jueves, 4 de julio de 2013

Ironías que marchan y prostestan

Yo no pienso que la Ley de Servicio civil atente y recorte los derechos laborales de los ciudadanos y ciudadanas. No creo que eso sea cierto, sólo los obliga- en el mejor de los casos, si son funcionarios públicos, - a hacer mejor su trabajo de servicio. Todos ganamos con esto, a veces es importante comprender que la preparación constante en el puesto que se desempeña debe ser justamente eso, constante, sí, es así como estoy seguro que es, defiendo la propuesta del Gobierno. Por otro lado, ya dije anteriormente y lo vuelvo a reafirmar que la Ley de Reforma universitaria debe darse sí o sí, contra viento y marea porque hará posible que los egresados tengan para sí mismos un mayor nivel académico, producto de una exigencia más rigurosa, porque entendamos bien: se está formando a profesionales idóneos. Es necesario por eso, regular y fiscalizar las administraciones al interior de las universidades públicas y privadas, y esto no tiene porqué afectar a los estudiantes universitarios del país. 


Foto: Diario El Comercio
Rechazo tajantemente los intentos sin fundamento de personajes que sólo buscan parte de una torta mediática, y por ende la desestabilización del Estado, es deber nuestro apoyar cuando nuestro sentido común y racional es más fuerte que nuestro sentido pasional y caprichoso; quienes dicen que hay corrupción y la burocracia, pienso que primero deberían ponerse a meditar sobre que es lo que más conviene al país, no así mismos. Por tanto, nos guste o no, las reformas son un intento por mejorar, y por ende dentro del marco constitucional son democráticas. De algo si estoy seguro, que estas reformas atentarán - y mucho- contra la mediocridad de servicio estatal que es paupérrimo hoy en día en la mayoría de casos, así como contra ese espíritu maquiavélico empresarial que inyecta a la educación un estilo más "tecnócrata y superfluo" que científico y humanístico, en el mayor de casos, si hablamos del sector privado, o contra ese cuerpo de ancianos iluminados y corruptos que se confabulan con alumnos sin moral alguna para perpetuarse en el poder autónomo superior al interior de las universidades públicas.

Recojo esta noche una de las ideas del dramaturgo italiano Darío Fo, Premio Nobel de Literatura 1997, quien con ironía jocosa, pero salida de su propio corazón en su obra "Muerte accidental de un anarquista"  afirmaba que el mundo necesitaba a veces reformas, hoy puedo entender la intencionalidad que quiso llegar, y es que es verdad a veces el mundo necesita reformas, es más, pienso que se necesita hoy en día, reformas, muchas reformas, incantidad de reformas, e inclusive promesas de reformas que ahoguen todo intento nuevo de espíritu mediocre y servil que bien puede ser mejor, pero que influenciado por otros espíritus mediocres cansados de servir y de vivir terminan cediendo a lo que parece irremediable, más desidia y servilismo.


Por otro lado, y sin apartarme del contenido central de este apunte perceptivo, hoy por la mañana me enteré que hubo una protesta en el centro de Lima, y me vi obligado a actuar con cierto espíritu impasible frente a tantos reclamos insidiosos cuando me preguntaron, ¿qué opinaba al respecto? Frente a esto, dije lo que tenía que decir, no más ni menos que eso, y es que todo me parece a veces  irónico, tan irónico como cegarse ante lo evidente, en fin. Pero lo más absurdo fue leer dos aspectos lamentables, pero del todo ciertas.

Por un lado, decía el portal -que sito a continuación: http://www.americaeconomia.com/politica-sociedad/politica/policia-peruana-lanza-gases-estudiantes-en-protesta-contra-ley-universita- "La protesta se salió de control cuando la policía lanzó bombas lacrimógenas a los inconformes que se encontraban en las inmediaciones de la sede del Legislativo, a lo que los estudiantes respondieron con piedras, con saldo de varios heridos.(...)El presidente de la Federación de Estudiantes del Perú reiteró la demanda de que se archive la propuesta de Ley Universitaria a la que calificó de unilateral y autoritaria."



Más adelante refería: "Paralelamente, las marchas de las universidades peruanas coincidió con otra marcha de trabajadores estatales, que protestaba contra la recién aprobada Ley del Servicio Civil, que busca reformar el sistema laboral en las instituciones públicas. En otras ciudades del país, informaciones provenientes de estas zonas también destacaron las protestas en contra de la propuesta de ley y en rechazo a la reforma laboral en las entidades públicas."

Yo me pregunté en ese momento y me sigo preguntando hasta ahora con una sensación de poco entendimiento, "¿Qué quieren las autoridades "académicas" universitarias ahora, tanto al interior como al exterior de ellas? ¿Qué quiere el Sr. Ortiz, presidente de la FEP, ahora?" Pienso luego, "Por Dios, dejen de manejar las consciencias y las libertades de los estudiantes que nada tienen que ver acá. Las cosas no se arreglan con tirar piedras y proferir atropellos verbales, menos con obstruir pases exponiendo sus propias vidas, sino con ideas y aportes. Se construye y se reclama usando diálogos alturados que se fundamentan con logros y resultados tangibles de lo que se ha hecho o trabajado. Así se defiende lo que se reclama, con fundamento, no con una tara de palabras sin sentido. Sin duda, debe haber un llamado a la reflexión y al entendimiento."


Ni que decir finalmente, sobre los funcionarios públicos peruanos, salvo una pregunta, ¿Por qué tanto miedo a ser evaluado o fiscalizado?


Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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