martes, 5 de junio de 2012

Ofelias repartidas por el mundo


Mi estimada amiga Dalal Yehia, hace poco hizo un hermoso comentario que lo compartió a través de su cuenta personal de Facebook. He creído conveniente reproducirlo, tal cual me envió porque considero muy reflexivo su mensaje. Personalmente me hizo pensar mucho, entender algunas cosas, y poder sacar conjeturas de otras. Estaba directamente relacionada a uno de los personajes un poco complejos de la trama de Hamlet, la siempre incomprendida Ofelia. Bueno, la nota, llevaba por título: y yo qué? (Espero puedan leerla y sacar sus propias apreciaciones.) Gracias ante todo apreciada Dalal.

y yo qué?
(Dalal Yehia)

Blancanieves, La Bella Durmiente, Rapuncel, Cenicienta.

Doncellas jóvenes y hermosas, bienintencionadas, ingenuas. Antes o después estas lindas muchachas se meterán en problemas, y antes o después un príncipe habrá de llegar a rescatarlas. Y mientras esperan a que llegue este príncipe salvador en su blanco corcel sólo tienen dos opciones: o sufrir o suspender su vida en un sueño o una prisión. Todo menos vivir... Claro que los cuentos nunca nos cuentan lo que ocurriría si los príncipes estuvieran demasiado ocupados con sus propios asuntos para venir a salvarlas.

Parece que algo similar es lo que le ocurrió a Ofelia. Su vida se desintegraba. Su hermano no está, su padre muere, ella deja de tener novio… Si ya no es ni hermana, ni hija, ni novia, ¿quién es Ofelia? ¿Acaso bastaba con ser ella misma? Se ve que no. Hamlet está demasiado ocupado en su venganza y sus propios problemas como para hacer caso a esta pobre chiquita que tampoco parece capaz de arrimar el hombro y convertirse en compañera de igual a igual. Ella sólo puede esperar, desesperar. Y desaparecer. Lo hace por partes: primero desaparecen sus seres amados y con ellos, su corazón. Tras él su mente, y con ella su razón. Después será su cuerpo y su vida.

De todos modos no hay que olvidar que Ofelia no es una mujer. Nunca lo ha sido. Shakespeare dibujó el personaje de la joven doncella enamorada de Hamlet como el retrato de un tipo de mujer, de un arquetipo.
Ofelia es buena, ingenua, , loca y suicida. Frente a ella tenemos otro personaje, la mala. Es Gertrudis: una mujer perversa, calculadora, adúltera y promiscua. Ella, por supuesto, muere asesinada: jamás se le ocurriría poner fin a su vida por su propia mano. Lo correcto entonces hubiera sido hacerlo por ella.

 ***

UN BREVE COMENTARIO APARTE a la luz de la nota compartida por nuestra amiga Dalal!

Gertrude refiere que Ofelia, parecía "incapaz de sostener su propia angustia". Ella, Ofelia, es como una persona loca debía ser. Bueno, eso es lo que refería Gertrudis. Pienso, que a veces nuestra presencia, y más si es requerida, aunque sea simbólicamente física o abstracta, pero nuestra presencia al fin y al cabo, es suficiente, para calmar en parte, o sustituir porque no, esa locura o intranqulidad de la otra parte. El detalle, es saber, ¡cuándo es el momento! Diantre!. Yo me pregunto, Cuántas Ofelias podrían ser diferentes al arquetipo de Shakespeare, si tan sólo nos preocupáramos de estar allí en el momento justo y preciso. Creo que el problema no está tanto en las miles de Ofelias repartidas por el mundo, sino en cuánto podemos hacer - o qué solución damos a ellas, los miles de Hamlets, de Laertes o de Polonios repartidos de la misma manera por el mundo.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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