sábado, 13 de febrero de 2016

Víctor Abraham, entre el Periodismo y la Literatura. ENTREVISTA

A finales del año pasado tuve la oportunidad de conocer al joven periodista Johnatan Alexander Alemán León, estudiante de los últimos ciclos de la Universidad Privada del Norte, comunicador. Me lo presentó Margarita, una amiga mía del activismo político. Entablamos algunas conversaciones previas por correo personal hasta que llegado el momento, y los espacios de tiempo precisos, coincidimos. Se trataba de una revista para la universidad, y bueno accedí. Así fue como lo conocí, un joven de tez morena, muy respetuoso y de mucha sutileza en el hablar. Nos reunimos en un patio de comidas de un conocido centro comercial en el cercado de Lima. Un jugo y una amena conversación y esto fue lo que quedó. Charlamos por casi dos horas, inclusive habiendo ya terminada la entrevista, lo que hizo que mi sentimiento de empatía y de confianza se afianzara. Un joven lleno de ilusiones, lleno de metas, lleno de sinceridad, eso es lo que pude percibir. Anoche, revisando unos archivos, encontré el trabajo que armamos ese día, que por cierto tuvo la gentileza de mandármelo. Debí haber compartido esto hace mucho, pero mis actividades últimamente agitadas, hicieron que esta iniciativa se vaya postergando, en fin. Ahora, con un poco más de tiempo, se los dejo, no sin antes agradecer a Johnatan, por la gentileza de sentarse a conversar conmigo, y a quien desde ya le auguro muchos éxitos en su trabajo futuro como periodista, que sin duda es loable y ejemplar cuando se la intenta llevar con cierto estoicismo cabal.
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Víctor Abraham, entre el Periodismo y la Literatura. ENTREVISTA

El escritor y periodista Víctor Abraham nació en Trujillo, siendo la ribera de Buenos Aires, el lugar donde ha pasado sus primeros años de vida, de padres trujillanos, siendo su padre un comerciante, un hombre – como lo define él mismo- de moral y rectitud muy grandes. Se graduó como profesor en la Universidad Nacional de Trujillo, para luego instalarse en Lima, ciudad donde comenzó a desarrollar sus habilidades de escritor. En esta entrevista, no nos habla de su lugar de origen que tanto quiere, sino de su oficio que entiende a la vez como servicio, la escritura.

— ¿Cómo te diste cuenta que eras bueno en escribir?


Bueno, en ningún momento me he puesto pensar en esto: si soy bueno o no en escribir, supongo que todo empezó cuando decidí venir a establecerme a Lima. La literatura lo comencé desde muchacho, en la universidad. El primer libro que publiqué, Contemplaciones del ser, 2008, guarda por ejemplo algunos poemas que hice cuando tenía apenas catorce años.

— ¿Qué lecturas te causa más placer?

Mi padre era un lector, por allí empezó mi experiencia. Él comenzó a comprar libros, decidió hacerlo, y lo hizo toda su vida. Fue así como en la casa de Buenos Aires comenzó a hacer una biblioteca. A lo largo de su vida hizo tres. Allí teníamos libros de todo tipo, mis primeras lecturas tienen que ver con esos libros. Me acuerdo por ejemplo de “El Erial” de Constancio Vigil, que era muy antiguo. También leía cosas que mi padre me hacía leer cuando era muchacho, lecturas que mandaba traer por correspondencia desde México. Comencé por allí.

— ¿Cuáles son los escritores que han influido en tu creación literaria?


Realmente los escritores de la Posguerra europea, y la Posguerra norteamericana, escritores como los de la Guerra Civil Española. Leer, por ejemplo a Saramago que tuvo un trabajo de conciencia y de compromiso me ayudó mucho en mi formación de escritor. Eduardo Galeano, otro escritor que también ha influido en mí. Valorar el sentido del escritor comprometido de ambos autores ha sido muy importante para mí, por sus pensamientos y sus múltiples formas de pensar.

— ¿Qué tan benéfico es para un escritor que su libro sea atacado?


En primer lugar el escritor tiene una posición en la sociedad, y si es un escritor conciente mayor aún, su responsabilidad. El hecho de ser como cualquier ciudadano, no implica que pueda agregar cuotas de consecuencia a su trabajo, a su vida, y esto al final, pienso que es lo que imprime en su libro. El libro es lo que el escritor percibe de la realidad. Te podría hablar de muchas cosas que están en mi mente, cosas que podrían derrumbar otras. Al final va a ver mucha gente que no le va a gustar lo que escribes, y sin embargo a otras sí, esas otras que de pronto se sientan, te leen y te respaldan y otras, claro está que prefieren simplemente el silencio.

— ¿Para escribir un libro es necesario una investigación?

Depende del objetivo, si tú quieres construir una novela histórica y te pones en un plano de un novelista investigador, obviamente que sí tienes que investigar, leer, informarte; ahora si quieres escribir relatos, poesías, tienes que partir de una experiencia propia que no es tan bibliográfica entonces, pero igual son experiencias. Si decides ser escritor tienes que informarte, leer periódicos, tienes que estar informado de todo lo que está pasando en el medio para poderte permitir conjeturar una opinión. Ahora, como te dije en el inicio, depende del libro, si hablamos de un libro que va tener un tinte político, histórico, un tipo de libro que cuenta una realidad aunque sea novelada o ficcionada siempre vas a necesitar una investigación por medio. Por mi parte, yo la considero necesaria.

— ¿Cuál es el escritor que más admiras o te gusta leerlo?

No soy de admirar, sino de respetar el trabajo ajeno. Luego, pienso que el escritor serio no puede andar diciendo, “yo admiro a tal o cual escritor y quiero ser como él”. Decir esto – y creerlo- puede hacer que pierdes tu esencia como persona. Podemos respetar el trabajo y ojo...!! hablar también del libro, de la trayectoria del autor, pero solo eso, porque cada escritor es una vida diferente, con una trayectoria diferente que lo ha llevado al final, a determinar todo su pensamiento.

— ¿Vive de lo que usted publica?

Soy maestro, y supongo que eso cimienta mi situación económica; los libros que podido publicar, y sobre todo vender, me generan ingresos al menos para llevar mi vida a como estoy acostumbrado. Lo otro, a veces las crónicas que he podido escribir para algunos medios también ha ayudado a paliar mi situación económica. Empero, cuando voy a publicar un trabajo, no me interesa pensar si recibiré el dinero suficiente por ello al final, mas bien me interesa más escribir y poder dar una opinión a la gente, o de otra manera emitir una posición al margen de si ese libro me va ser rentable o no, porque creo que el escritor serio, el escritor comprometido, no parte de un pensar como, “voy a publicar esto para ganar dinero”. Ahora bien, si quieres iniciarte en la literatura y empiezas pensando así, entonces olvídate: jamás vas a ser nada, la idea es ser algo diferente.

“La Absenta” de Alejandro Rodriguez Busquier,
Las Palmas de Gran Canaria.
— ¿Fue difícil abrirse como escritor en un principio?

Si bien es cierto, al inicio es difícil porque cuando empiezas nadie da un céntimo por ti porque en primer lugar eres un tipo que nadie conoce. Otro factor es que no tienes experiencia, y sin experiencia es difícil armar un trabajo digno. También está una pregunta que te hacen los grandes, “¿quién te está publicando?" "¿Qué editorial?", u otra interrogante a veces un tanto absurda e injusta, “¿Qué has ganado?" "¿Dónde has estudiado?”, y muchas cosas más. Inclusive aparecen cosas que al inicio te ponen muchas limitaciones. Después hay otra realidad, si estás alineado a ese sector desatinado que maneja la prensa, entonces ya tienes un poder en la sociedad, pero si tú no te alineas a esa sociedad burda, va ser siempre difícil, pero no imposible que hagas un trabajo consciente. Aquí la clave es ir armando tu propio trabajo desde la soledad del silencio, o desde la proximidad de la ayuda solidaria, a lo largo de los años.

— ¿Cómo nace en ti el gusto por la lectura?

Comienza por mi padre, que era un gran amante por los libros. Tengo dos ejemplos en mi vida, el primero es mi padre, que a pesar de no haber alcanzado gran nivel de instrucción, desde joven decidió acumular muchos libros en casa. Decía ya viejo, que los libros siempre fueron su refugio moral, decía que cada mes que le pagaban compraba un libro y así fue siempre. Cuando era niño, él me sentaba, me leía, me contaba cosas y a veces me hacía leer, me mandaba a la biblioteca cada cierto tiempo a arreglar y limpiar los libros. Bueno, supongo que por ahí comenzó el gusto por la escritura y la lectura. Lo segundo, tiene que ver con mi instalación en Lima, mi segunda experiencia fueron los libros que yo compraba acá y que leía en mis momentos de soledad silenciosa, autores –como ya dije- de las posguerras europeas.

— ¿Cuál es su principal aspiración como escritor?


Mira, para mí lo relevante es tener claro que detrás de un libro hay una idea clara de generar conciencia en la población. Un escritor si no está comprometido con su sociedad, entonces no hace nada porque un escritor debe ser ante todo un ciudadano, un tipo que pasa, que vive, que sufre, que tiene sus necesidades como un ciudadano cualquiera. Ahora bien, qué diferencia existe entre el escritor y el ciudadano, pienso que uno se fortalece del otro. Luego, allí donde el ciudadano comienza a usar el sentido común, como muchos, llevado por ello se atreve -con valor- a dar un paso más, y ese es escribir, dar a conocer lo que piensa.

— ¿Por qué se te ocurrió ser escritor y no futbolista, boxeador etc.?

No eliges ser escritor, eso es como una necesidad, así yo lo entiendo. Te pongo un caso, por ejemplo te matriculas en una academia de fútbol, te formas allí, ahora viene la segunda parte más difícil, ¿ese hecho te podrá convertir en un futbolista profesional? Pienso que depende de si tienes el talento o no para seguir, ¿verdad? (Risas). Para ser escritor nadie te forma, es algo que aparece. El escritor es un ciudadano más, empero, ¿Cuál es la diferencia?... Simple, el primero publica un libro, nada más. El escritor es una persona normal, ahora quien piensa lo contrario, que el escritor es una persona superior, ya no depende de él mismo.

— ¿Se puede decidir ser escritor o se nace?

El escritor es un tipo que ya ha venido desde su concepción con una predisposición a desarrollar ciertas destrezas de escritura, porque tu padre fue un periodista o un escritor. Ahora bien, si no es así, al menos el ambiente cultural familiar influye.

— ¿Cuándo escribes dejas volar siempre tu imaginación o te basas en algo real?

Lo mío va más al plano real. Yo me dedico más al ensayo, a la crítica. Si escribo narraciones parte de un plano de la realidad. Siempre trato de ser crudo, real en lo que digo. Por otro lado, para mí la fantasía parte de algo hecho en un punto real.

— ¿En qué trabajabas antes de dedicarte a ser escritor?

Un tiempo vendía anticuchos. He sido vendedor toda mi vida, eso lo heredé de mi padre. Él fue un comerciante, no lo olvides, y yo le ayudaba. Yo vendía limas, naranjas, vendía plantas de sábila, junto con mi padre. Trabajábamos también repartiendo correspondencias. En Lima, he trabajado de mesero, he sido cocinero en ocasiones, trabajos que he hecho cuando no laboraba como profesor. Fuera de Perú, algunas veces he trabajado, en cafeterías, en limpieza, en fin. ¿Sabes?, pienso al final que todo sirve a la escritura porque son vivencias, y en ese trabajar siempre vas conociendo gente, aprendiendo de ellos, que luego te pueden servir para la elaboración de tus personajes, o para la formación de tu propia sensibilidad.
— ¿Cuál es el libro que más te gustó escribir?

Tengo ya tres libros publicados, yo creo que cada libro que va saliendo es mejor que el otro porque pone una vivencia más profunda.

— ¿Qué haces en tus ratos libres?

Me gusta caminar bastante, soy de meterme a librerías, de mirar, de observar, y quedarme varias horas allí revisando libros. También me gusta ir a lugares donde escuche debates culturas, conversatorios. Trabajo mucho en mi escritura, algunas veces me ha ocurrido ir caminando y escribiendo al mismo tiempo.

— ¿Has sentido el terror de las páginas en blanco o a no escribir algo?


Nunca, soy una persona que siempre ha tenido algo que escribir y decir algo. Nunca me he sentado frente a una máquina de teclado, para decir, “Diantre, ahora qué voy a hacer en una hoja”, porque yo parto sencillamente de la realidad, no de la ficción. No soy un escritor que me encierro en mi cuarto a inventar ficciones: soy un hombre que me siento y siempre hablo de un tema.

— ¿Estás ahora en algún proyecto?

Tengo en mente publicar dos libros el próximo año, uno sobre pensamiento, para lo cual tengo dos títulos, “La profesión del pensamiento” que es una sucesión de ensayos, y el otro que pienso llamar, “Los latidos secretos del corazón”, que es una especie de ideas sueltas que he ido acumulando a lo largo de los años, como aforismos creo. Lo otro, es un libro de poemas, veré qué dicen mis editores.

— ¿Qué diferencia a tus obras de otros escritores?


No puedo compararme porque cada uno hace un trabajo diferente. Nunca me puse pensar en eso, respeto el trabajo de todas las personas.

— ¿En qué sitio o lugar te sientes más cómodo para escribir?


Puede ser en mi cuarto, aunque antes era de escribir cuando iba en un carro, ya que se me venían a la mente un montón de palabras que anotaba en una libreta pequeña. Sin embargo últimamente estoy escribiendo en la soledad de mi cuarto, trabajando en mis temas. Te comento que últimamente casi todo el día estoy en la calle, y solo cuando vengo en la noche a casa, comienzo a escribir. Antes por todo sitio comenzaba escribir con mi lapicero pero ahora, no sé… cómo que me he vuelto más observador durante el día, dejando para la noche, ese hábito de escribir.

— Muchas gracias, Víctor.

Vale.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú. Víctor Abraham les saluda.