martes, 17 de diciembre de 2013

Capítulo XXIV

  • (...)  Tuve una fuerte y violenta sensación de besártelos, de hacerlos míos, aunque sea por esa anómala noche. Quise abrirte la blusa, arrancártela, hacértela pedazos, arrodillarme ante la gente, sentir mis rodillas en el piso, sentir la mirada disimulada e envidiosa de aquellos hombres, y besártelos suavemente, una y otra vez, así como un niño succiona feliz el pecho materno. No puedo sentir otra sensación que no sea esa. Su forma, su belleza, que apenas cabía en la palma de mi mano, parecería que aún lo estuviera sintiendo, estrujándolo con una suavidad endiabladamente lujuriosa.  Me gusta como te dejas medio amar, y acepto ese fragmento de deseo entre la oscuridad, entre espacios lejanos, entre una bebida que excita nuestro ánimo, nos pierde, nos hace suyo, y deja a la generosa imaginación lo que puede hacer en aquel momento. Me gustó sentir la piel de tus pechos, su pequeño suave pezón desinhibido, que me excita mucho más de tan solo pensar que existe como un sueño retador. Son las cuatro de la mañana, y abro los ojos llenos de recuerdos de aquella noche que hace estremecer todo mi cuerpo de un ardor ordinario en la hermosa soledad matutina. Atte. Pool. (Noche, 24)
Veo, y leo tus palabras, las pienso y las vuelvo a repensar, las medito con una atención única, despedazo mentalmente cada línea en mi afán de analizar cada una de las palabras que has descrito, bravo, aplausos, aplausos, tal vez porque yo no tenga una mínima capacidad de describir y narrar al detalle un encuentro furtivo amoroso con una mujer que tiene pareja, y sabes?, sabes una cosa?, no porque no pueda describir esas situaciones amorosas, sino porque no me interesa, tengo otras cosas sobre que escribir, definir, analizar y meditar; mis intereses de descripción van más allá que un simple juego de palabras envolventes de seudoseducción y engaño mediocre, el motivo, mi motivo de descripción, tal vez esa que esté orientado a definir y repensar las precarias consciencias como la tuya y la de tus amigos, meditar sobre el porqué, sobre el porqué actúan así, o qué los mueve a actuar así? (Uhm, pienso...consciencias desprovistas de todo sano razonamiento y autoafirmación coherente), exacto, de las tantas personas que como tú está plagada esta sociedad, amigos que creo que rebasan el límite del respeto por las demás personas, no sé si con consentimiento o no, no sé quién seas, ni me interesa saberlo, aunque sí deba de poner atención en adelante a los próximos desenvolvimientos de las extrañas circunstancias. Estoy harto de tipos como ustedes, tipos que siempre andan escondidos en nombres falsos, en actitudes falsas, y en palabras de doble sentido, cobardes que nunca dicen las cosas de frente ni encaran los problemas, hasta cuándo, hasta cuándo va a ser así, ¿sabes?, me pongo a pensar que también tú has tenido o tienes algo con ella, no siento pena por ti ni ánimo por redimirte, aunque por mis principios y mis ideas deba tenderte la mano y perdonarte, ellas, mis ideas son muy fuertes en mí, dan forma a mi personalidad, están arraigadas en mi configuración sincrética y moral, soy un hombre de ideas, un hombre que juega con las palabras, y que encontró en ellas su modo de realización y de vida, tal vez un mental interpretador, tal vez un discursivo actor, un furibundo cuestionador, o un maniático de la construcción y deconstrucción mental, no lo sé, en fin ese soy yo. Yo, yo que no las uso para engañar ni para ridiculizar, menos para intentar con ellas conseguir mujeres para la cama o banalidades, en fin, allá tú, pero sin embargo - y eso es lo peor- me da un sentimiento diferente por ella, por ella, porque aún veo que sigue aferrada a tipos como tú, y eso, eso, es lo que más me entristece, tipos que ella llama amigos, y que por fe antípoda dudo sinceramente que lo sean, en fin. Haz lo correcto, no lo incorrecto, tus amigos no merecen esto, ni las demás personas que rodean a tus amigos, esta sociedad está podrida moralmente, y no seas tú parte de esta degeneración, luego, piensa en lo que vas a escribir primero, pero sobre todo a quien se lo dices, me has entendido? me has entendido, verdad? 

De: Degradación humana. Lima. 2014.

***

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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