viernes, 6 de julio de 2012

Del protagonismo correcto

Hace un par de semanas atrás encontré circulando en la red una expresión que me pareció un poco descabellada, sin embargo tras meditar un rato supuse el porqué de esa expresión. Esta correspondía a un joven peruano, sí ese mismo joven de la generación que me envuelve, y esto es lo que más me duele. Es una lástima haber leído esa noche tal expresión, supongo entendible, mas no justificable. Él refería, ¡LA GENTE HOY EN DÍA NO PIENSA!.


Uhm, yo no creo eso, la gente piensa, se preocupa demasiado por el Perú y su desarrollo, lo que sudede es que no consigue la ventana adecuada, no logra encontrar el canal adecuado, salvo las redes sociales y las pequeñas agrupaciones populares. El problema está echado sobre la mesa desde hace mucho tiempo, la falta de liderazgo y experiencia política del nuevo gobierno, aunque percibo sus deseos intrínsecos de hacer bien las cosas, y esto me reconforta. Pienso que la solución no está en tirarnos al Gobierno o proponer medidas extremas, no no está allí. No está allí, sino en la comprensión y el diálogo correcto. Los cambios verdaderos demoran, pero se tienen que iniciar no gritando improperios, tomando caminos, encendiendo objetos, o arengando a la violencia. Sí, razonando y dialogando.Una vez, escribí en una crónica que cuando se cae en la  confusión y el desorden generalizado aparecen líderes malsanos que buscan protagonismo, y lo peor es que lo alcanzan. 


Yo, apoyo todo intento alturado de pacificación, de diálogo al margen de quienes busquen promoverlo. La división daña como la mala fe y mala conciencia de malsanos rebeldes que intentan levantarse a costas de la ignorancia y el fanatismo de algunos pobres de espíritu. Nuestro deber ciudadano es escuchar, proponer, ayudar y colaborar, no poner trabas ni promover mensajes subliminales que más odio y descontento genera. Yo, apoyo al Gobierno con sus aciertos y errores porque es el que tenemos, fue elegido democráticamente. Esto lo afirmo convencido porque más que una cuestión de fraternidad democrática es una cuestión de respeto a la soberanía interna.


Como ya dije una vez, necesitamos tener a los 30 millones de peruanos bajo un mismo objetivo. Esa es la solución, aunque difícil, no imposible. Para qué están las familias, los grupos sociales, las escuelas, las organizaciones políticas, la comunidad de migrantes peruanos en el exterior, en fin para qué están esos miles de adolescentes y jóvenes que conforman la gran población activa de nuestra sociedad. Se trata hoy más que nunca, de buscar equilibrios y de establecer conciliaciones más justas y equitativas entre las llamadas históricas izquierdas y derechas. Conciliar, tender puentes de acercamiento; encontrar puntos comunes sobre los cuales se puedan llegar a respuestas, ya que es más fácil lanzar preguntas de ambos lados, pero ¿quién halla las respuestas? Pienso, que esta no se hallará jamás por bandos separados, sino acercados. Jóvenes contemporáneos míos, entendamos esto: “Jamás se hallará por bandos separados, sino acercados.”


Yo digo, 
¡No a la violencia! ¡No al maltrato y atropello! ¡No a los mensajes subliminales que siembran odio y rencor! ¡No a los extremistas! 
Yo digo, 
¡Sí al Estado de Derecho! ¡Sí al respeto a la ciudadanía! ¡Sí al diálogo justo y concientizador!

Yo digo,
¡Sí a la capacidad para entender y,- como diría Fito Paéz, - también a dar!





Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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