domingo, 22 de diciembre de 2013

Olga Olivia, y la fuerza sensible convertida en escritura del corazón

"Alguien me dijo que escribo sin pies ni cabeza... Es verdad, le dije, escribo con el corazón."

Olga Olivia Reyes


Fuente: Imágenes de la autora 
y poetisa Olga Olivia Reyes
***

Delirios

Profesando entrar en el edén / nos soñamos pájaros, /  nos tejimos alas./ ¡Tan fácil era el cielo tocar! 

Palabras, miradas, caricias / y un eterno manantial de pasión /  dulce manjar en el banquete del amor, / serian después fruto prohibido / que amarga y envenena el corazón. 

Nos soñamos pájaros, / nos tejimos alas. / Pero ni las nubes, ni el viento, ni el sol / fueron destinados a nuestro favor.

Se abrieron los acantilados del mundo / nuestras alas deshilaron / giramos hasta caer,/ y mírennos hoy; / expulsados del paraíso / reptando / subsistiendo a ras del suelo / cuando fue el cielo nuestra más grande. ambición. 


***

La nada está... 

La nada
esta hecha de eso que tú y yo  somos
de eso que fuimos
de eso que no seremos jamás
de eso que no nos unió
o de aquello que nos separo
de aquello que siempre buscamos
y que no pudimos
o no supimos encontrar.

***

El dulce amor...

El dulce sabor de tus labios y la tibia lluvia brotando gota a gota de tus manos es la pócima que me ha hechizado. Ya no hay barreras, ni escudos, ni voluntad que se resista a la incordura.

***

Es verdad que...

Es verdad que lo incierto / termina por morir, / se fragmentan los oasis / esperando un beso de luna.

Lo sueños se convierten en deseos / enterrados en el alma / y la esperanza es un espejismo / cada día más lejano.

En la conciencia danzan fantasmas/ resistiendo la muerte, / se derriban castillos de arena, / y entre penumbras de la soledad / no alcanza el sol para seguir forjando paraísos.

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Fuente: Imágenes de la autora 
y poetisa Olga Olivia Reyes
En Tijuana, ciudad del estado mexicano de Baja California, vive una mujer, una joven que escribe, que departe poesía e imprime sensibilidad a sus palabras. Es una poetisa. Es una representante del género femenino, sí, sí, de ese hermoso género que la historia de la humanidad ha mostrado a los ojos de los hombres. Es una mujer de tez blanca, de sonrisa contagiosa y clara, de miradas felinas y de cabello aleonado. Ella es Olga, Olga Olivia. Y es que hay aquí una verdad, una gran verdad, y ésa es que siempre he admirado la cultura mexicana, y sus múltiples manifestaciones que de ella deriven. Cómo olvidar las clases de historia de Zapata, las poesías de Sor Juana Inés de la Cruz, las aventuras épicas náhuatls y sus intentos por entender el mundo bajo una cosmovisión grande y profunda, los "Los laberintos de la soledad" de Paz, los escritos de Fuentes, de Emilio Pacheco, las canciones antiguas de Javier Solis que mi padre escuchaba por las noches, las películas de Jorge Negrete y María Félix que nunca faltaron en mi niñez, las comicidades sociales -y justas- de un héroe de otros tiempos que conocí como Cantinflas y que reí a carcajadas viéndolo una y otra vez, y otra vez, hoy, pienso que de no haber sido por mi padre jamás hubiera tenido en mí tan vivos como hasta hoy, esos intentos de acercamiento e interés por los estudios mexicanos, en fin.

Fuente: Imágenes de la autora 
y poetisa Olga Olivia Reyes
Pero volvamos a la intención de escritura de esta crónica pequeña, volvamos a Olga, a Olga Olivia, grata amiga mía, colaboradora y gentil persona sencilla, y a la poesía, sí, sí, a su poesía con que nos envuelve cuando la leemos, y la tratamos de entender, cuando nos acercamos a la naturalidad y espontaneidad de sus palabras, y sentimos la fuerza constante de su sensibilidad, de su preocupación permanente por expresar lo contenido en sí misma. Gabriela Mistral pensaba- y concuerdo con ella luego de haber leído con impresión grata poemas suyos en "Desolación"- que "la poeta debía partir de la sencillez, y por ende rechazar todo intento de aniquilamiento en su espíritu, de altivez, de presunción orgullosa tan propia a veces, y tan inherente en la mujer misma, debía encontrarse en sí misma, y ser honesta con su propio pensar, cantarle a la sensualidad, a la niñez, al vacío de la existencia, a la ternura y su contrariedad, a la maternidad." Sin duda un gran mensaje, y gran contenido que arrastra consigo una responsabilidad mayor para toda mujer que intente labrar la poesía. Y es que Olga, está caminado esos senderos de escritura, esos caminos legados por Mistral, difíciles de caminar, pero no imposibles a la hora de crear y sentir, y es que en ella puedo percibir con claridad, los caminos de la sencillez de la palabra, del encuentro con el vacío existencial de la ternura, y de la búsqueda e intento de acercamiento hacia su propio pensar.

Felicito tu trabajo, y estoy de acuerdo contigo apreciada Olga, escribe, escribe con el corazón, no con la cabeza preocupada si sus pisadas son las certeras; escribe, escribe llevada por tu emoción y por tu propia lógica del sentir. Éxitos en tus futuras publicaciones.

Por otro lado, debo agradecer tu amistad que has tendido hacia mí desde el primer intento de acercamiento cultural, hecho que ha permitido que este diálogo deje de ser fortuito para convertirse en continuo, y de aprendizaje constante. 

Desde Lima del Perú, un abrazo hasta Tijuana siempre.

Víctor Abraham te envía sus cordiales muestras de aprecio personal a ti y a toda tu siempre gentil comunidad poética allá en México.

1 comentario:

  1. Preciosas letras, se puede sentir la ausencia y el clamor del amor que fue y sera lo mas bello que se pudo vivir en esta realidad, felicitaciones. saludos desde Chile. Caballero de los Versos, Escritor.

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