domingo, 30 de noviembre de 2014

Hijos de México!

Ahí está el detalle!

Eran las seis y treinta de la mañana. Recuerdo que había amanecido soleado el día. Una estación radial, "Radio Universo", anunciaba - tal vez desde hace un buen rato atrás- la irreparabble pérdida de un gran mexicano. Era el 22 de abril de 1993, yo vivía por esas épocas en Buenos Aires del Perú. Estaba en quinto grado de primaria. Tenía 10 años. Mi padre estaba triste, sí, pues desde pequeño mi padre me habló siempre de Mario Moreno, de "Cantinflas", decía que era un gran hombre, un gran artista comprometido siempre con las causas justas, y al servicio de la sociedad. Él, mi progenitor lo admiraba mucho. Tenía cientos de recortes de su ídolo, hasta le había hecho un álbum de imágenes, todas extraídas de periódicos viejos y amarillentos. Sí, alli figuraba en el libro de imágenes de ilutres mexicanos junto a Jorge Negrete, Pedro Infante, Agustín Lara, Domingo Soler y María Félix, en fin, porque es sabido -y siempre lo he reafirmado a cuánto sitio he ido- que  mi padre era un gran admirador de la Cultura mexicana. Es más creo que luego de él, al menos durante mi niñez, no hube conocido jamás hombre como éste que apreciara con buenos ojos dicha sociedad. Así pues, a mi padre debo en parte todo lo que he aprendido sobre México, su hermosa cultura, su sociedad, su arte, y su cine; lo demás, la otra parte, debo a los libros de Octavio Paz y los viejos textos de historia antigua que leí sobre la Revolución Mexicana, además de los buenos amigos y amigas que he podido hacer en el camino. Son estas ricas experiencias la razón de mi- hoy también- admiración y respeto hacia esta hermosa cultura.

Pero, volvamos a nuestro cometido inicial. Sí, asi fue ahora que lo recuerdo esa mañana del JUEVES, 22 de abril de 1993. Mañana en que partió un ídolo grande, querido y amado por su pueblo, pero a la vez respetado por ese mundo de la cinematografía estadounidense. Su comportamiento sencillo, y sus hábitos austeros, según data -haciendo un repaso breve por su biografía- el diario El País de esa época. Yo no conocí a "Cantinflas", al menos nunca leí una nota que se publicara en vida, o una entrevista en vivo y en directo por televisión - en blanco y negro por esa época-. No, si sabía algo era porque me padre me hablaba de él, luego de su deceso, sin embargo me bastó ver sus películas, algunas en blanco y negro, y otras muchas a color, sí, ver "El profe", "El patrullero 777", "El siete machos", "El padrecito", entre otras tantas películas que me emocionaban mucho y me hacían reír por esos años de niñez y adolescencia. Con el tiempo me di cuenta, que Mario Moreno quiso imprimir en sus películas ese propio sello suyo, de la marginación social y del desacato a la autoridad, dando vida así  ese "pelado", pero bueno, y hasta a veces ingenuo, cuyo único pecado era decir "cantinfladas", ¡ah!, pero que estilo para rebelarse contra la autoridad dictatorial y para mostrar ese lado solidario con el hombre y la mujer de a pie. Sin duda, que don Mario Moreno fue un gran mexicano como ya referí anteriormente, y que espero sirva su imagen como paladín de la justicia y su entereza moral y sencilla  como ejemplo de vida para los hombres del hoy y del mañana.

¡Fue, sin querer queriendo!

Por otro lado, esta semana, hace dos días, viernes 28 de noviembre, cuando regresaba del trabajo a las 4 pm, me enteraba de la noticia de última fuente por una cadena radial, que decía: "¡Atención, atención, Roberto Gómez Bolaños acaba de partir a la inmortalidad. "Chespirito", ha muerto!". Uhm, me quedé en silencio, pensé por un momento en todas las series que había visto de su personaje emblemático "El chavo del 8", sí, ese niño que durante todos los capítulos que atiné a ver jamás develó su nombre, sí, un niño sin nombre ni apellido, sin casa, salvo un único y desgastado barril, sin nada que ofrecer, salvo su noble corazón y su tierna ingenuidad - mal interpetada muchas veces como torpeza inútil-, no, este niño no era torpe, era simplemente un niño con alma de triste sufriente y con un buen corazón. Si bien es cierto, a diferencia de un joven"Cantinflas", este niño al no poder rebelarse contra los grandes, sólo atinaba a dejarlos en ridículo, que es ya una forma sintomática de revelarse contra el poder inmediato.

Sí, a don Roberto Gómez Bolaños, sí lo llegue a ver, si lo llegué a escuchar, sí llegué a disfrutar de su arte, estando aún él vivo. No recuerdo exactamente la edad que empecé a ver sus secuencias cómicas, pero de algo estoy seguro, es que las sigo viendo hasta hoy, y me sigue embargando la pena cuando veo la injusticia que se comete muchas veces con aquel que nada puede hacer por defenderse. Eran otro tiempos aca´en Perú, por lo menos en esa época había programas para niños y para la familia decentes, cultores del buen arte y del sano entretenimiento. Cómo duele ver que nada de eso queda ya en mi país, ¿lo que abunda hoy?, sí, solo burdos remedos de entretenimiento televisivo que lejos están de ser los de hace viente años atrás.

Gracias...!

Finalmente, debo afirmar que tengo 32 años, y sí, debo confesar que a esta edad estoy muy agradecido con ambos personajes porque formaron y formarán parte de mi vida, si bien es cierto uno con mayor locuacidad expresiva y arrojo, que otro que nada debe envidiar al primero, que usando su espíritu infantil es capaz de hacernos entender innumerables omisiones que a veces se hace del pobre y marginado.

Gracias, dignos hijos de México. Mi solidaridad con los hermanos mexicanos que han perdido - en medio de tanta violencia generada los últimos días- a dos grandes del arte contemporáneo. Gracias Mario Moreno, y gracias Roberto Gómez Bolaños una vez más por haber llegado a mi vida, y haber calado con sus mensajes tan hondamente en mi, y creo convencido mas que nunca que también en la vida de muchos jóvenes del hoy, y del ayer. Que su genialidad, pero sobre todo su carisma personal no deje de sembrar buenos ejemplos de vida en nuestras futuras generaciones.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Ángel Valeriano, enorme pensador y poeta del nihilismo existencial

"Visten muy a la moda/ con zapatos brillosos que esconden sus sucias garras/ llevan esmoquin/ y un collar de perlas/(...) Así son las aves de rapiña/almuerzan guisado de costillas/ y cenan a la medianoche/ encerrados en un salón dorado/cenan carne asada de sus propias víctimas/ beben sudor en tazas de porcelana/ y para satisfacer su buche/ beben la sangre de la patria,/ luego duermen, y cuando amanece/se disfrazan de tiernas palomas blancas/ vuelven a vestir con ropas caras/ se adornan con sus alhajas/ perfuman sus alas y sus corbatas/ y esperan una vez más/ (...) para desgarrar y picotear a sus víctimas, / para alimentarse entre ellas/ hasta saciar con la gula sus tripas;/ así son,/ porque son aves de rapiña/ llevan el hedor a muerte en sus patas/ y donde pican,/dejan la mancha de su desgracia”. (Pág. 14) 
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"Ahora mismo nos estamos mirando/ sin saber en verdad quiénes somos/ sin conocer lo que hay detrás de nuestros ojos/ puede haber aquí muchos colores falsos/ muchas palabras embusteras(...)". (Pág. 23) 
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"La consciencia humana/ ha llegado al punto más bajo de su existencia,/(...) hemos llegado al hoyo más hondo de la imperfección/ al punto álgido en el que los únicos que ganan,/son las moscas de dos patas/ y los gusanos que nunca se arrastran". (Pág. 25) 
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"(...) Este es el mundo de los niños vendidos/ de los animales torturados/ de las plantas cautivas/ del negocio y la educación nociva,/ es un mundo que muere lentamente/ ahogándose en su propio charco de sangre,/ (...) este es el mundo donde reinan los carnívoros/ los homínidos sapientes/ que rocían veneno sobre el agua/ gases tóxicos en el viento/ y extirpan de las entrañas terrenales/ el alimento sagrado del útero materno, (...)" (Pág. 29) 

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"Vivimos actualmente una época marcada por la violencia, el crimen, la corrupción, la contaminación del medio ambiente, etc.
Esta es sin duda una de las épocas más duras de la historia humana, en la que, si bien es cierto, el hombre se ha vuelto “moderno” y “civilizado”, sin embargo habría que preguntarse cuál es el verdadero significado de estas palabras, puesto que al parecer, el hombre, cuantas más comodidades tiene, más robotizado y destructor se vuelve.
Charcos De Sangre, siendo mi primer libro en publicar, es una obra que a través de la poesía describe esa cruda realidad que aqueja a nuestro país y a nuestro mundo".  (Prólogo. Fragmento)

Extractos del libro: "Charcos de sangre", Lima, 2014. Perú. por Ángel Valeriano.

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La obra y el autor, aspectos indisolubles para acercarnos el pensamiento de quien escribe

Foto:Servicios Fotofílmicos
de Rodolfo Moreno, poeta peruano
Conocí a Ángel Valeriano, un viernes 6 de julio, hace ya casi cuatro años, era viernes porque el lugar en el que coincidimos por vez primera esa noche fue precisamente el local institucional de la Casa Museo José Carlos Mariátegui, ubicada en el viejo jirón Washington del Centro de Lima, lugar que servía esa noche como espacio cultural de uno de los tantos Viernes Literarios conducido indesmayablemente por otro buen amigo, poeta y editor  Juan Benavente, y que por coincidencias de la vida terminó convirtiéndose en editor de ambos libros publicados este año, el de Ángel y el mío, en fin.

Pero como ya dije, conocer a Ángel Valeriano, no solo ha significado la apertura de una amistad más, sino esa posibilidad de aproximarme a un nuevo aprendizaje de la mano de otro gran poeta y joven escritor, dentro de mi propia existencia, y es que es así: siempre estamos aprendiendo del otro, o en todo caso reafirmando gracias a esta nueva persona algo que ya veníamos conjeturando.

Aunque parezca que esta crónica se pueda desviar por momentos hacia el lado más familiar y coloquial, no puedo dejar pasar el otro factor, sí, el hecho motor que me conmina a escribir esta noche en vísperas de la presentación de "Charcos de Sangre", primer libro de poemas de Ángel Valeriano, editado bajo el sello de Ediciones Viernes Literarios en la ciudad de Lima. Por mi parte sería mezquino no reconocer ni valorar su trabajo literario, cegándome a mí mismo no ver la calidad de escritura tras sus buenas intenciones de observador.

Son veintidós (22) poemas los que conforman este primer volumen lírico presentado por su autor, los mismos que no llevan una estructura seccionaria, sino un único hilo conductor, esto es: dispuestos uno tras otro. Esto es, empieza con un poema y termina con un poema, hoja tras hoja. Hecho que creo que obedece a la personalidad de su autor mismo de presentar las cosas sin tanto rodeo de por medio, así simple y directo, sin tanto preámbulo, salvo un único prólogo escrito por él mismo, y que me he extraer en fragmento líneas arriba).

Ahora bien, hablar de Ángel Valeriano Saavedra, es hablar de un poeta, sí, de un enorme poeta y pensador para cuya fortaleza existencial reside, a mí parecer, del nihilismo existencial. Y es que es cierto, estamos frente a un trabajo elaborado por un hombre que basa sus aproximaciones filosóficas e intelectuales -sino en todo, en mucha parte- en sus lecturas hechas del propulsor del superhombre, el alemán Friedrich Nietzsche, el francés Charles Baudelaire, y el norteamericano Charles Bukowski, uno de los últimos representantes de la literatura transgresora.

Esto, desde ya, deja clara su posición  fuertemente marcada a su propio desasosiego existencial y personal, hecho que da un giro más profundo y crudo a su cuidadosa escritura que junta pensamiento, poesía y lucidez.

El contexto como espacio- tiempo para entender al autor

Imagen: Archivos del poeta Ángel Valeriano
Respecto, al trabajo lírico del poeta, me he tomado la atribución de escribir algunos fragmentos, y que he colocado al inicio de esta nota para que sea el lector quien juzgue e interprete al yo poético del artista, No sin antes, anteponer mi opinión personal respecto a ello: poemas escritos a partir de una descripción cruda de la realidad, con un lenguaje claro, sencillo, directo y sin ambigüedades, características que no hacen más que contrastar lo que ya el norteamericano Ernest Hemingway, premio Nobel de Literatura 1954, llamara en una de sus entrevistas, literatura de verdad, y es que es la verdad, es cierto, puesto que dentro de tanta literatura plagada de lenguajes enrevesados e insulsos, y hasta procaces y lastimadores de la buena fe, que proliferan hoy en día, a merced de estos emporios comerciales de editoras, que ven por un lado, en sus lectores oportunidad de hacer negocio, y por otro, haciendo de sus escritores obreros pródigos de congratulaciones; solo pocos se empeñan en llevar a cabo esa loable misión del escritor, que es el compromiso y la conscientización social.

Sí, y seamos claros en afirmar que en eso, estas editoras han convertido a los escritores de hoy: en almas superfluas que sólo ansían a como de lugar falaces premios y masivos reconocimientos, y que para escapatoria de este mundo absurdo, no ven otra salida que deambular por los laberintos de la vida social, sin pensar que hay un sendero mayor, y ese, ese creánme es el camino de la reflexión y la maduración espiritual, Sí, sí, editoras que no hacen más prostituir el nombre de la buena literatura sedando las mentes de la población misma al negarse a darles pensamiento, análisis y crítica real porque saben que sólo así, un pueblo jamás será capaz de despertar. Pero qué van a despertar si hasta los más altos líderes de opinión y de cultura se muestran complacientes con los propios verdugos del pensamiento de la población.

Finalmente, y ya lo venía escribiendo para el libro de "La profesión del pensamiento", es difícil encontrar pensadores jóvenes hoy en día, pensadores tan acuciantes y sin miedo a decir y a definirse así mismos tal como se vislumbran diariamente en todo lugar y momento, porque el escritor es eso, convicción y férrea voluntad, lo demás, lo demás fuera de esta gran verdad queda reducida a la nada, a la nada de esa propia nada existencial.

Felicitaciones Ángel Valeriano, escritor y pensador peruano, Estoy seguro, que el devenir de los tiempos hará que nuestras nuevas generaciones tomen otros rumbos, y emulen tu ejemplo. Un abrazo siempre cordial.

(De: Generación de pensadores en Profesión del pensamiento. Lima, 2014)

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú. Víctor Abraham les saluda.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Jeremías inicia su propia degradación

Así escribió Jeremías:

"Y allí estaba Jeremías, otra vez, solo parado frente a su propia nada. No sabía nada, no sabía como sucedieron las cosas. La cuidó, la cuidó mucho, cuidó mucho de Sara, pero ya ella había contraído la terrible y mortal enfermedad de la degradación humana misma que terminó devorando su joven vida. Sócrates, la esperanza del mundo, sí, ese mismo niño que los anacoretas del pasado profetizaron a Zacarías, su abuelo, sí ellos que habían anunciado su nacimiento hacía ya hace más de cien años, y que por cierto acababa de venir al mundo, sí, sí, ese mismo niño que era ahora luz, la esperanza nueva de un mundo, la esperanza de la regeneracióh humana había llegado junto con su propio desastre existencial, ¿pero, a qué costo?, sí, sí, ¿a qué costo había llegado el pequeño Sócrates, ahora Sócrates Jeremías, como redentor de los hombres?, Sara había muerto, sí, sí, murió mientras soñaba con la ilusión de ser mejor. Jeremías se había vuelto loco, sus trastornos de la desilución terminaron fragmentando su vida, su vida que hasta hace poco pendía del único hilo del amor, del amor por una mujer que fue una vez una Magdalena, que fue una vez una María, que fue una vez su redentora: que fue su mujer, y es que a veces los destinos y recorridos interminables de las vidas de los hombres y de las mujeres son así, caminos llenos de desilución mortal, de desidias repetitivas que rotan como inmensas norias aferradas a pasados de otras vidas. Sara, Sara Jerusalen había muerto, como llegó una vez, así indefensa y sola, así se fue, así la recibió el féretro de la desolación. Esa noche, en toda la noche Jeremías no lloró, no tenía porqué hacerlo, tampoco sintió nada, sí, sí, Jeremías, el eterno hombre anunciador de la degradación humana, sí, aquel pedacito de hombre que solo servía a una ilógica retrospectiva de su fe que terminó, sí, terminó por fin esa misma noche su vida, se convirtió a partir de allí, en eso que él mismo quiso ser de siempre, un loco, un loco para cuya consciencia urente terminó por abrazarlo, y esta vez, sin remedio alguno, porque esta vez, Jeremías al fin pudo comprender su destino, su destino de irresoluto loco, ahora solo y desgraciado, sí, sí, entendió que él jamás sería el salvador, jamás, era Sócrates, indefectiblemente que era Sócrates, era él a quienes los filósofos del siglo pasado referían, "llegará un salvador, pero será en la tercera generación", Tobías, Jeremías, Sócrates. sí, y no Zacarías, Tobías y él, Jeremías, esa, esa era la lógica correcta que al fin el pobrecillo, ahora loco entendía, el destino de los anacoretas se había burlado de él. No había nada por hacer, rasgó sus vestimentas y entregó al niño a su propio destino. Sí, sí, indudablemente que ese sería el salvador, Sócrates Jeremías, hijo de Sara Jerusalen, una inocente prostituta, y de Isaac Jeremías, un loco, un peregrino loco que esa misma noche empezó a caminar su propia degradación". (Octubre 22, 2014)


Víctor Abraham en: Degradación humana. Lima, 2014

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Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.