lunes, 19 de noviembre de 2012

Descripción de la vida


ACÁPITE 1

Mi interés está siempre en difundir lo que veo y lo que siento, lo que escucho del señor de suéter naranja, o de la señora que lleva el chall lila oscurecido. No importa de quienes sean los colores, lo importante no está quedarse en ellos- en los colores y formas externas-, sino en quedarse en quienes los miran, en los sujetos. Discúlpame si me desvío en mi presentación. (Ah, bueno a veces soy así). A veces suelo ser un poco introvertido, aunque sabes? también creo tener momentos de breves jolgorios y alegrías, y eso, lo sabes tú mejor que nadie, y me alegra que lo puedas saber. Gracias por saberlo. Me dijiste una vez que eras alegre, y debe ser cierto porque has alegrado mi vida desde tu llegada.

Soy un típico hombre que siempre está pensando y jamas está quieto -o debo decir con la mente en blanco-, creo que mi mayor arma es siempre la palabra. Lo ha sido así desde hace muchos años e incluso desde que era adolescente. El detalle aquí es conocer a la persona, nada más que eso. No me gusta esconder nada, salvo la estrategia de esconder cosas a través de las palabras. Es como un juego todo esto sabes? Lo sabes, verdad? Dime que lo sabes! La mayor estrategia de un escritor es mostrarse como es, lo demás, la otra parte, tal vez la más vital, está en los libros que ha pasado escribiendo, y qué muy poca gente lee con atención. No importa eso, lo importarte es escribir, escribir la vida o todo intento de vida cuando no se sabe vivirla. Eso es todo. A veces, la fe hace que no nos desanimemos y sigamos apostando por el bien. Yo veo a la gente que se topa día a día con desazones, con olvidos y con desesperanzas que le son ocasionadas, y trato, o al menos intento tratar -para serte más honesto-  de imprimirles una nueva salida. Intentar demostrar que al margen de todo siempre hay esperanza.

Tú lo has dicho, ese es mi estilo, "decir las cosas con unas palabras que llegan al corazón para revivirlas del dolor". Soy un hombre que habla de lo que ve, nada más que eso, no sé si a eso puedas tú llamar literatura, o quien sabe vida; pero me deja tranquilo el hecho de buscar en la gente -dentro de los pocos espacios que deciden aperturar al otro- una reflexión. Exacto, esa misma reflexión para preguntarse a sí mismos sobre el porqué de las cosas y de las situaciones extrañas, y afortunadamente para ellos, sí, sí para ellos, poder finalmente encontrar respuestas. Eso es todo.

De: "Los días van y vienen". Lima. 2012

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ACÁPITE 2


No soy mucho de frecuentar espacios de literatura, y cuando los hago tal vez voy por invitación, o por alguna ligera y pequeña necesidad de sentirme hermanado a estos suntuosos recintos, pero cosa demasiado extraña, en ellos no siento nada. Siempre estoy dedicado a mi trabajo, mi trabajo es captar sensaciones por el día y volcarlas en decenas de hojas por las noches, interminables noches que se diluyen con el transcurrir de las horas que pasan, pasan todas. Salir a caminar?, claro que también lo hago, y mucho, muchísimo, y la verdad... la gran verdad es que hasta me parece que a veces estoy rodeado de mucha gente, y sin embargo siempre estoy allí buscando un espacio para mí. Es algo raro todo este juego de rostros y nombres, pero es así. No suelo tener a mi lado a personas que se preocupen por mí, salvo a Paula, o a Carlita, ellas creo que se preocupan de mí más de lo que yo mismo me preocupo por ellas. Me hace sentir a veces un desconsiderado. Lo siento. Es algo raro sentirme así, sentir esas sensaciones, pero son ciertas, muy ciertas. A veces pienso que las personas son como son, no más ni menos de lo que puedan ser: muchos miran, observan y se van, algunos para volver, otros para no volver más, pero los entiendo, entiendo a todos, mas de lo que pueda entenderme yo mismo. (De: Los días van y vienen. Lima. 2012)


De: "Los días van y vienen". Lima. 2012

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Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.

Víctor Abraham les saluda.

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