lunes, 11 de noviembre de 2013

Opiniones

Yo hablo de libertad, no de libertinaje; de bondad, no de ingenuidad; hablo de fe, no de obsesión; impulso y valoro el intento diario, no me interesa la perfección; me regocija la sencillez del individuo porque me siento cómodo allí. Detesto cuando alguien se siente importante y menoscaba al inferior. Me preocupa no, la pobreza material, sino la espiritual porque de allí devienen todos los problemas, total, el trabajo enmienda la primera. Me gusta cuando alguien viene a mí y me expresa claramente lo que quiere y lo que siente, sin tapujos ni necedades. Valoro a quien lee, y aplica lo que lee. Nadie da fórmulas de vida, menos yo, sin embargo es necesario no quedarse con lo que uno tiene guardado. No soy moralista, y si hablo de actitudes y de acciones es porque me interesa estudiar a las conciencias, y obtener respuestas de ellas. Creo en Dios a mi manera, y soy consciente de ello, creo en Dios, sí, sí, pero en un Dios cercano a los individuos aquí, cercano a sus dolores y frustraciones no lejano a ellos.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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