domingo, 7 de julio de 2013

Carta a una joven escritora

6 de julio

Decidí redactar esta carta, hoy, después de nuestra habitual conversación vespertina de cada sábado; porque más allá de una simple intención de escribir, quise dejarte estas palabras con el deseo de hacerme un espacio dentro de tu solidaridad creadora. Y es que a veces sí resulta creíble ver como las palabras se agolpan de un momento a otro y fluyen sobre esa blanca superficie en que se las deja de pronto tan liberadas y llenas de sensibilidad para cobrar vida. Una vida estacionaria sobre una hoja simple de papel.

Sigue escribiendo, nunca desistas a tus propios escritos, a tus convicciones de joven mujer; temple es lo que hoy en día más se necesita -y hasta llego a pensar que de manera desmedida-, sí, así es, un temple único capaz de remecer los cimientos de nuestra propia consciencia individual y de llevarnos a la firmeza de carácter- y no digo de autoridad ególatra, sino de carácter, de carácter ético- porque es cierto: estos elementos ligados al compromiso nos hacen mejores seres humanos, más allá del género y las absurdas ideas que intenten disgregarnos todos los días directa e indirectamente: somos iguales al fin y al cabo. Nunca lo olvides.

¿Sabes? Corregimos lo que hay que corregir, y afianzamos lo que estamos construyendo al interior nuestro, a nuestro alrededor: por eso debes escribir, escribir siempre que puedas. Tal vez nunca llegaremos a tomar el poder porque ese es oficio de los ejércitos, empero es deber sagrado nuestro combatir a esos ejércitos con la verdad, sí, a esos grupos que el francés Albert Camus llamaba, ejércitos de la tiranía. Combatirlos desde nuestra reflexión diaria, nuestro análisis, y a partir de nuestra propia interpretación sobre los hechos y acontecimientos que se suscitan a cada hora, a cada minuto, a cada instante, definir nuestra propia posición porque hay que tener claro en esta vida lo que se quiere, al menos para uno mismo.

No abandones nunca tus escritos, no los abandones en las memorias del olvido, una joven escritora como tú jamás debe desdecirse de lo que escribe o piensa para sí misma, al margen del parecer ajeno, porque recuerda que fácil resulta seguir la corriente. La contracorriente, no caprichosa: sí, responsable, es lo más admirable y difícil de mantener, y qué mejor si detrás de esta subsiste una fe y certeza interior de que hicimos lo correcto. Siempre he escuchado decir que los temas de una mujer escritora solo se reducen a la sensualidad y al placer estético, visión que considero muy superficial, porque la mujer es un cúmulo de sensaciones, pero también de experiencias, de esas mismas que los hombres de mi género no entendemos, o simplemente no queremos entender a veces. Por otra parte, tampoco puedo dejar de manifestarte que el escribir es una forma de aliviar nuestro propio desasosiego y de encontrarnos con nosotros mismos, pero solo parcialmente, pues la otra, la vital, es la escritura del compromiso diario con quienes viven con –y- junto- a- nosotros.

Finalmente, quiero mostrarte ejemplos, quienes aún jóvenes también definieron su vida a partir de la escritura, la polaca Wislawa Szymborska, creyente en la poesía transformadora y el impacto que tendría sobre las sociedades colectivas, sobre sus esperanzas y sobre sus apaciguamientos no dudó en usarla y perfeccionarla; del mismo modo Gabriela Mistral, preocupada por que las palabras tuvieran el sentido justo a lo que significaba ser mujer desde su acepción más sagrada, la maternidad y el amor, cruzó camino sin descanso. La joven francesa Simone de Beauvoir, conocedora por el poder inventivo de las palabras, entendió que el espíritu de libertad consciente, de pensamiento libre y de rebeldía innata significaba punto de inflexión a todo intento de menosprecio a su propio género, y era por ello que se debía escribir, se convirtió así escritora tan igual como la introvertida maestra noruega Selma Lagerloef que llevada por un espíritu investigador, descriptivo y generoso usó las palabras para mostrar al mundo a través de un viaje maravilloso de su personaje infantil Nils Holgersson la geografía de todo un pueblo nórdico mostrándolo como rico ante los ojos del mundo. Y así, así, podría seguir citándote mujeres y cualidades con sus escrituras y compromisos, sus formas de pensar: rumano-alemana Herta Müller, y su escritura en favor de los desposeídos, la anglosajona Doris Lessing, y su solidaridad con las voces femeninas no escuchadas y censuradas de su tiempo, en fin, muchos y muchos ejemplos más, que sólo tú terminarás descubriendo, comprendiendo y articulándolos a tus propias experiencias de mujer creadora.

Fraternalmente
Víctor Abraham

2 comentarios:

  1. Querido, Abraham, es grato saber que los prismas de nuestras existencias se hayan intersectado por los verdaderos colores de la literatura, realmente, casí has adivinado todos los improperios y los desteñidos argumentos que me he planteado para no dejar de hacer lo que me hace ser.
    Sabes, aquí sentada frente a mi hechicero monitor he leído parsimoniosamente tu misiva, no he dejado de agradecerte, el recordarme lo bello de mis alada existencia, sabes, me pregunto si, Simone de Beauvoir, hubiera dejado al feo escritor y hubiera desplegado sus alas lejos de la sombra de este señor anteojudo, nunca fue libre completamente.
    Selma Logerlof, si tan solo hubiera cantado más fuerte tal vez ahora Nils Holberson hubiera surcado planetas, y las demás con sus complejos suicidas… no me alientan mucho.
    quizá, mis colores sean pocos pero nunca opacos, mi buen amigo, no viviré mucho, pero este tubo de ensayo hará estallar juegos artificiales, ahora voy conquistando mi libertad, matando demonios, cazando para comer, ensuciándome las manos con arenas movedizas, pero puedo oler a 100 kilómetros el perfume de la literatura, he educado esta nariz con detalle… gracias por convertirte en ese apurado conejo blanco que me muestra la hora en su antiguo reloj de bolcillo… pero no puedo acelerar el proceso de la oruga azul que vive en mí… me pregunto qué me hará despertar?
    Sigilosamente, me despido… creo que pronto encontraré a la reina de corazones que decapita personas y huele a política…

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    1. Gracias, tus palabras las recibo con la mayor seguridad de acercar nuestras propias convicciones. Mil gracias por escribir.

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