domingo, 17 de mayo de 2015

Ambición ciudadana

"Me enorgullece mucho cuando encuentro a personas que se acercan a mí sin conocerlas, me hablan, o me escriben, sin importar latitudes, luego, intercambiamos algunas palabras, o dialogamos, me cuentan lo que hacen o me expresan lo que piensan. Ello, me ayuda a tener un panorama, una opinión de su posición respecto a su propia existencia. Me agrada cuando alguien me dice sin miedo, "mi sueño es...", le digo entonces, "está bien... es perfecto" (Esto me hace recordar que en una ocasión un joven adolescente me dijo, "Señor, yo tengo un sueño", "qué bien", le dije, "Martin Luther King también tenía un sueño, mira a Eduardo Galeno, él también soñaba el mundo que quería que sea, en fin"). Y es que sucede que a veces suelo conversar con estas personas, si bien es cierto no en extensos discursos, pero sí los suficientes para darme cuenta y permitirme ver en ellos, su calidad de lucha y de pensamiento, que es loable, su extraordinario desprendimiento, o tal vez- porque todos tenemos virtudes- su valor para atreverse a romper con los cánones establecidos. Cuando estas personas llegan a mí, entonces los llamo amigos, porque eso es ser amigo, un amigo hace y desea al otro todo el bien".
He escrito todo esto en mi ambición de seguir levantando consciencias, porque el trabajo comprometido con este fin jamás termina, y estoy seguro que este delirio de cambio que me arremete por las noches, sino en todas por lo menos en muchas, no solo me abraza mí, sino pienso que del mismo modo a mucha gente que está también por allí, regada por el mundo pensando que vive en su propio microuniverso que algunos faltos de observación llaman soledad, empero no, no es así, sino es que se trata de responsabilidad.

Hombres ejemplares

No pude escribir para el blog una crónica precisa en memoria de dos hombres grandiosos - las únicas dos que hice, fueron compartidas en otros medios, puesto que el trabajo me había absorbido desde entonces, en fin-, pero como ya dije, fue una memoria después de todo, sin embargo debo reconocer que también esos días fueron muy tristes, pero a la vez muy reflexivos. (Al menos así lo asumí yo). El diario, "El País", de España, en versión impresa difundida en Lima, anunciaba por esos días de la quincena de abril, 13 para ser exactos, "Luto en las letras latinoamericanas y europeas". A continuación, impreso en tinta negra resaltada decía de la misma forma, "La izquierda llora la muerte de Galeano", en alusión al autor de "Las venas abiertas de América Latina", y espacios más abajo añadía, "Vamos a una tercera gran guerra", en alusión, a la última entrevista que concediera el Premio Nobel de Literatura 1999, por esos días recién fallecido, Günter Grass, y es que sí que duele, no tanto por el hecho de tratarse de que fueron un uruguayo, y un alemán, no, ni por el hecho de que fueron autores de libros, no por eso, ni por los premios, ni otras tribulaciones más tampoco, sino porque se trataba de dos hombres comprometidos con la consciencia ciudadana, con la consciencia de la vida humana. Así es, es por eso. "No han muerto dos escritores, no, sino han muerto Eduardo Galeano, y Günter Grass, pensadores, visionarios, y sobre todo pulsómetros de sus propias generaciones", dije- y así lo escribí entonces. Y es que sucede que luego de la muerte del argentino Juan Gelman en el 2014,  y anterior a este: Saramago, hecho que me llevo a escribir también, "Están quedando pocos héroes comprometidos, pocos hombres de pensamiento, salvo Gabriel García Márquez, y Galeano- por esas fechas aún vivo-, ya no quedan escritores de esa talla, urgen en nuestras sociedades nuevas generaciones libertarias y críticas,nuevos ciudadanos, dispuestos a retomar la posta del compromiso social e histórico porque la literatura es ante todo pensamiento, compromiso y acción".

La otra cara de la moneda por esos días recayó, para indignación personal, en las palabras desatinadas del Sr. Vargas Llosa, quien en una apremiante necesidad de definir su posición respecto al pensamiento del uruguayo, decía, "Creo que sus tesis sobre América Latina estaban completamente equivocadas(...) Presenta una descripción completamente caricatural, de un dogmatismo marxista que caricaturiza y falsea profundamente lo que es la realidad de América Latina". Uhm, ello me llevó a escribir entre otras cosas, "pero qué va a estar de acuerdo, con "Las venas abiertas de América Latina", si este libro es la antítesis del consumo, y el rechazo directo a la condición humana, que usted enerva hasta el paroxismo de llamar, "seudo democracias populistas y payasas" a las hermanas repúblicas de Bolivia y Nicaragua porque buscan el cambio. Es este trabajo de Galeano, la esquematización perfecta de la explotación, y del poder bestial que entrampa el vivir de los ciudadanos de Latinoamérica, es este discurso el que presenta la evolución orgánica de este eje sistémico".

De convicciones y pasiones 

Sucede que por esos días también escribí sobre las marchas llevadas a cabo aquí en Lima, y reflejadas a nivel nacional, en contra de estos programas televisivos que tanto dañan las consciencias ciudadanas, actividades que luego me llevaron a arrojar dos conclusiones, porque fueron tres, las marchas convocadas y a las que pude asistir y participar activamente, en fin. Ahora bien deduje entonces que, en primer término todo se hace por convicción moral, y no por presión mediática, y la segunda, que se necesita seguir conscientizando más. Me he quedado desde entonces con una arenga que un niño que estaba a mi lado en una de esas tantas manifestaciones, ayudaba a gritar, "las veces que sean necesarias volveremos a marchar porque una y otra vez hemos de luchar". Fue grato por esos días ponerse de pie, junto a varios jóvenes que por un momento, pusieron en jaque al empresariado televisivo nacional. Comprendí- y lo escribí así- que, "el camino es duro, lo sé, pero como ya dije, quedará la satisfacción de que al menos quienes estuvimos ahí, compartiendo ideales comunes, al menos seríamos más conscientes de decirles a nuestros hijos algún día, "fuimos muchos los de nuestra generación, héroes anónimos que un día nos atrevimos por fin a decir, basta ya de tanto flagelo soez y vulgar que no hacía más que arrojar espíritus de conmiseración ajena". Sí, así es, porque no importa cuantos Eric Jurgensen - para muestra un botón del poder real, púes de trataba de un Gerente General de un canal,- salgan a aseverar cosas estúpidas y sádicas, como el hecho de no ser mayoría, Uhm, aseveré entonces, "eso no es ahora importante, sino el saber - al menos para nosotros- qué- estamos- haciendo- y- porqué- lo- estamos- haciendo".

Compromiso perpetuo

Volviendo al presente, es indudable que el acto de analizar las cosas, sí, esa acción heroica de detenerse de pronto, y sentarse allí, en medio de un parque o en medio de alguna banca callejera, sea en la tarde, en la mañana o por la noche, desde nuestra comodidad de hogar, o en medio de un patio escolar, solos, hambrientos o saciados de comer y digerir, en fin, en cada caso, en cada lugar, qué sé yo, en donde de pronto se nos ocurriese, en fin, Sí, sí este acto del análisis permite el dar vuelta a las cosas en la cabeza, permite, hace posible dialogar con la propia existencia, y esto, ayuda, ayuda a tener una mejor idea de nuestro trabajo diario. Por eso sea ello necesario, esta actividad del pensar. Luego, pienso que sentir esa necesidad de querer entender el porqué de esas palabras que de pronto al encontrarlas en los libros, nos hacen llorar o nos permiten reir, no es sino la puerta al entendimiento de nuestras propias vivencias, vivencias que también pudieron haberse escrito, solo que en tiempo y espacio diferentes.

Uhm, ahora bien, podría entonces conjeturar a partir de lo escrito que todos estamos llamados a ejercer este oficio de la escritura -todos y todas, porque la literatura no es sino la suma de anécdotas, de complicidades, de actos heroicos y equivocados a veces, pero que hacemos para bien o para mal, para nuestra paz o para nuestro tormento-; sin embargo, sea como fuere para escritores o ciudadanos, escribir estos pasajes es necesario para que las historias de las luchas no queden entregadas a sepulcros sin memoria, recubiertas en tinieblas, sino al contrario, queden plasmadas, vivificadas en las consciencias. retenidas en las memorias de quienes no pudieron vivirlas en tiempo y espacio, ya que - y cito a las palabras de Camus en su discurso de repeción del Premio Nobel de 1957- "cada generación tiene una tarea  mayor: impedir que el mundo se deshaga."
 
Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

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