domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Qué está pasando en realidad?: Preguntas y respuestas

La preocupación: Respuestas a una interrogante formulada  

Hace una semana conversaba por una de las redes sociales con Hanna Hernández, una psicóloga, activista mexicana y muy amiga mía a quien tuve la oportunidad de conocer durante su paso breve por Lima a finales del año pasado. De nuestras conversaciones siempre rescato muchas cosas, hablamos de todo, de cultura, de lugares turísticos, formas de pensar y modos percibir las cosas, en fin. Debo reconocer que aprendo mucho de su amistad, pues su espíritu noble de servicio social es muy digno de seguir. La cito ahora, porque hace dos días leí una pregunta que ella había lanzado a los ciberlectores -bueno, yo me considero uno de ellos-. Ella se preguntaba,  

¿Por qué en algunas empresas piensan que la vida humana tiene un valor monetario y se creen con derecho de disponer de la totalidad de tu vida -la del trabajador, interpreto-?  

Esta pregunta, dio en mi cabida a una respuesta corta primero, pero luego más profunda. En ese entonces, sólo atiné a referir dos opiniones:  

1. Por que estamos en el contexto histórico de la deshumanización, nos dirigimos hacia él, y me temo que esto será inevitable tarde o temprano, sin embargo pienso que es necesario hoy ayudar a sensibilizar en las emociones, tal vez esto - me refiero al mundo de las emociones-, sea el freno más contundente en nuestro intento por retardar este proceso y en parte - aunque utópico para muchos- a detenerlo.  

2. ¡Las emociones!..., en la sensibilidad de las emociones humanas está la solución a tanta irrisoria barbarie abyecta y falta de compromiso....hoy perceptible, producto de una incoherente sociedad generalizada.  

Esta nota, descrita a modo de ensayo, lleva el sello de una respuesta reflexiva y final:  

Me temo que sí, que sí es cierto que hoy no sólo las empresas, apreciada Hanna, sino los individuos en su gran mayoría- y esto es lo penoso y decepcionante- han pasado a darle a la condición humana un valor monetario, y por lógica si se trata de dinero, a usarla disponiendo de ello al libre albedrío irresponsable e insensible, y lo que es aún peor, no tan solo las condiciones humanas propias, sino también las ajenas.   ¿Qué está pasando en realidad? ¿Qué está sucediendo con las personas?, hoy enviaba una pregunta abierta por mi cuenta de facebook, ¿seguir creyendo en la personas o no? Supongo que el resultado de estas respuestas, dará pie a otro ensayo breve.  

Luces para una salida  

Me temo, como ya dije en la respuesta 1, mencionada líneas más arriba, y me reafirmo que hoy el contexto histórico que nos circunda es la: deshumanización, ésta, tarde o temprano cubrirá todos los espacios y será irremediable- y lo siento, por los más jóvenes-, no hay escapatoria. Sin embargo, puedo alentar desde esta tribuna a mantener la fe, el derecho y la obligación asimismo a defender nuestras convicciones - si es que aún las tenemos o las que aún nos queden, y que permitan revivir las ya gastadas-, sí sólo puedo decir por ahora, que no podemos fracasar en nuestro intento por ser mejores personas y decirle no, a los malos ejemplos. Decir, que ser firmes tal vez no sea la tabla de salvación para tantas barbaridades, pero estoy seguro que nuestra firmeza permitirá que las nuevas generaciones, qué digo, las presentes generaciones vean como modelos - esta es mi mayor esperanza-. Decir hoy más que nunca que ser uno mismo vale, vale por mil o tal vez más, al margen de todo, de todo lo demás. Decir que las mentiras jamás han tenido ni tendrán cabida, no deben tenerla ahora, con mayor razón. Decir desde esta ventana virtual, que la rebeldía es buena y saludable porque imprime un deseo generoso de libertad, no de libertinaje- entendámoslo bien-, sino de libertad. Decir que en las emociones, en la sensibilidad de las emociones puede estar la esperanza que pueda detener o retardar este proceso maquiavélico, que hoy pocos se den cuenta o no se nieguen a entenderlo.
 
Finalmente, hacer un compromiso todas y todos para ponernos de pie y decirle: ¡NO!.......a la vida vacía y frívola carente de sensibilidad y valoración a lo que somos realmente, la misma que sólo conlleva a la angustia estúpida del cada día. Decirle:¡SÍ!, en cambio a las emociones, sentimientos y pasiones, a todos los afectos y sensaciones, a todos!............... AFECTOS, TOTALES AFECTOS!!!!!!!!!  

Soy un escritor, y ese es mi mayor compromiso con todos y todas ustedes.  

Hanna, un grande abrazo a ti, y tu patria mexicana que tanto aprecio y valoro.  

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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