jueves, 18 de octubre de 2012

Apuntes y fragmentos de nuevos trabajos. Lima. 2012


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entre viajes fuera de la ciudad, regresos a los sitios de infancia, caminatas hasta altas horas de la noche, clases que uno da todos los días por la mañana, trabajos de escritura que nunca faltan y que hago con sutil dedicación por la tarde para sortearlos al próximo día entre los posibles diarios honestos que aún queden, salidas a comer en cualquier lugar, y regresos solitarios a la misma habitación amarilla para seguir haciendo lo mismo hasta que llega un momento en que voces suplicantes aparecen: "ya está bien, párala". Descansos entrecortados breves hasta que amanece, y salidas otra vez para conocer personas nuevas que casi nunca retienes, muchas son desconocidas, pero eso me ayuda a vivir como comprenderás. Conozco, tal vez sin proponérmelo a mucha gente; otros dicen conocerme, y sin embargo yo no - es raro todo este juego de rostros y palabras. Así vas pasando, pasando los días que van y vienen y bueno también vas viviendo y también aprendiendo. Risas, muchas risas, ajaaja, cosas mías, cosas mías; pero cuéntame tú, háblame de ti ¿Quieres? (De: Los días van y vienen. Lima.2012)

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Nunca se está definida una confianza del todo hasta que la percibes directamente y es bueno percibir eso. Es mejor así, tal vez sea porque te dejé un libro mío, tal vez porque te miré aquella tarde que ya no la recuerdo, o porque te hablé de no sé qué cosas. A veces sucede no sé cómo, pero creo que alguien encomienda esos pasos del acercamiento. Luego, nada es igual, todos somos diferentes, y si vamos a olvidar olvidamos, olvidamos esos, esos que se llaman malos momentos de una vez por todas, tenemos cinco minutos, tal vez cinco días, cinco semanas o cinco meses, tal vez sean cinco años. No lo sé, te juro que no lo sé. Y si mejor, no lo olvidamos nunca. Mejor no lo olvidemos. (De: Libertad bajo comparecencia. Lima. 2012)

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Cuando era niño, él me introdujo en este mundo de las palabras, él era un obrero que cada fin de mes durante toda su juventud se dedicó a comprar libros. Lo admiraba aunque nunca se lo dije, tal vez fue una esas pocas personas a quien hube admirado tanto en los albores de mi niñez. Llegó a armarse bibliotecas grandes en casa, muy grandes que el tamaño mismo que me acompañaba resultaba insuficiente para competir con ellas. Tal vez allí, entre esos libros empolvados y entregados al tiempo sin memoria se haya gestado, tal vez sin saberlo el inicio para mí de esta aventura por dar vida a la ficción y entenderla en mi mente aún cerebralmente infante. Fue una etapa emocionante. Después de haberlo conocido, ya nadie me ha leído nada. Ese hombre fue mi progenitor. (De: Libertad bajo comparecencia. Lima. 2012)

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Sí, renuevas mi compromiso diario con esa escritura comprometida con el día a día. Pienso convencido, que sin personas tan gratas y generosas en sus palabras nada tendría razón de ser. Un escritor debe mucho a esas personas nobles de sentimientos, porque sin saberlo ellos mismos alimentan sus vivencias diarias. Sigamos haciendo grandes cosas. Vale? Sigamos impulsando las bondades correctas y corrijamos otras. (De. Libertad bajo comparecencia. Lima. 2012)

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Darse un tiempo para escribir cada día, aunque sea algo corto pero escribirlo al fin y al cabo. Compartirlo. Esto pule nuestra redacción y eleva nuestra capacidad de coherencia y análisis. Leer también es importante, aunque sea un pedazo de periódico viejo de la cocina, leer permite el manejo de un vocabulario más variado y echa las raíces para una mejor comunicación. (De: Profesión del pensamiento. Lima. 2012)

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pasé toda mi infancia en un entorno en el que los poderosos de la tierra no tenían lugar en la tierra de los pobres y los humildes. Su lugar era otro. Ese lugar prohibido, que los niños de mi edad con nuestros padres jamás podríamos visitar algún día. Fue así que el amor y respeto a la cotidiana vida rutinaria del humilde y a sus criaturas era el único mandamiento moral que llevé sobre los hombros de mi infancia. Tal era la única convicción, no hacer daño a un ser vivo y colocar a los pequeños y humildes por encima de todo lo demás.(De: Libertad bajo comparecencia. Lima. 2012)


Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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