la primavera. Hubiera podido desabrochar mi abrigo, pero desistí: la ligera brisa podía haber hecho que las solapas hubieran ocultado de manera antirreglamentaria mi estrella amarilla. "

De: Sin destino (1975)



Sobre el escritor:

Escritor húngaro nacido en Budapest en 1929, vástago de una familia judía. Contaba 15 años cuando fue deportado al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. El año 1945 fue liberado del campo de exterminio de Buchenwald. Siguieron después 15 años, hasta que Imre Kertész comenzó a trabajar en la novela Sin destino (1975). Cuando, después de diez años, concluyó el manuscrito, había escrito una de las obras literariamente más destacadas sobre el llamado holocausto, una obra maestra estremecedora y al mismo tiempo provocadora. Trabajó inicialmente como periodista, pero el diario para el que escribía fue declarado en breve tiempo órgano del Partido Comunista, y él fue despedido el año 1951.

Ha escrito musicales y piezas amenas para la escena teatral, y después de publicar su libro Sin destino comenzó a trabajar como traductor. Ha traducido al húngaro a Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud, Hugo von Hofmannsthal, Elías Canetti, Ludwig Wittgenstein, Joseph Roth, Arthur Schnitzler, Tankred Dorst y otros muchos. El prestigio de que goza Imre Kertész es fiel reflejo del expresivo vigor filosófico con el que se enfrenta a la vida. Cuenta entre los escritores del presente siglo que han devuelto a la tarea narrativa su honda seriedad vital. El no quiere emplear para sus narraciones la levedad de la invención poética. Conoce bien la gravedad de un relato que no se aparta de la vida, sino que permanece firme ante ella, plena de inquietud existencial y de tensión intelectual. La terrible experiencia del campo de exterminio constituye el horizonte de su incansable meditación. Hay que tomar también en serio a Imre Kertész en sus nocturnos paseos intelectuales. Este escritor no gusta de filosofar a la luz diurna de los tratados lógicos o ensayísticos. Prefiere a ella la oscuridad protectora y reveladora propia de la narración. No será posible superar la consternación que se apodera del lector cuando recorre las páginas de Sin destino, si acaso, reprimirla. Pero si aprenderá a comprenderla si está dispuesto a seguir a Imre Kertész en su línea de pensamiento. 

Sus novelas son una reflexión profunda de toda una vida, y muy cercana a esta, sobre el destino y la falta del mismo, sobre la libertad y la angustia de sobrevivir, sobre el sistema y la moral. Sin destino, es una de las obras más importantes de la literatura europea de este siglo. Ha escrito también, la novela El fracaso (1988), Un instante de silencio en el paredón (1998) y Kaddish para un niño no nacido (2001), así como el Diario de la galera (1992) y el diario Yo y el Otro (1997). En el año 2002 fue galardonado con el premio Nobel de literatura, siendo el primer escritor húngaro que lo consigue.

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Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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