lunes, 30 de julio de 2012

Confesiones de madrugada.



After all it is written in the stars. (Lennon)

Tienes algo de razón, Peter Pan nunca creció, se resistió a crecer.

Indudablemente, que por la forma en que llevo mi vida, veo que jamás creceré. (Al, menos eso me dicen los amigos que rodean cada día mi existencia, pero bueno debo entenderlos también.) Pero te lo reafirmo una vez más, no porque sea un chiquillo de pensamiento y de acción que me encantaría, sino porque me resisto a creer en algo que no va acorde a mis propios códigos de verdad. Jamás debemos seguir acciones que no son compatibles con nosotros mismos. Total, no importa de que lado de la vida nos situemos, lo que sí importa es que desde allí aportemos a este gran cambio colectivo.

Esto, que te acabo de escribir,  al fin y al cabo me hace feliz. Me hace enteramente feliz ser como soy, ser como he querido ser siempre, y seguir siendo como debo seguir siendo: una persona que mantiene aún una rebeldía, una vitalidad; una persona empeñada en defender cada día sus ideas y sus creencias, a pesar de que a veces todo se ponga en contra - y debo confesarte que muchas veces también a mí, está realidad me resulta tan patética como escabrosa, pero como dicen todos: "este es el mundo que el mismo ser humano ha creado"-. 

Por eso, pienso que el simple hecho de darle cada día razones nuevas de humanidad y sensibilidad con nuestros actos a esta realidad que tanto confunde y tergiversa, es lo más admirable que se puede hacer. ¡Nosotros, los que aún buscamos algo coherente dentro de la vorágine incoherencia pragmática, no podemos ceder!, ¿me has entendido?, nunca deberemos ceder. A mayores frustaciones, el doble de ánimos superpuestos; a mayor indiferencia, mayor comprensión; a mayor apatía mayor hálito de vida; a mayor frialdad, mayor calor de humanidad.

A esto es lo que yo llamo siempre ¡Remar contra la corriente! (Tal vez, Peter Pan, también fue consciente de ello y, por eso su deseo de no renunciar jamás a lo que él creía como correcto, a sus propios códigos de verdad. El capitán Garfio sólo era un reto en su vida, mientras Wendy lo era todo, pero mientras al primero siempre le unía ese espíritu fantasioso y noble de contrariedad, de la segunda lo separaba ese espíritu de realidad. Ese fue el mayor dilema que tuvo que afrontar este pequeño personaje: por sentimiento, atreverse a vivir en la realidad, o por principio, quedarse en la Tierra de Nunca Jamás. En fin, cosas, interpretaciones mías) 

Muchas veces el mostrarse como sé es uno mismo cuesta -sí, sí, cuesta y mucho-, no porque tal vez no coincidamos con los demás, sino porque es la mayor muestra de honestidad que cualquier persona debe asumir en su vida a modo de un compromiso consigo mismo. ¿Después de todo de qué nos valdría ser lo que somos, si no logramos proyectar nuestra imagen real al mundo? Si no entendemos esta interrogante siempre viviremos sumidos en una falsedad de propia apariencia, y la no aceptación personal primero, y social luego. El mayor conocimiento se logra cuando uno es en el mejor de los casos uno mismo con sus cualidades y fallas. 

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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