sábado, 26 de abril de 2014

Sujetos de derechos y usos

El problema no está en que si el género de la persona es neutro, o es masculino o es femenino, y si a partir de esto se le acepta o no, no, el problema no pasa por allí, el problema viene por otro lado, pasa por el hecho de que nuestra sociedad no está preparada- nos guste o no admitirlo- para el ejercicio de una ley de Unión Civil. 

Cuando hablo de esto no me escudo en religiones, ni credos absurdos, ni en amiguismos, ni grupos de camaradería, menos en moralismos exageradoso lo que llamo, doble moral, porque pienso que el Ser Humano no los necesita, no necesita de un convencionalismo social para creer o no en Dios, o para defender o no posiciones personales respecto a lo que su vida le plantee como defender o sostener tal o cual posición ideológica; no, no es así, el individuo debe aprender por sí mismo, y por sus actos repetitivos en experiencias fallidas a  conducirse dentro de un orden social según su libre determinación de hacer lo correcto, lo correcto entendido como el bien hacia el prójimo. Digo esto, a propósito de la ley de Unión Civil que se está proponiendo por estos días, y que pienso que nadie que no sea racional condenaría. Un grupo de estudiantes el otro día me preguntó qué opinaba sobre ello, sobre dicho proyecto, si estaba a favor de ello, dije, "como persona que soy, mi respuesta es no, aunque les parezca extraña, aunque por otro lado, si pensara en ustedes, y en los demás que me conocen, y viendo esta corriente que dice si a toda esta onda de democratización e igualdad de derechos, y que me obligan implícitamente a aceptar y a quedar bien para salvaguardar mi aceptación frente a ustedes y los demás, aún así, mi respuesta seguiría siendo la misma". El problema de esto  es que aquí hay un trasfondo mayor.

El Sr. Bruce, congresista de la República, defiende esta ley, y es lógico que la defienda porque él es su mayor impulsador desde el Congreso de la República, y porque me imagino que debe tener intereses propios como tanto otros gays de clase. Sin embargo ello no me preocupa, están en su derecho de defender sus intereses, es más me parece muy respetable y loable que a partir de ello esto tenga otro matiz, un matiz más jurídico y legal. Me parece interesante y justo que por ejemplo que un Ser Humano al margen de su género por fin pueda entrar por lo legal a esta sociedad peruana con todas las de la ley ( una sociedad peruana que a veces pienso que es muy perversa en sus juicios y razonamientos). Pienso que nadie por más jalado de pelos que esté estaría en contra de ello. Es normal y justo reconocer derechos de las personas al margen de la elección sexual que profesen. 



El problema no está en el gay ni en el Sr Bruce, no, no está allí, el problema está en lo mediático, en lo inescrupuloso, en el sensacionalismo - y ello daña mucho, porque sencillamente atrás de lo mediático siempre hay procacidad y mediocridad- que ello genera y trae como cola, leí la vez pasada una encuesta del diario El Comercio hecha a buen sector de Lima, tras cifras y  datos interesantes en resumidas cuentas pude inferir que la gente no está en contra de no reconocer los derechos de este tercer género, sino me parece que existe un temor generalizado al escándalo que ello acarree como consecuencia. Y con esto no me refiero, al que dirán sino al que vendrá luego, diría yo. Porque si hay algo de cierto, y que a mí también me preocupa, es el hecho de que una sociedad peruana como la nuestra con todas sus taras de raciocinio caiga- y en los menos preparados intelectual y moralmente- en una suerte de abuso de derecho cayendo en el mal uso de la libertad o lo que siempre refiero como libertinaje. 

Deudas pendientes

Si se habla de aceptación y respeto de género aún hay una deuda pendiente con la mujer, que debería la sociedad peruana saldar primero -y que comprendo se ha avanzado en parte-, antes de proponer otras leyes. Hay indicios de mayor progreso en algunos sectores sociales- generalmente dónde la mujer es instruida profesionalmente o protegida familiar y económicamente, sin embargo en el común denominador, en los amplios sectores poblacionales carentes de estos beneficios, ya mencionados, no hay una valía palpable, no, no la hay. Sólo para mostrar dos pequeños ejemplos claros, por un lado -salvo excepciones en mujeres como ya dije, instruídas- conozco y sé de muchas mujeres que aún siguen ganando -y en la mayoría de los casos- por debajo del sueldo de un hombre, sin contar claro con aquéllas víctimas de acosos laborales, o con mayores responsabilidades tanto laborales como domésticas respecto al ejercicio individual masculino. Por otro lado, mujeres desatendidas en sus reparaciones civiles o en sus trámites judiciales de cualquier índole. Conozco un abogado en provincia que me ha hablado de innumerables expedientes de adultas mayores mujeres que aún no reciben una pensión de jubilación, o bien por otro lado, que no han sido atendidas sus demandas personales respecto a violaciones y agresiones de derecho, simplemente porque a los señores miembros del Poder Judicial, o en el primer caso de la Oficina de Normalización Previsional (ONP) no les da la gana. Luego, me resulta paradójico todo ello a la hora de contemplar nuevas leyes. 

Preocupaciones mayores

Una sociedad - en su gran mayoría- como la peruana en donde los niveles de razonamiento crítico y de análisis es pobre, y los niveles de consciencia moral -aún arraigados fuertemente en dobles morales cristianas que se excusan en Dios para cometer sus actos más cínicos- es más fuerte, hace que este panorama futuro de ejercicio de Unión Civil sea muy sombrío, es más se torne desde ya sombrío. Luego, como ciudadano no puedo trasgredir el orden social ni crucificar las pulsiones de los otros, pero tampoco puedo dejar a libre albedrío que la sociedad se desplome legalmente en favor de una democracia que en el Perú no funciona, ya que las leyes peruanas siempre están prodigándose entre quienes puedan comprarlas.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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