lunes, 23 de junio de 2014

Respuesta inesperada

Comparto su indignación, su malestar, esto es general, en una sociedad como la nuestra donde nadie sabe quien dice la verdad y quien miente, donde no se conocen las intenciones reales de los otros- salvo por lo que dejan mostrar a partir de lo que expresan por cualquier medio de lenguaje-, ello debido a que todo está sumido en alegorías y máscaras insidiosas. Entiendo ello, muy bien, créame. Por otro lado, yo no doy cátedra vía facebook ni a través de ninguna red social, nadie tiene la verdad, ya que ésta es muy discutible - y debe ser así-, yo escribo lo que pienso a partir de lo que veo, y en ese transcurso yo no puedo ser ajeno a mencionar ejemplos claros de procederes honestos, ni tampoco omitir pensamientos que ayuden a entender ello. Soy profesor y periodista, no aprendiz de política ni simpatizante de partido. (La política es inherente a los ciudadanos y tiene mucho que ver con su filosofía de vida, y de cómo ésta los proyecta a la sociedad haciéndolos tomar roles activos desde donde se encuentran). No me interesa ni me seduce el dinero ni la posición social, mis objetivos van más allá, van al estudio de las consciencias de esta sociedad en la que vivo, y qué mueve a éstas. Tal vez, esto se deba mucho al método existencialista que uso con frecuencia en mis análisis.

Mi convicción plena parte de móviles e intereses propios surgidos de observaciones cotidianas y conjeturas llenas de sentido común que llegan a mí cada día, y como -a partir de ellos- les doy forma, según mis propios juicios de razonamiento respecto a lo que considero como morales o inmorales. Del mismo modo, mi propio trabajo de escritura diaria adquiere un sentido de militancia personal muy fuerte que hace que estas ideas no puedan tambalearse respecto a lo que considero correcto o incorrecto. Luego, el móvil o interés que cada quien tenga para dirigir su obra o pensamiento queda supeditado a sus propias intenciones. Cada obrero de la palabra es libre de orientar su trabajo según sus propias aspiraciones: lo mío, y lo reafirmo una vez más, es el estudio de las consciencias individuales.

Gracias por escribir. 

Atte. 
Desde Lima, Perú
Víctor Abraham.

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