miércoles, 25 de febrero de 2015

El Sr Oscar Sumar, y su sentido de relativismo pragmático

Hace unos días, estuve revisando unas páginas web. Trato siempre de hacerlo en mis ratos libres, luego de hacer pausas a mi trabajo de escritura diaria. De pronto me llamó mucho la atención un artículo, a propósito de todo lo que se ha dicho, y se sigue diciendo respecto a esta marcha contra la "TV Basura" (lamentable desde ya que se haya llegado a estos calificativos, pero cierto en el fondo de los argumentos), convocada para este viernes 27 de febrero. Artículo que a criterio mío, puede ser muy interesante, dependiendo de la óptica de quien sojuzgue su lectura, en fin.

La posición del Relativismo pragmático respecto a lo ético

Un abogado de la PUCP y analista en el portal web "Gestión", Diario de economía y negocios del Perú", de nombre Oscar Sumar, quien además es master en Derecho por la Universidad de California, Berkeley, profesor universitario e investigador en la Facultad de Derecho de la Universidad del Pacífico, en Lima, y por cierto actualmente -según sostiene en su página- se encuentra en Berkeley haciendo un doctorado (¡títulos, títulos, y más títulos!), refiere que "esa idea (de la marcha) no solo carece de sentido, sino que es peligrosa desde varios puntos de vista", por lo que sitúa dos puntos de vista a evaluar,

(1) Los gustos son relativos… y qué es “basura” también

(2) Es políticamente peligroso establecer “objetivamente” que determinados gustos son basura.

Ahora bien, respecto al primer punto, refiere que: "aquellos que se creen cultos podrían no serlo a la vista de personas que consumen arte más elevado, y además los gustos son suficientemente subjetivos, por lo que es peligroso y arbitrario privar a las personas de sus placeres, (...) no lo deberíamos hacer". Dice el Sr Sumar:
"¿Cuál es la definición de alguien “culto” entre los jóvenes (y algunos chiqui-viejos) de Lima? Necesitas saber quien es Marcelo Wong o Fito Espinoza, escuchar a grupos “alternativos” como Arctic Monkeys y haber ido por lo menos una vez al museo de Mario Testino. Puntos extra por David Bowie y Andy Warhol. Con eso basta, por el momento. Una vez que hagan eso, podrán juzgar sin remilgos los gustos de los demás y tildarlos de ignorantes si no conocen algunos de sus ídolos pop. También podrán decir que la televisión es “basura”. (...) A ustedes les puede parecer basura la tecnocumbia, comparado al rock o pop que escuchan; pero luego viene alguien que escucha música clásica. A ustedes les puede parecer que ir al cine a ver El Francotirador es basura, porque ustedes ven películas de cine independiente europeas; pero luego viene alguien que ve películas de Ingmar Bergman… y así sucesivamente…"
Luego, respecto al segundo punto, afirma que:
"Una vez que comienzo a tildar a las cosas de basura, ¿qué sigue? ¿Podría censurar también a los periódicos? (algunos de ellos incluso reproducen contenidos de la “TV Basura”). ¿Dónde pararía la censura de la TV Basura? Combate es basura, ok, ¿pero también los concursos de canto? Para mi son basura. Para mi incluso varios noticieros son basura. ¿Los sacamos del aire también? (...) Luego, ¿podría clasificar a las personas por sus gustos? ¿No somos acaso todos iguales? ¿Nuestros gustos no merecen la misma protección que nuestras creencias? Si alguien puede decirme que mis gustos son una basura, también puede decir que mis opiniones lo son y por lo tanto no tengo libertad de expresión. (...) Es todo parte de la definición de “snob”, que es esencialmente la base de un tipo de discriminación. Existe un motivo por el cual el Estado es neutral (o debería serlo) en temas de creencias y opiniones.(...) Nosotros no respetamos la opinión o las creencias porque sean buenas objetivamente o culturalmente elevadas, las respetamos porque respetamos la individualidad de cada persona, su igual valor y su libertad para elegir".
La realidad de las cosas. Hacia una interpretación humana de lo absurdo

Una vez existió un hombre que escribió
"Cierto es que, tú nos proveíste de una nueva iglesia; pero, también, la llenaste de un espíritu nuevo, y no exactamente de amor. Es verdad, nos has construido nuevos caminos, pero caminos a la destrucción, como se evidencia claramente en las desgracias de muchos. Es verdad, has reducido nuestros impuestos; pero, también, has aumentado aquellos sobre nosotros mismos; juicios, protestas y equivocaciones no son bendiciones para una comunidad." (De: La vía del tren y el patio de la iglesia)
Este hombre se llamó Bjornstjerne Bjornson, prolífico escritor y político noruego. Ahora bien, cito estas palabras, porque al hablar de este tema tan controvertido como lo es la televisión, y su contenido nada acertado, pareciera ser que estas ideas cobran fuerza, a pesar de haber sido escritas hace un siglo atrás. Los equipos, las multimedias, las innovaciones, los programas televisivos y sus estúpidos ratings, las religiones, y hasta la misma prensa, dan la ilusión diaria al individuo de que está viviendo bien, cuando en realidad no es así. En realidad, no se está viviendo dentro de un orden natural y apropiado desde el punto de vista humano.

Es más, y vuelvo a parafrasear a Bjornson, "las viejas ideas del bien y del mal, tan firmemente establecidas en nuestra conciencia, han participado en todos los ámbitos de nuestra vida, son parte de nuestra búsqueda de conocimientos y de nuestra sed de la vida misma". Sustento por el cual, entonces atiendo a la lógica del Sr. Oscar Sumar, acerca de su idea, respecto de que los gustos sean relativos, y a partir de ello, qué es entonces "basura", a la hora de referirse a la televisión y medios informativos, los mismos que al parecer él no puede entender como estos degraden la consciencia del individuo.

Sr. Sumar, existe una expresión llamada Sentido común, que funciona algo así, como libre albedrío para discernir, luego de un análisis y razonamiento pertinente, lo que conviene o no conviene a alguien. Esas viejas ideas del bien y del mal, están en nosotros, podrían ser tratadas como relativas, tal vez, pero no creo sean acertadas. Para que una idea sea acertada, debe pasar por una validación personal, pero no solo de interés para un provecho individual, sino para un interés de bien mayor, más general, más humana, más colectiva, y aparece entonces allí la expresión que yo siempre defiendo, la necesidad de conscientizar. No todo, estimado profesor, debe caer en el saco de la interpretación relativa. Que alguien prefiera ver las películas de Ingmar Bergman, o escuchar de pronto la música de Arctic Monkeys, o visitar el museo de Mario Testino, o decidir comprar sus libros necesariamente a una de esas tantas Ferias Internacionales de Libro que hay por allí, que lo haga, es decisión de cada quien. Si tiene posibilidades, tiempo o puede viajar, o qué se yo invertir en ello, bienvenido. Sin embargo, pienso que este no es el punto acá, ni debe ser el sustento para decir que quien hace esto es más culto que otro, y luego viene otro que hace mejores cosas que las que hace el primero y se vuelve más culto que este primero,  y así sucesivamente según esta cadena de lo relativamente absurdo. (Este tipo de interpretación relativa de las cosas me hace suponer algo tan frívolo y nada comprometido con lo que en realidad significa una degradación sistemática).

Leyes y miradas nuevas

Ahora bien, se habla mucho de una ley, la misma que sustenta esta marcha denominada "Marcha contra la "TV Basura", acto cívico que considero justo y necesario por el impacto que pueda tener en adelante sobre sucesivas y futuras maneras de cómo ver los medios de comunicación ante nuestras propias idiosincrasias personales que nos atan siempre a un convencionalismo injusto para la gran mayoría, pero cómoda para una escasa minoría.


Es indudable que con estas propuestas Sr. Oscar Sumar, las mismas que usted tacha como preocupantes y peligrosas políticamente hablando, porque según su óptica,  resulta peligroso y arbitrario privar a las personas de sus placeres, o gustos. ya que según usted, se estaría incurriendo en un desmerecimiento de ellos, lo que originaria el comienzo de una supresión de opiniones, y por ende de una libertad de expresión. No señor catedrático y abogado, la colectividad peruana, no, la política, sino la del pueblo mismo pone en jaque ¿sabe?, al gran sector del empresariado nacional y transnacional que escondidos tras sillones cómodamente reclinables y desde oficinas con lunas polarizadas envían a sus "hombres de prensa" o "conductores de televisión", cada día a desvirtuar la realidad cultural, social, estructural y moral del individuo mismo. Aquí, señor, no hay intento de amordazar a nadie, sí, un intento de tirar abajo - o en todo caso frenar- toda esta maquinaria de degradación sistemática. La televisión es el opio del pueblo ignorante, nos guste o no, queramos admitirlo o no. Se nos acusa a los hijos del Perú, de ser incultos, y banales, hecho cierto, de tener una pésima educación, que también es cierto, y de no entender lo que lee, que en su gran mayoría también es cierto, porque pocos - y esa es una gran verdad- pueden acceder a niveles educativos con calidad y bajo los parámetros de los estándares internacionales, no porque no tengan dinero - a excepción de gente pobre que efectivamente no tiene-, sino porque no reciben una orientación adecuada por parte de sus formadores de lo que es urgente y necesario para el futuro.

La pobreza material es bárbara, eso lo sé, quién más que yo para saberlo, está latente cada día, pero creo que mayor es la pobreza moral de nuestros ciudadanos, hecho que es un fundamento más para salir a la calle y reclamar. Ahora bien, ¿De cómo o por qué la gente ve esto de los programas que no tienen ningún tipo de sustento? No lo sé con certeza, pero creo saberlo por inducción, y eso es algo que debo a mi carrera de maestro de formación básica, al estar rodeado casi todos los días de estudiantes adolescentes reales, con problemas reales y con padres reales, y obviamente desde escuelas reales, porque para un observador ser partícipe de la realidad es mejor que estar frente a universitarios provenientes de universidades caras, o inmerso en esferas ficticias que distorsionan la realidad, y que catedráticos o recintos universitarios saben muy bien, pero poco o nada hacen el esfuerzo por interpretar esta, salvo claro está, si hay una pensión de por medio para investigar o una trabajo de habilitación por sustentar para ascender de categoría, en fin.

Pero volvamos a nuestro objetivo central se pide específicamente el cumplimiento de un artículo, el 40 de la Ley de Radio y Televisión N° 28278, la cuál habla del horario de protección del menor, así como el hecho de que "La programación que se transmita en el horario familiar debe evitar los contenidos violentos, obscenos o de otra índole que puedan afectar los valores inherentes a la familia, los niños y los adolescentes. Este horario es el comprendido entre las 06:00 y 22:00 horas." (Empezar por esto, es ya un intento de limpieza moral y de orden público ciudadano).

Presencia necesaria. Deber ciudadano

Es por eso que, y vuelvo a reafirmar mi compromiso de escritura en ello, y espero me entienda Sr. Oscar Sumar, que es necesario y urgente salir a la calle, y reclamar por una señal abierta para todos -y en favor de todos y todas- en materia televisiva, porque es un deber moral y social como ciudadanos peruanos porque hay una realidad, y esa es que la televisión ha dejado de ser un medio de entretenimiento e información sana para pasar a convertirse -como ya dije- en un desagradable aparato de degradación sistemática; ahora, eso de que "el que no quiere ver que cambie de canal", o "apaga tu televisor y no veas", o "mejor veo mi cable", es una estupidez más de la indiferencia social que no debe imperar en el corazón de gente que quiere un cambio generacional. Ahora bien, el hecho de que exista un motivo por el cual el Estado se ha mantenido hasta ahora neutral en estos temas, no es por el hecho del respeto a las creencias y opiniones, o la individualidad de cada persona, su igual valor y su libertad para elegir, no, no señor Sumar, eso es lo que nos hacen creer en los centros de enseñanza, ¿sabe?, la razón es porque simplemente no quiere hacerlo, pero qué va a hacerlo si convive con los intereses de los grandes monopolios comerciales de este país, en fin.

Mis saludos y mis afectos, por otro lado, a quienes están moviendo todo este preparativo del 27 de febrero. Estaré presente. Gracias.

Fuente:
http://blogs.gestion.pe/menulegal/2015/02/marcha-contra-la-tv-basura-yo-tambien-quiero-ser-un-pulpin-snob.html

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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