jueves, 21 de agosto de 2014

Manifiesto de la esperanza

(...) comprendo tu posición, la pienso, la medito. Uhm, tal vez tengas razón, no eres él único, en el último relato que escribí: dos personas más me refirieron inquietudes parecidas a la tuya. ( Sabes?, es bueno cuestionar y me alegra que podamos hacerlo juntos.) Me preguntaban, cómo es eso que Jeremías (mi personaje novelesco), hable de acercamiento y amor incondicional entre todos las personas, fácil es decir, hay que dar, es una infamia, una ficción, una utopía, "yo no amaré jamás a quien me hace daño..., ¡cómo!, imposible", y volví a referir, "en este mundo estamos para amar es verdad, hay personas que necesitan de un abrazo o a veces ser escuchadas simplemente....amar a nuestra familia, hijos.. está bien...son amores bonitos ....pero no se puede amar a una persona que anda por el mundo maltratando... lo mejor es alejarse y lo más importante... hay que primero amarse uno mismo mucho". Yo no dije nada, o al menos creí intercambiar algunas palabras que ya no las recuerdo. Dije, " Yo no creo que mi personaje hable sencillamente ese amor de pareja, o de ese amor filial, pienso que tanto él como yo nos referimos a algo más universal".

El amor, amigo mío, sí, es cierto: implica un dar, un proveer, un preocuparse por..., la gente lo hace, créeme, intenta amar desde su postura personal según cómo sea su personalidad o haya sido educado en el dar amor. El problema es que uno exige mucho, a veces hasta más de lo que da, "si es que da amor" entonces espera recibir tan igual o mayor que esto, que su propia proporción". Conocí a una joven que un día me dijo, "sucede que ya estoy harta, yo le doy todo a mi esposo, le beso, le complazco, pero él apenas me mira, sí, a veces me dice que me quiere, y me hace detalles, pero es poco, ya estoy harta". Otro joven dijo, "esa mujer que me ha tocado no hace nada por la relación, siempre espera de mí más, dice que me quiere, pero no le creo, salvo aquellas veces en que me dice, negrito, diablos".

Como ves, la gente ama, pero a su manera, conforme ha aprendido a amar en la vida, las experiencias muchas veces actúan como inmensas barreras que sólo la comprensión y la dedicación pueden derribar, no existen frívolos, ni malos, existen desquiciados incomprendidos que se sienten dañados, burlados, eso es muy normal. ¿Por lo otro? ¿por los agentes de la violencia?, es una lástima, pero cómo va esta sociedad dudo que puedan regenerarlas con cárcel y penas condenatorias, y sabes por qué, porque no hay ejemplo en quienes los juzgan, todo es un inmenso circo dentro del cual ellos se sienten fieras domadas. Ejemplo y amor ante todo. Intento de perfección a partir de la sensillez, caminos perfectivos de humildad, eso es lo que hace falta.

Del mismo modo, pienso que en civilizaciones como las nuestras, carentes de porvenir humano y recubiertas por actos sombríos y deleznables, sí, sí, estas mismas que parecerían terminadas o rumbo a su propia exterminación hace necesario que las voces humanas dejen de estar silenciadas para decir realmente, sin miedos a la crítica qué quieren, qué les alegra y qué esperan de ellas, de sus mismos componentes y agentes sociales. Somos humanistas, nuestra visión va por allí, nuestra visión no debe orientarse hacia la disuasión o desilusión, sino empujarnos para que con más ansias sigamos buscando esperanzas en dónde no haya ni resquemores de ello. Yo no veo con buenos ojos estas cosas que, según a mi juicio personal, no son correctas, trato de entenderlas y buscarles alternativas. Ya dije una vez en mis escritos, una sociedad de odio que no sea capaz de perdonar, una sociedad que se niegue a creer en un  Dios cercano a los hombres, o que bajo disfraces democráticos esconda sus verdaderas intenciones de degradación no debe quedar someramente cuestionada, sino cuestionada hasta el cansancio. Hay que rechazarlas, rechazar a estas sociedades, hay que rechazar todos estos falsos principios de moral que dañan y corroen- y esto es lo que más me apena- la buena fe de las personas que en su corazón aún albergan una alegría esperanzadora. Simplemente si la gente ya no cree es porque les fallamos. Por otro lado, no me veo viviendo - ni siquiera vislumbro para las próximas generaciones- en mundo consumista que no crea en un Dios cercano a los hombres al margen de sus propias creencias y religiones. Como no detestar cuando las religiones mueven sus conveniencias usando la espiritualidad, estos fanáticos redentores construyen con mentiras la imagen de un Dios que está en el limbo, y que sólo se llega a él diezmando (dando diezmos), o juzgando precipitadamente a partir de una doble moral. Nos decepcionamos de ellas, lo sé, pero es necesario creer, creer no sólo en Dios, sino en la bondad regenerativa de los individuos. Una vez escribí,
"Cómo puedo decir que amo a Dios, a quién no veo; y mirar con indiferencia a mis hermanos a quienes veo.Es raro y extraño, pero tengo la sensación de que durante mi vida de quienes he recibido más ayuda, afecto y entendimiento no ha sido precisamente de mis hermanos en la fe cristiana, ni de quienes me hablaron de Dios, sino de quiénes nunca oí pronunciar ese nombre, ni hablar de él, de allí sea tal vez que mi decepción de la institucionalidad de la iglesia sea cada vez más fuerte. Es raro sentirme así. Ahora comprendo porqué mucha gente detesta a Dios y a la iglesia, pero el problema pienso que no es Dios, sino el mito que se teje frente a él y la falta de coherencia existente entre sus albaceas laicos o no laicos, en fin."

El mundo está hecho así, está diseñado así y así seguirá al menos por lo que veo para los próximos treinta años, sin embargo esto debe llevar a una decisión personal de intentar cambiarlo cada día, todos los días, debido a que no podremos jamás construir un nuevo modelo de sociedad, sino estudiamos primero los problemas que aquejan a la vieja generación, tratando de entenderla, y a partir de este entendimiento proponer las nuevas alternativas. Ahora bien, ¿sabes? ¿sabes una cosa?, en los más jóvenes están las nuevas esperanzas, yo, al menos lo creo, lo creo con el corazón, pero no en los de hoy, nuestros contemporáneos, los de hoy ya están hechos, es por los próximos por quienes hay que velar, por los que aún están en las escuelas, o los que provengan de los futuros lazos familiares, en fin. Gracias, mil gracias por escribir.

Atte
Víctor Abraham.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Los paralelos de la coherencia: Pronunciamiento.

No al ególatra " Yo"

El problema de nuestra sociedad colectiva pasa porque somos hoy en día una suerte de islas individuales aspectadas a la fuerza dentro este inmenso archipiélago comunitario que aceptamos más por inercia que por voluntad recíproca; la convivencia, el respeto, la sana voluntad por interesarse por lo demás -o debo decir, interesarse por "los demás"- en fin, y todas éstas relaciones de buena cordialidad que siempre se han constituido como ejemplos y pulsómetros de cuanto habíamos trabajado - y avanzado- en nosotros mismos hacia eso que se llama, consideración por los demás, no puede- y no debe- apartarse de su propósito inicial que es el de constituir una sociedad allanada bajo un camino de crecimiento firme hacia su propia consolidación humanitaria. Pero, sin embargo debo admitir -y advertir- que cuando el ególatra "Yo" se hace en nosotros eje supremo, absoluto, hasta el punto de aniquilar a nuestra propia consciencia razonable de "Ser" individual, todo propósito inicial trazado se termina desviando, torciendo de su objetivo inicial - y lo que es peor- poniendo en peligro esa tan ansiada Cultura de paz, en donde la tolerancia y la no segregación bajo ningún tipo de forma constituyen cimientos de un nuevo orden social más lúcidamente humano.

Sembrar espacios de reflexión

Sucede que si no rompemos con ese molde sistémico que asfixia nuestras esperanzas hasta terminar conteniéndonos con el fin de constituirnos en seres autómatas, y a cuyo propósito sirven algunas editoras y medios de comunicación nada serios; exacto, si no intentamos romper con estos patrones seremos cómplices silenciosos que tiran la piedra y esconden la mano. Se nos trata de encasillar cada día, se nos intenta engañar, pero por Dios..., la gente no es estúpida, el problema pasa porque no tiene poder editorial en sus manos, no tiene una prensa en sus manos, no tiene un canal de televisión en sus manos. Yo me atrevo a preguntar entonces, ¿y si empezamos a regular los medios de comunicación? ...Hay países hermanos que lo hacen, y no creo que esto perjudique los intereses del pueblo, total, existe un Derecho Internacional. Nos asiste un Derecho Internacional, pero más nos asiste un derecho a no ser engañados maquinalmente.
Sin embargo, hasta mientras, hasta que esto se ponga sobre un tapete de discusión por segunda vez en el país esta problemática, habría que preguntarnos, ¿para qué están las redes sociales?, y allí la responsabilidad docente de enseñar desde las escuelas su importancia, la importancia de éstas y su buen uso. Hay que decirles a los estudiantes que haciendo buen uso de ellas podríamos lograr muchas cosas para beneficio futuro, ya que hoy en día, éstas mismas pueden constituirse en herramientas aliadas de creación de espacios reflexivos y analíticos, en fin; por eso, hay que sacarles provecho, hay que darles una utilización conveniente, hay que perderles el miedo, hay que aplicar el conectivismo en las escuelas, incluirlas en nuestras metodologías de trabajo - pero de verdad, de manera seria-, y en casa reforzar ello.

Cuestionar, una tarea diaria

Por otro lado, yo no confío en agrupaciones políticas porque simplemente no existen ideólogos tras estos, existen sí, intelectuales de espaldas a la realidad, seudocomprometidos con la sociedad, de allí mi determinación de confiar más en un joven que escribe -por ejemplo- en un facebook , y no en un tipo que reparte volantes proselitistas. Todo es fideísmo, absoluto fideísmo, y si no es así subsiste el interés del lucro individual. Por eso, si no afirmamos nuestras convicciones, si no nos ayudamos entre nosotros, si no hacemos patria desde las escuelas o desde los hogares todo lo demás estará de balde. Hay que decirle a la gente que rompa con sus paradigmas, hay que enseñarles a romper con esos paradigmas utópicamente degenerados y mal llamados democráticos. Si nos callamos, si no enseñamos a la gente a cuestionar o pensar, de nada sirve lo que hagamos. Recordemos que los visionarios no levantan sus esperanzas para diez años, ni para quince o veinte, levantan sus ideas para generaciones venideras, tal vez terceras o cuartas. Si digo y afirmo esto, es porque simplemente, sucede que a mí me gusta romper con todo.

A veces hay que decir lo que uno está pensando

Estuve a favor de la Ley de reforma universitaria, la que hoy ha sido aprobada, y la Ley de servicio civil, esto fue tan coherente en mí como mi preocupación en favor del apoyo a Susana Villarán cuando mucha gente pedía revocatoria, sabía que la ciudad de Lima perdería mucho, escribí en favor de esta mujer, no porque me interesase su partido, sino porque sacarla era sinónimo de desestabilidad y perdida de dinero innecesario. Estuve en contra del Nobel  que se le concedió a Vargas Llosa - y debo admitir que hasta ahora me cuesta asimilar ello-, me gustan sus lúcidos ensayos y sus aportes en materia literaria, pero voy más allá busco encontrar un ser humano coherente en él, y hasta ahora no lo hallo, no comulgo - ni comulgaré jamás con su posición de demócrata liberal ni con sus diversiones tauromáquicas, hecho que considero una lástima que un hombre de esa envergadura que se supone ha sido declarado oficialmente como heredero de Alfred Nobel en mérito a su elevada consciencia ideal, no muestre nada de ello, me hace pensar que esto obedeció más a intereses de otro tipo, pero en fin. Comulgué con los indignados en España, y con las propuestas que en ese entonces - octubre de 2011- nos proponía Camila Vallejos en Chile. Escribí en favor de ella en momentos donde se necesitaba apoyo internacional, porque si algo he aprendido hay que ayudar a los jóvenes. Mis posiciones respecto a las posesiones de GAZA y de Palestina han sido, una sola, rechazo absoluto, porque nada puede justificar muertes. ¿A favor?, sí, me mostré a favor que el Nobel de la Paz se le entregara a la Unión europea el año 2012. Finalmente, he estado en contra de los musulmanes violentistas desde siempre, sin embargo ello no ha limitado que pudiera hacer amistad y coincidir con algunos de ellos, a mi parecer más pacifistas, y es que en el mundo hay de todo, y no podemos andar por allí generalizando, al César lo que es del César y a Dios , lo de Dios, en fin. Mi alegría fue grande cuando supe que Francisco era el nuevo Papa, siempre me ha parecido un buen hombre después de todo. Ah, y aunque mi esperanza de indulto a Fujimori no tuviera éxito, igual sigo pensando que debemos alejarnos de esa sociedad de odio y segregación que aún subsiste en nuestra sociedad. Hace poco, para ser exactos, le dije, no a Bruce, a su Ley de Unión Civil, no porque sea homofóbico, respeto muchos las opciones de cada quien, el detalle como lo afirmé en mi crónica que escribí por ese entonces era que nuestra sociedad no estaba preparada para ello, y sigo pensando que aún está lejos de ello, ya que en una sociedad - en su gran mayoría- como la peruana en donde los niveles de razonamiento crítico y de análisis es pobre, y los niveles de consciencia moral -aún arraigados fuertemente en dobles morales cristianas que se excusan en Dios para cometer sus actos más cínicos- es más fuerte, hace que este panorama futuro de ejercicio se torne desde ya sombrío.

Un compromiso con la belleza imperecedera

Finalmente, debo afirmar que veces uno mismo debe ser consciente de lo que puede dar, nadie es perfecto, pero si trabajamos en ello, indudablemente que nos sentiremos mejor. Por eso- y me refiero a mis colegas obreros de la palabra- si no escribimos a partir de nuestro propio desasosiego, si no nos compramos pleitos y trazamos líneas entre lo que es y lo que puede ser, no llegaremos a nada. Aquí ya no se trata solo de literatura, ni de publicación de libros, se trata de pensamiento, de su belleza implícita y de como ésta puede ser usada en favor del análisis y el cuestionamiento, de allí mi acercamiento y comunión con las ideas de Alexander Solzhenitsyn, quien afirmaba ya desde 1972 en su discurso de aceptación al Nobel -y titulado- "La belleza salvará al mundo", que ante la falsedad, el arte siempre debe vencer porque sencillamente sólo la belleza extraída de la materia humana puede ser capaz de reivindicar al individuo y devolverlo a su condición de Ser Humano.

Por último, siempre he creído que existe un camino perfectivo, y ese es el camino de la sencillez porque a través se éste uno no llega a darse cuenta nunca de sus propios cambios cuantitativos, simplemente sucede que caminando esta vía, cual sembradores de la parábola del evangelista Mateo, echamos la semilla sin reparar en la aridez o en la fertilidad de las zonas donde se intenta cultivar palabra alguna. Total, si refiero esto, no es porque sea o no cuestión de principios, sino de actitud ante la vida.

Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

domingo, 17 de agosto de 2014

Sobre el juego de las interpretaciones y admiraciones. Capítulo XVIII

Maldita sea. Te lo dije, te lo dije, te dije que uno no debía admirar a nadie ni a nada porque cuando se dice, "te admiro", todo queda en saco roto, merced de nuestras propias decepciones y frustraciones respecto a la imagen que teníamos del otro, sí, sí, de esa idealización absurda y cándida, pero qué puede uno hacer cuando se es existencialista, cuando se es un tipo al que no le importan las portadas ni lo que sucede a su alrededor que tengan que ver con aplausos, sonrisas fingidas y honores, cuando uno es un tipo que no busca protagonismos: que los detesta irremediablemente, y que detesta también hasta el hartazgo la pasividad del no compromiso individual por intentar ser mejores. Uhm, pero qué puede decir un tipo como yo, un tipo como yo que se entrega a su trabajo diario y solitario del pensar e interpretar cosas. Y pienso, pienso mucho ahora a partir de ello, de lo que te explico, y solo entiendo una cosa, y esa es: que los seres humanos también interpretamos muchas cosas, y a partir de esas tontas interpretaciones -y son tontas, porque parten de nuestras falsas modestias y creencias por sentirnos mejores que el otro- juzgamos también al otro, y sabes?, ese, ese es nuestro problema. Nuestro problema es que nos sentimos superiores y hacemos también superiores a quienes no lo son, los ensalzamos y agrandamos sólo porque nos hacen reír de vez en cuando, o porque nos dan dinero o elevan nuestra autoestima también de vez en cuando, mientras rebajamos a quienes lo son, a quienes merecen una cuantía mayor, pero así, así funciona este juego de las interpretaciones y admiraciones.

Sabes?, siempre debemos aprender a lidiar con esas interpretaciones. A veces interpretamos mal; a veces, bien. Con realidades distintas - obra de las primeras experiencias de la infancia- cada quien interpreta a su manera, mientras se es o no se es exacto de acuerdo a nuestras propias realidades vigentes. ¿Qué, dices que es mejor no ser así, ser un sensible?, te equivocas. Simplemente o hieres o te hieren, las primeras experiencias - ya te dije- indefectiblemente calan, o matas o te matan, sin embargo en el proceder cuando se es viejo de edad aprendes a no confundir amistad con sentimiento. pero recuerda, uno no mata ni hiere, ¡por Dios...! somos seres humanos y nadie -al menos cuerdo- actúa con intención de herir, salvo si tuviera implícita una necesidad enfermiza y patógena de hacerlo, aunque no dudo hoy que este sistema quiera esto, gente enferma abarrotada de grandilocuentes egos que terminen cometiendo irreparables daños.

Sabes?..., el problema del individuo surge cuando la necesidad del "Yo" es superior a la necesidad de "Ser", y es a partir de ello que empieza a configurarse, cual inmensa mole, eso que se llama vacío emocional que al tomar forma y consistencia aplasta a la débil consciencia personal. Y es que pienso que la gran mayoría de personas están enfermas, no tanto por tratarse de una enfermedad patológica de alteración orgánica en sí misma, ni fisiológica, ni siquiera somática o neurótica, todo esto es muy relativo en los seres humanos, de ser así - y de constituirse en enfermedades auténticas- éstas pasarían por un proceso de incubación, de maduración que tras una prescripción médica simple cederían en un breve o prolongado tiempo - según el virus patógeno recurrente- a la estabilidad corpórea, empero los problemas - y es que hay otro tipo de problemas-, y estos son los que me preocupan más, aquéllos de orden emocional, de carácter espiritual, de carácter moral y de consciencia, en fin. Es indudable asimismo que toda carencia de afectividad, traumas de niñez, psicosis y paranoias enfermizas de superioridad absurda y de desmedida posesión material arrastran a los individuos a un proceder cada vez más solitario, más despreciativo, más desquiciativo, que acarrean vacíos emocionales más recurrentes, se trata aquí de un problema que Goleman llama enfermedades emocionales.

Ése, ése es el lío, ser o no felices, deberíamos serlo, hay que intentar serlo, aunque a veces la gente olvide esto. La gente no es feliz porque se complica la vida, porque anda idealizando, una señora me dijo una vez "yo te admiro", y yo le dije, "detesto cuando me dicen eso porque me condenan a ser perfecto, no diga eso por favor", sin embargo terminó añadiendo, "no, nadie lo es, y uno sabe cuando dice esto, además yo ya tengo mi edad, y si digo que te admiro es porque lo siento así". Pasaron cinco meses y un día porque no acepte pagar una entradas para el cine simplemente, se desilusionó, y se fue para no volver más. Otro joven me dijo, "me gusta lo que escribes, no te recrimino nada porque sé que eres un hombre muy correcto e integro, y me gusta eso"; el día que le dije, que no me gustaba su trabajo de escritura porque estaba plagada de superficialismos panfletarios y procaces lenguajes (dije lo que sentía), me dijo que era un imbécil y que creía tener siempre la razón. Esa misma tarde se fue, se fue y no volvió más. E inclusive hasta Delia me dijo que yo era un buen muchacho, decía apreciarme. (Jamás dije nada, sólo me limité a mirarla y darle afecto.) Ah, el afecto, sí, sí, el afecto, me dijo que por eso se había enamorado de mí, por mis atenciones y afectos, "te admiro", volvió a decir: eso duro dos años y medio, y el día que se acabó mi suerte económica simplemente se fue diciendo que estaba decepcionada de mí porque no había sido capaz de producir dinero alguno durante ese tiempo, que esa poesía idiota que escribía jamás me llevaría a nada, se fue y así ha sido desde entonces, no he logrado nada Andrea, no he logrado absolutamente nada. Nada que haga  sentirme un ser que ha alcanzado al menos lo que espera

Sabes Andrea?, el lío aquí es no aprender, y repetir otra vez la misma cadena de circunstancias ligadas al mismo juego inicial que te planteé, este juego de las interpretaciones y admiraciones, en fin. (Uhm, silencio... ensordecedor silencio) ¿Hay palabras mías que hacen reflexionar?, dices, ¿Te refieres a la carta de la joven estudiante que está contenida en mi último libro? Te equivocas, no, no fue escrita para Sara, no es para ella, sino para Luisa. Estaba enamorado de ella, nunca la besé ni tuve sexo, pero si la quería, ella era una joven estudiante que conocí, y que cuatro años mas tarde decidí cortejar, pero el día que apareció Sara, entendí que no estaba facultado para andar con amores absurdos. Comprendí que mi tiempo había pasado, y ya estaba viejo, además que no era correcto quitar la lozanía y juventud a una joven que recién estaba empezando a vivir. Me despedí de ella, y no la volví a ver más, no quise volver a verla más. Han pasado dos años desde entonces, o tres... tal vez, no lo sé. Sabes Andrea?, se suponía que debía darle esa carta escrita con mi puño y letra, pero no, decidí no volver a verla más, se suponía que debía dedicarle ese libro que hoy tienes en tus manos, pero no tampoco lo hice, porque Sara, Sara es hoy mi prioridad, es mi esposa, y se merece todo, todo lo que yo pueda darle, aunque sepa también que esto es poco, pero que más da.

Andrea, hay tantas cosas que a veces uno debe hacer solo por el hecho de hacer lo correcto: si uno ha decidido amar a alguien, la ama y punto; si uno ha decidido estudiar, estudia y punto; si uno decide hacer tontos "selfies" y colgarlos estúpidamente, lo hace y punto; si uno quiere estar solo, lo está y punto, total cada quien es libre para hacer lo que a juicio propio sea o no correcto, aunque esto conlleve a consecuencias irreparables. Y cuando esto sucede, simplemente las asumimos y no estamos crucificándonos enfermizamente siempre, atando a otros a nuestras propios calvarios.

Andrea, no hagas las cosas difíciles. No te niegues a tu propia felicidad.Sé feliz siempre. Ya te dije si la gente no es feliz, es porque no quiere y punto. Es difícil establecer una relación conyugal o amical, es dificil, implica construcción, es simplemente dedicación, exige más dar que recibir. Total, quiénes somos nosotros para que alguien nos ame: no estamos en este mundo para ser amados por alguien, sino para intentar amar y hacer felices a esos "alguien", en eso consiste la verdadera felicidad.

Tú sabes que te quiero y que te aprecio mucho, que podría caminar contigo o no, irme a la cama contigo varias veces o no, que podría comer helados contigo o no, que podría hacer cosas contigo o simplemente no hacerlas para no confundir sentimientos. No lo sé. Nadie sabe lo que uno pueda hacer en el futuro, puedo decir muchas cosas y tal vez no hacer ningunas, el propósito está, lo otro?, sí, sí, lo otro: solo el tiempo lo determinará, el mismo y relativo tiempo al que verdaderamente yo admiro.

(Del libro: Degradación humana, Lima, 2014 por Víctor Abraham)

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Desde Lima del Perú,
V.A. les saluda atentamente.