jueves, 14 de marzo de 2013

Francisco I: Una esperanza nueva hallada en este fin del mundo

"HAY UN NUEVO PAPA, ES JESUITA Y REALZA LA SENCILLEZ DEL HOMBRE POR EL HOMBRE, ME AGRADA QUE UN SIERVO DE DIOS SEA DE ESTA TENDENCIA. HABEMUS PAPAM Y ES FRANCISCO I". (miércoles 13 de marzo del 2013)

Anoche al promediar las 9 pm, publiqué  esta nota breve en mi cuenta de facebook antes de ir a cenar, había estado todo el día en un ajetreo tal que no tuve mucho tiempo para escribir algo, sin embargo eso jamás fue un impedimento para poder ver algunos portales virtuales que anunciaban el famoso HABEMUS PAPAM.

Indudablemente, que es una satisfacción que un latinoamericano sea elegido como sucesor de Pedro, justo en este tiempo cuando las cosas parecen estar descalabrándose, pero no, hoy no es un día para quejarse, sino para regocijarse. Al margen de las críticas que puedan hacérsele a su persona, es necesario valorar ese espíritu noble de humildad que siempre -según colaboradores más cercanos- ha acompañado su vida.

Pienso, y lo dejé expreso hace un mes atrás cuando supe de la dimisión del hasta entonces Papa, hoy cardenal emérito, Benedicto XVI que la iglesia católica necesitaba vislumbrar nuevos tiempos, cuestioné en en ese entonces y duramente al saliente Papa, ¿qué pasaba al interior del clero institucional más rígido y celoso del mundo? ¿Por qué renunciaba el Papa?, me costaba creer algunas cosas, como ese tan sonado debilitamiento físico o desprendimiento de poder del que tanto se ha hablado; personalmente atribuía más bien a un debilitamiento espiritual al interior de dicha fe, conjetura extraída precisamente debido a los últimos sucesos y escándalos sucedidos.

Hoy, un día después de ese trece de marzo, estoy muy contento porque por fin pienso que el buen ejemplo sincero, la preocupación social por la pacificación general, la erradicación de toda pobreza emocional - o al menos esa certeza de atención desde hoy más tangible- de las consciencias de los hombres, sí, todas estas necesidades que siempre formaron parte de mis preocupaciones vienen a tomar hoy consistencia esperanzadora en la persona de Francisco I.

Espero que las futuras enseñanzas y encíclicas - las redactadas por él y las que vengan en adelante- nos empiecen a mostrar a un Dios, ya no alejado de los hombres, sino más bien cercano a ellos mismos, y digo esto por lo dividido que parecen estar los pensamientos de las realizaciones, porque una sociedad que niegue o reniegue de su propia fe está condenada al vacío de la desolación temporal. Como ya dije una vez, en una nota que escribí el año pasado que era una barbaridad pensar en estos tiempos en un Dios alejado de los hombres y de las mujeres, sencillamente porque este Dios mismo que los puritanos de la fe desean ver sólo en los cielos, sí, en ese prístino limbo, estaba hoy más que nunca en los hombres, en sus aciertos y desaciertos, en sus alegrías y en sus frustraciones.

Pienso que Dios no está en una ideologizada religión, ni siquiera en las paranoias de sus redentores, no, allí no está Dios. Dios está en la verdad de los hombres, en el rostro de los hombres. Las cartas de Dios, están yaciendo en las calles, en las comunidades abiertas –y debo afirmar que también en las cerradas-, en los hogares, en los minúsculos y menesterosos seres, en las consecuencias humanas de los hombres y de las mujeres, y hasta me parece que también en nosotros, en tú y yo juntos. Por tanto, me pareció - y aún me parece- una desfachatez tratar de saltearnos estos importantes espacios donde es más que probable que se encuentre, según las escrituras “EL QUE ES”, ya que hoy en día, a estas alturas de la vida es cuando más se necesita de esta presencia dadora de esperanza, y por lo tanto no debería intentarse alejarla de los  Seres Humanos para quererla ver como un Dios tan puro alejado de toda falencia humana.

Todos estos pesares y preocupaciones que estuve analizando veo por fin, sino resueltos por lo menos meditados como ya dije en la persona de Francisco I, sencillamente porque él es parte - al menos en su esencia, y eso es lo que más importa- de este continente de la esperanza como llamara así a esta parte del mundo el beato Juan Pablo II, que según supe por mi madre llegó una vez al lugar donde vivíamos producto de su peregrinación, aún era muy niño y no recuerdo con exactitud ese momento, sin embargo debo suponer que su gran generosidad para con las personas fue inmensa, en fin.

Francisco I, muy aparte de conocer se cerca el lenguaje de sus propios feligreses que se concentran mayoritariamente dentro de este continente también sabe -porque ha conocido de cerca- del sufrimiento, las dictaduras, las injusticias sociales y la violencia extremista de grupos radicales amparados en principios necios de destrucción y ambición personal que nada han aportado al género humano. Confío en que su formación jesuita, educado en la escuela de San Ignacio, y su procedencia humilde y sencilla unidos a su creencia y su convicción por seguir los principios de la Teología de la Liberación, corriente de la iglesia latinoamericana -encabezada por el padre peruano Gustavo Gutierrez-, que prepondera la defensa de los pobres y oprimidos, constituyan en él una esperanza para un pueblo que desde hace muchos años espera una nueva visión tal vez más ligada a la centralidad de ese mismo Cristo encarnado que es capaz de mirar a los hombres y a las mujeres con alegría, con sencillez e ilusión.

Quiero esperar de él, de este nuevo siervo de Dios, mucho diálogo ecuménico, mucho espíritu de concertación, pero sobre todo una capacidad para seguir con esa obra evangelizadora de llevar la buena nueva a los recónditos lugares, allí donde el secularismo y el olvido y resquebrajamiento de la fe imperan sobre las consciencias y buena fe de las personas.

Concuerdo con este hombre que es en este nuevo mundo, en este fin del mundo -como así llamó a esta parte del orbe- donde sus hermanos cardenales lo han encontrado. Eso es bueno, encomendémoslo en nuestras oraciones siempre.

Bendiciones sinceras y un total abrazo estimado - y desde hoy Papa amigo- Francisco I.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham le saluda.

NOTA: Adjunto un enlace que tal vez puede servir mejor a ampliar esta crónica.

http://video.latam.msn.com/watch/video/anuncian-el-nombre-del-nuevo-papa/1lk62r1nj?from=dest_es-xl&src=v5%253ashare%253asharepermalink%253a

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