sábado, 15 de septiembre de 2012

Fragmentos de "Libertad bajo comparecencia". Lima. 2012.

sin embargo es necesario demostrar, demostrarlos,
demostrar  esos sentimientos en cada momento 
a cada paso, a cada instante...

(De: Los hermanos de la  tierra. Lima. 2012)
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Los hermosos jardines


Es curioso que un joven haya afirmado decididamente esta mañana que estamos, "...para no encerrarnos en un hermoso jardín, sino para actuar en el mundo real." Esto me trajo a pensar lo que anoche también me dijo John, otro gran amigo mío, que no estamos para soñar sino para pisar la realidad - siempre me lo dice, y la verdad que lo entiendo-. (Sin embargo, y ese el problema que soy tan realista, tal vez más que el mismísimo John)



Uhm, ambas apreciaciones son entendibles y comprensibles desde un punto de vista, sin embargo pienso que indefectiblemente, si no tomamos como punto de referencia esos "hermosos jardines" jamás enseñaremos a los demás a ver optimismo y esperanza en la vida presente, porque mal que bien estos mundos, son mundos de sensibilidad. La realidad ya la conocemos, sabemos cómo es y que apariencia tiene. Nuestro trabajo debe ir más allá, debe consistir en abrazar objetivos más amplios, más nobles y sensibles. Nuestro trabajo debe alcanzar la comprensión y el entendimiento. El detalle es mostrar esos lados gentiles que nos ofrecen la posibilidad de cambiar para bien. El detalle no es soñar por soñar, sino soñar para proyectar gracias a estos sueños posibles soluciones. En todo caso concuerdo con ambos que de alguna u otra manera, el mundo que nos rodea es el que hoy existe y debemos afrontar con mucho, mucho optimismo.



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La vida ajena

Llega el momento en la vida de un hombre en el que uno mismo empieza a analizar muchas cosas de su vida, de la vida de los demás o de las innumerables vidas que se piden prestada a los demás, en fin...cosas humanas, algunas extrañas, otras raras, no falta algunas que otras exageradas o minimizadas,  pero todas comprensibles. Si a esto sumamos el hecho de vivir cada día como si fuera el último - es curioso que todavía recuerde esa expresión, sí esa misma expresión estampada en el mural de la universidad cuando la pintaron algunos callejeros allá en Trujillo hace ya muchos años-. Como ya dije intentar convertirse en un hombre que analiza cada cosa, y depender únicamente de los trabajos diarios que se tienen que hacer sí o sí para poder tener un sustento, no es tan fácil de comprender. Algunos se quedarían en un solo estado, o el trabajar o el analizar, pero por Dios jamás ambos, jamás. Algunos la considerarían idiota, ociosa, o porque no aburrida o difícil,  hasta hay quienes pensarían que es admirable o extraordinaria. Lo cierto es que no es ni lo uno ni lo otro, ni ociosa ni aburrida, cuanto menos admirable, no, no lo es, es simplemente una vida ajena.

El viajar enseña tanto a un hombre como las personas que uno conoce allí en esos remotos y exóticos lugares, los mismos que luego quedan convertidos en amigos, son innumerables. Y hasta afirmaría con mi mayor convicción que se termina aprendiendo- y creo que en mayor medida-, de los adolescentes y jóvenes que uno frecuenta por cada espacio escolar que se recorre: producto de los múltilpes trabajos en las aulas. Ellos dan mucha materia a nuestra vida, me refiero cuando la vida está relacionada justamente con ese extraordinario oficio de enseñar - pero también de aprender-.  La vida a veces resulta no ser tan fácil como se piensa y sin embargo sus azares nos están tentando casi todos los días. 



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Los consentimientos de felicidad



Indudablemente, que el sufrimiento siempre será la otra cara de la felicidad, y para alcanzar la comprensión de la segunda y poderla irradiar a los demás se necesita en primer lugar atravesar necesariamente por la puerta de la primera. Supongo que estas palabras resultarán por ahora, inexplicables y extrañas pero aunque queramos negarlo no veo mayor realidad que esta.

Por eso,
Querer  Zuzanne
querer mucho a las personas
y aceptarlas como lo que realmente son
-al diablo con sus defectos-,
no hay perfecciones, en realidad no las hay.
Estamos cubiertos todos de errores
obramos sin pensar
y decimos cosas sin sentir
(y debo admitir que ese es el problema ahora)

el problema ahora
es que nadie quiere sentir
el problema ahora
es que todos quieren estar seguros de los demás para dar el primer paso
- o al menos, eso pareciera que quisieran dejar por expreso 
para que los demás las percibamos-,

el problema ahora 
es que antes de actuar 
haya que medir para no equivocarse-  es una insensatez-,
muy pocos sienten ahora
como debieran hacerlo en realidad
es algo no entendible, pero supongo que debe ser comprensible.

Es muy raro percibir tan seguido estas extraños afectos,
pero lo que encuentro cada noche al ir a cenar
o cada tarde al escribir
e incluso cada mañana al pararme frente jóvenes 
es ya preocupante.

Las personas que deberían ejercer un liderazgo 
-los llamo líderes porque
fueron bendecidos con cualidades y talentos de líderes
y sin embargo no hacen nada-, 
hacen que sus talentos convivan con sus fríos hermetismos (¡que paradojas!)
no faltó alguien que una vez decidió usarlos 
pero sólo para lograr conveniencias mediáticas y
-como tenía que suceder- todo salió mal. 
Esto fue ya patético. 

Supongo que éste es el mundo real ahora 
¿verdad Zuzanne?
quedan pocos, pocos "ilusos" ahora, 
quedan pocos "tontilllos", pocos, 
pero nobles de corazón
de intención
o de acción que es lo más importante. 

***

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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