domingo, 25 de agosto de 2013

La voluntad de los actos


La grandeza de las personas se manifiesta en los actos reflejados a través de sentimientos verdaderos y sencillos, claros y límpidos . Fácil es sentirse grande cuando se tiene de por medio reconocimientos sociales, respaldos y situaciones fáciles que ayudan y hacen crecer la autoestima, no dudo que ello ayuda, ayuda mucho, pero la mayor grandeza no radica ahí, sino en el temple personal, sí, ahí mismo, se hace de espaldas a todo respaldo, en las dificultades con que se afrontan las cosas duras de la vida, y en el carácter que se tiene para superarlas, y seguir creciendo, y creyendo. Es allí donde se evidencia la grandeza de las personas.

Luego, los seres humanos sólo tenemos dos vías, dos caminos que recorrer, y es deber nuestro escoger una, una sola frente a los sucesos de deshumanización diaria del mundo contemporáneo que cada día parece estar más empeñado - y resignado- en caminar hacia su propia degradación, sí, sí, porque vivimos, y entendámoslo bien, en un mundo que se debate sin soluciones concretas (porque todas son medias, mediáticas), donde el relativismo frívolo cobra más aceptación dentro de las propias consciencias individuales cada día. 

Indudablemente, que frente a este panorama, o encogemos los hombros, y decimos, esto no es conmigo -que sería lo más razonable y justo porque nadie es el salvador de nadie-, o viceversa actuamos como si lo fuéramos, como si quisiéramos intentarlo. Luego, cada quien ha de ser libre para optar por una de estas opciones. Veo el futuro, y me veo allí mismo, junto con quienes hemos asumido como parte de nuestra vida la conscientización diaria, el restablecimiento de la paz interior, la prioridad del servicio, y el rechazo a todo tipo de imposición estatutaria y servil. El futuro, no está lejos de nosotros, somos nosotros, lo vivimos ahora más que nunca aquí. Somos productos sociales de nuestro propio tiempo. El presente está en nuestras manos que trabajan, y en nuestra fe que cree en el amor, y en la posibilidad de bondad que aún puede albergar el Ser humano. Espero, espero me hayan entendido, más nada. 

De: Profesión del pensamiento. Lima. 2013

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

2 comentarios:

  1. "Veo al futuro, y me veo allí mismo", una de las frases fundamentales que encierra este interesante artículo de Víctor Abraham, donde los jóvenes ocupan el puesto privilegiado de la vanguardia en este mundo moderno. Nuestra sociedad se debate inexorablemente en un proceso de degradación que, ganado por el neoliberalismo, se acentúa el individualismo que nos distancia a los seres humanos, cada vez más. Necesario es actuar oportuna y decididamente para cambiar esta cruda realidad. Gracias Víctor Abraham, por entregarnos este trabajo aleccionador.
    Miguel Pachas Almeyda.

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  2. Estimado Miguel Pachas, no sabe cuanta alegría me causan sus palabras a estas horas de la noche, me reconfortan y embargan sobre todo porque alimentan mi fe de seguir buscando y encontrando personas tan gratas, visionarias y esperanzadoras como Usted, creo con toda mi voluntad y mi pensamiento que Usted, el autor de Georgette Vallejo: al fin de la batalla, es un claro ejemplo de lo que significa ser un entendedor de eso que Georgette Phillipard llamó: “Vallejo y yo, práctica y sencillamente, formábamos una sola persona”, y es que es así mi estimado amigo, en realidad pienso que ella también buscaba escudriñar en ese sentimiento de amor y admiración por el otro ser, esa comunión, esa unidad, ese formar una sola persona. Así, así, debemos pensar, formar, o al menos creerlo, ser una sola persona. Admiro profndamente su trabajo que me ha sacado màs de una lágrima vivificadoras, no sabe Ud. cuanto la he disfrutado, cuanto la he vivido, cuando la he comprendido y aprehendido con "h", de ese mismo aprehender que significa hacer suyo un mensaje. Un abrazo amigo mío, recuerde que estamos en el mismo camino remecedor de consciencias porque debe ser así. Desde Lima del Perú, su leal y gentil servidor Víctor Abraham.

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