martes, 28 de junio de 2011

Monólogos del hombre de la flor en la boca de Luigi Pirandello, Premio Nobel de Literatura 1934


He venido aquí, a este café de la estación. Es la una, a las cuatro tomo el primer tren. Miro a través de las vidrieras a los viajeros que salen con los paquetes colgados en la mano o bajo el brazo... los sigo con la mirada hasta que se pierden de vista... imaginándome... ¡Ah! ¡Cuántas cosas me imagino! No puede usted hacerse una idea. No dar un momento de descanso a la imaginación, adherirse con ella a la vida de los demás... pero no de la gente que conozco. No, no. ¡Con ésa no podría! ¡Siento un fastidio, ¡si usted supiera! Verdadera náusea. ¡A la vida de los extraños, en torno de la cual mi imaginación puede trabajar libremente, pero no a capricho, sino más bien teniendo en cuenta las mejores apariencias descubiertas, en éste o en aquel! ¡Y si supiera usted cómo trabajo, y hasta dónde consigo penetrar! Veo la casa de éste o del otro, vivo en ella, me siento allí como en la mía, hasta percibir ese aliento particular que tiene cada casa, la de usted, la mía, pero... en la nuestra..., nosotros ya no lo notamos, porque es el mismo aliento de nuestra vida. ¿Me explico? ¡Ah! Veo que usted asiente... Necesito aferrarme con la imaginación a la vida de los demás, pero así, sin placer, sin interesarme siquiera... Más bien... para sentir su fastidio, para juzgar la vida tonta y vana, de modo que a nadie pueda importarle acabar. Y esto es fácil de demostrar, ¿sabe?, con pruebas y ejemplos continuos, implacablemente en nosotros mismos. Porque el deseo de vivir no sabemos de qué está hecho... pero... está ahí, ahí. Lo sentimos todos aquí, en la garganta, como una angustia que no se satisface nunca, no puede satisfacerse nunca porque la vida, en el mismo acto de vivir, es siempre tan voraz de sí misma, que no se deja saborear. El sabor está en el pasado que nos queda vivo dentro. El deseo de vivir nos viene de eso, de los recuerdos que nos tienen atados. Pero, ¿atados a qué?, a esta tontería... a este disgusto... a tantas ilusiones estúpidas... ocupaciones insulsas... sí, sí. Esto que ahora, aquí, es una tontería, esto que ahora, aquí, es un aburrimiento, y hasta podemos decir, esto que ahora nos parece una desventura... sí señor... a la distancia de cuatro, cinco, diez años, ¡quién sabe qué sabor tendrá... qué gusto tendrán las lágrimas de ahora! Y la vida. Al solo pensamiento de perderla... especialmente cuando se sabe que es cuestión de días... ¡Mire!... ¿Ve usted allí? Allí en aquella esquina... ¿ve usted aquella sombra de mujer? ¡Mire! ¡Ya se escondió! ...

De: "El hombre de la flor en la boca". Luigi Pirandello.



Sobre el autor:

(Agrigento, Italia, 1867-Roma, 1936) Escritor italiano. Hijo de un rico comerciante, estudió en las universidades de Palermo, Roma y Bonn. Tras graduarse en ésta última en 1891, regresó a Italia. En 1894, una vez hubo concluido su primera novela, L'esclusa, contrajo matrimonio y publicó su primer libro de relatos, Amores sin amor. En 1897 fue contratado como profesor de literatura italiana, y en 1904 apareció su novela El difunto Matías Pascal, que recogía muchos elementos biográficos del autor y constituyó un enorme éxito. A la publicación del ensayo L'umorismo siguieron el drama Pensaci, Giacomino!, el volumen de relatos La trampa, y la novela Si gira...

Con la representación, en 1917, de la pieza teatral Así es si así os parece, se decantó claramente por el género dramático, en el cual creó escuela por su peculiar construcción de la pieza teatral, sus recursos escénicos y la complejidad de sus personajes. A partir de 1920 publicó varias comedias, entre ellas La señora Morli, que abordaba el tema de la doble personalidad, y Seis personajes en busca de autor, que fue un fracaso clamoroso. Con Enrique IV, puesta en escena en 1922, recuperó el favor del público.


Tras abandonar la enseñanza para dedicarse por entero a la creación literaria, y reconocido ya en todo el mundo, en 1925 asumió la dirección del Teatro d'Arte de Roma y cuatro años después fue nombrado miembro de la Academia de la Lengua de Italia. A esta época pertenecen los dramas Esta noche se improvisa, Lázaro, Como tú me quieres y No se sabe cómo. La obra dramática de Pirandello extrema los elementos en plena disolución de un realismo en crisis y la ficción teatral en varios planos para romper el espacio escénico tradicional. En 1934 le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura.

Desde la Civdad de Los Reyes del Perv.
Víctor Abraham les saluda.

viernes, 24 de junio de 2011

La náusea de Sartre





Sobre el autor:

Jean-Paul Charles Aymard Sartre (París, 21 de junio de 1905 – ídem, 15 de abril de 1980), conocido comúnmente como Jean-Paul Sartre, fue un filósofo, escritor, novelista, dramaturgo, activista político, biógrafo y crítico literario francés, exponente del existencialismo y del marxismo humanista. Fue el décimo escritor francés seleccionado como Premio Nobel de Literatura en 1964, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por regla declinar todo reconocimiento o distinción y que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones. Fue pareja de la también filósofa Simone de Beauvoir.


Víctor Abraham les saluda

martes, 21 de junio de 2011

Fue un lunes 20 de Junio invernal.

Lunes 20, Junio invernal.

6.30 am: mañana con presencia estival asunte, más bien fría. El día de ayer llovió por espacios cortos; más bien cayó garúa fuerte. El reloj de la residencia amaneció malogrado. Gente atiborrada a la salida del edificio que aún me cobija. Las calles van tomando su dimensión real de urbe capital. Las movilidades motorizadas van tomando sus usuales dimensiones avenidales. Escolares cruzan la calle precipitadamente. Hombres y mujeres disponen un día más de su vida a la jornada diaria de labor. El poeta sale a la calle y describe, pero ante todo observa, piensa y escribe.

Fue un lunes como hoy, que desperté y me vi el rostro al espejo. Estaba más roído que de costumbre. Son tantas amanecidas pasadas, que aún no me han permitido darme cuenta de cuándo, cómo o porqué terminé así. Hoy es la festividad No 29 que sobrecoge a este cuerpo mío, con todo y espíritu. Veintinueve estaciones traslacionarias de Tierra, veintinueve veces mirando cada mañana el Sol, desde que lo recuerde en mi uso de razón, veintinueve otoños con sus vecinos inviernos. Veintinueve vividos. La verdad que cuando uno vive a escarpadas y cuestas, a espaldas de todo, (¡He dicho de todo!) uno no llega a sentir en su conciencia: cuándo es que se nos va la vida. Simplemente la vida se escurre entre las yemas de las manos; y lo que es más trágico, una vez escurrido ya no vuelve ni el mínimo instante de hálito vivido ¡Cómo es la vida!

Uno come, duerme; hace las cosas más elementales de la vida.

No es que uno no haga o deje de hacer por descuido las cosas más elementales de la vida sólo por sacrificar éstas a cambio de un puñado de sueños. No digo eso. No quiero ser negativo, sino sentirme vivo en mi más honesta expresión. L'Être Humain debe ser honesto, no trágico ni exagerado. El día de ayer nada más creía ser adolescente; hoy al despertar me siento más vivo, no he dicho más adolescente ni más adulto. El soñador vitalista en esencia nunca está más joven ni más viejo: simplemente está vivo. Eso es todo.

La vorágine vertiginosa del tiempo se detiene una vez al año para hacernos reflexionar, no importa si esté friolenta la mañana, o si amanece lloviendo. No importa si estemos en casa o en la calle observando detalles. Lo importante es que ese día sirve para detenernos y pensar no una, ni dos veces; ni siquiera la tercera parte por diez valdría; ni siquiera las veinticuatro horas y otros 1440 minutos: es más que ese tiempo. Es un tiempo inmedible porque se antepone al tiempo real y orgánico. Necesitaríamos alrededor de las veintinueve vidas que ya hemos cumplido y las veintinueve vidas que nos queden por vivir. Como ya dije esta vorágine se detiene para hacernos reflexionar sobre cuánto ya hemos avanzado en nuestro camino real o simplemente no. El camino es largo y a la vez efímero. No niego, ni siquiera pongo en materia de cuestión estos cambios cronológicos o temporales, físicos o morales, y lo que ellos implique y lo que acarree de por sí. No voy a decir que el tiempo es ingrato. Es insensato pensar así, simplemente aprovechamos nuestros instantes vitales cada vez mejor o los dejamos discurrir: nosotros elegimos.

Mi padre (...)siempre se preocupó por mi bienestar, no sólo físico, sino también moral e intelectual. Me enseñó el trabajo y el esfuerzo, de cómo éstos se resumían en una sola frase: “Luchando, cayendo y levantando”. Tres gerundios, tres oraciones simples unidas por una coma y una conjunción. (Dios bendiga el ánima de este gentil hombre donde quiera que se encuentre)

(Hago un paréntesis... Después culminaré esta crónica apreciativa.)

(11.17 am: Regreso a la jornada de escritura)

(…)

De mi madre guardo los más tiernísimos afectos y devociones, si es que es permisible decir esto de un Ser Humano al que se le llama con justa razón: madre. Ha sido siempre una mujer hacendosa. Lacónica en momentos difíciles, pero risueña en otros no tan difíciles. Sus cabellos, de un liso oscuro retinto que impresionantemente se resistían a morir de la forma más albicante posible. De ella, he aprendido la determinación y la libertad. Libertad entendida como capacidad para discernir entre lo correcto y lo incorrecto. Ella puso en mi camino, siempre eso mismo: caminos. Caminos de Libertad. Recuerdo aún una expresión suya: “Hijo, es pasable ser pobres, pero no corruptos y deshonestos.”

Creo, que estos calificativos denigrantes constituyen en el individuo sus mayores pecados mortales: Seguir haciendo de este mundo un universo sistémico más intolerante, desigual, distante y corrupto. Como diría el genial poeta noruego Bjornstjerne Bjornson: “... tú nos proveíste de una nueva iglesia; pero, también, la llenaste de un espíritu nuevo, y no exactamente de amor. Es verdad, nos has construido nuevos caminos, pero caminos a la destrucción, como se evidencia claramente en las desgracias de muchos. Es verdad, has reducido nuestros impuestos; pero, también, has aumentado aquellos sobre nosotros mismos; juicios, protestas y equivocaciones no son bendiciones para una comunidad.

Por lo mismo consiguiente, me atrevería a seguir su línea y reforzarla afirmando que: se nos han dado desde que tenemos uso de razón alimentos materiales, la infraestructura adecuada en algunos casos, el vestir correcto o la moda apropiada, las normas morales etiquetadas y aceptadas por cada circulo social según credos y razas; pero lo que ha faltado es: habernos alimentado de verbo espiritual, de ideas y de optimismos. La paz sosegada del cuerpo satisface el espíritu.

Mi madre era siempre una religiosa convicta y confesa. Siempre procuró darnos el alimento espiritual. Era, hasta cierto punto diría yo, una persona sumamente católica. Aunque esto, no impedía nunca, ni podría impedir ahora el espíritu liberal hogareño que tenía. De no ser por esta hermosa cualidad, tal vez hoy mi libertad, no constituiría mi esencia. (Ídem) Ya he dicho no constituiría mi esencia y la que me sigue sosteniendo.

Son tantas cosas las que uno vive y toca cuando es niño, que quedan impregnadas para siempre en el corazón adulto. Cito textualmente una frase de los proverbios bíblicos que tomé de las Sagradas Escrituras, y que usé para epígrafe de una de las secciones de mi primer libro de poemas: “La palabra verdadera se instala para siempre, lo que es falso dura sólo un momento.” (Prov. 122., 19) (…)



Víctor Abraham les saluda y agradece por su amabilidad constante.
Desde la Civdad de Los Reyes del Perv.

jueves, 16 de junio de 2011

Premio Cervantes 2007: Un reconocimiento al maestro argentino






Juan Gelman - Lamento por el sapo de Stanley Hook


Stanley hook llegó a Melody Spring un jueves de noche con un sapo en la mano
"oh sapo" le decía "sapito mío íntimo mortal y moral y coral
no preocupado por esta finitud
no sacudido por triste condición furiosa" le decía
"oh caballito cantor de la humedad ph pedazo de esmeralda"
le decía stanley hook al sapo que llevaba en la mano
y todos comprendieron que él amaba al sapo que llevaba en la mano
más allá de accidentes geográficos sociológicos demográficos climáticos
más allá de cualquier condición
"oye mío" decía "hay muerte y vida día y noche sombra y luz"
decía stanley hook "y sin embargo te amo sapo
como amaba a las rosas tempranas esa mujer de Lesbos
pero más y tu olor es más bello porque te puedo oler"
decía stanley hook y se tocaba la garganta
como raspándose el crepúsculo que entraba y avanzaba y le ponía el pecho gris
gris la memoria feo el corazón
"oye sapo" decía mostrándole el suelo
"los parientes de abajo también están divididos ni siquiera se hablan"
decía stanley hook "qué bárbara tristeza" decía ante el asombro popular
los brillos del silencio popular
que se ponía como un sol

esa noche naturalmente stanley hook se murió
antes le dio terribles puñetazos a las paredes de su cuarto en representación de sí mismo
mientras el sapo sólo el sapo todo el sapo
seguía como el jueves
todo esto es verdad:
hay quien vive como si fuera inmortal
otros se cuidan como si valieran la pena
y el sapo de stanley hook se quedó solo.





Mujeres


Decir que esa mujer era dos mujeres es decir poquito debía tener unas 12397
mujeres en su mujer era difícil saber con quién trataba uno en ese pueblo de mujeres ejemplo:

yacíamos en un lecho de amor
ella era un alba de algas fosforescentes
cuando la fui a abrazar se convirtió en singapur llena de perros que aullaban

recuerdo cuando se apareció envuelta en rosas de agadir
parecía una constelación en la tierra
parecía que la cruz del sur había bajado a la tierra
esa mujer brillaba como la luna de su voz derecha

como el sol que se ponía en su voz
en las rosas estaban escritos todos los nombres de esa mujer menos uno
y cuando se dio vuelta
su nuca era el plan económico
tenía miles de cifras y la balanza de muertes favorables a la dictadura militar
nunca sabía uno adónde iba a parar esa mujer
yo estaba ligeramente desconcertado
una noche le golpié el hombro para ver con quién era y vi en sus
ojos desiertos un camello

a veces
esa mujer era la banda municipal de mi pueblo
tocaba dulces valses hasta que el trombón empezaba a desafinar
y los demás desafinaban con él
esa mujer tenía la memoria desafinada

usté podía amarla hasta el delirio
hacerle crecer días del sexo tembloroso
hacerla volar como pajarito de sábana
al día siguiente se despertaba hablando de malevich

la memoria le andaba como un reloj con rabia
a las tres de la tarde se acordaba del mulo que le pateó la infancia una noche del ser
ellaba mucho esa mujer y
la devoraron todos los fantasmas que pudo alimentar con sus miles de mujeres
y era una banda municipal desafinada
yéndose por las sombras de la placita de mi pueblo

yo compañeros una noche como ésta que nos empapan los rostros que a lo mejor morimos
monté en el camellito que esperaba en sus ojos y me fui de las costas tibias de esa mujer

callado como un niño bajo los gordos buitres que me comen de todo menos el pensamiento de cuando ella se unía como un ramo de dulzura y lo tiraba en la tarde



Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

jueves, 9 de junio de 2011

Extracto de: La noche de la luna rota. Lima. 2011



***

TOCATA 4

Verdad, color de ceniza.
Verdad, color de avenida.

Esquinas angulares de noventa grados.
Sombras siniestras y sinuosas
funcionan como veladores del camino.
Caminó dos cuadras, dobló la derecha.
La calle estaba oscuridad, y sólo unas galas tenues de incontables faroles
alumbraban más. No hubo luz. Las bocas
del frío. Iluminación artificial.
Las nueve y veinte dieron. Se acercó a una banca cerca a un pastizal.
Se precipitó a sentarse. Luz vigorosa de plata.
Cruzó la pierna moderadamente. Bocanada
de hálito directo.

¡Apúrate, piensa, piensa rápido!

My nerves are bad to-night. Yes, bad. Stay with me.
Speak to me. Why do you never speak. Speak.
What are you thinking of? What thinking? What?
I never know what you are thinking. Think.

 
***
 
TOCATA 7

Vio un poeta en el octavo piso.
Vio una mujer preñada en la novena residencia.
Esa noche.
Soliloquios mudos.

What shall I do now? What shall I do?  Óyelo.

La vía del Metropolitano está vacía.
Dos aves nocturnas caminan surcando el espacio sideral infinito.
(El aleteo que oyes no es un vuelo)
Una gata alba pasa apresurada la estación, y
al otro extremo una anciana espera
con su abrigo. Los autos grandes y
semejantes están irreconocibles; los vidrios
de los capotes y las ventanas añejas de los asientos traseros,
se empañan con un leve vapor de agua.

¿A dónde irán a parar tantas señales que tiene esta enorme ciudad?
“Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues? ¿Quién eres tú?”
Un estremecedor frío se cierne sobre su cabeza.

Cabeza, en el recuerdo.


***

ACOMPAÑAMIENTO 11

Ay, Ay, Ay.

Una loca pasa corriendo desnuda,
mientras yo, me consumo a la intriga;

“Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?”
“Ninguno, Señor”
“Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no vuelvas a pecar.”

(Silencio)

no sé, si es coherencia animal
o incoherencia total.
Sólo sé escribir esta madrugada
para tratar de cribar toda conciencia ordinaria.

“une belle femme” me espera en la cama.


Ay, Ay, Ay.

***
 
De: La noche de la luna rota. Lima. 2011
 
Desde la Civdad de Los Reyes del Perv.
Víctor Abraham les saluda

viernes, 3 de junio de 2011

Un eminente lobo estepario llamado Hesse




El lobo estepario ( Der Steppenwolf, en alemán ) es el título de una de las más célebres novelas del escritor suizo - alemán Hermann Hesse, la cual combina el estilo autobiográfico con algunos elementos de fantasía, especialmente hacia el final de la obra. El libro es en parte un reflejo de la profunda crisis espiritual que sufrío Hesse en la década de 1920.

***
A principios de 1924, Hesse se casó con su segunda esposa, la cantante Ruth Wenger. Sin embargo, después de varias semanas el escritor dejó la ciudad de Basilea para regresar a fines de año alquilando un apartamento separado. Tras un corto viaje a Alemania juntos, Hesse decidió dejar definitivamente de ver a su esposa, en medio de un creciente pesar producido por el aislamiento y la incapacidad psicológica de relacionarse con el mundo exterior, lo cual lo llevó a tener episodios de gran desesperación en los que tenía pensamientos cercanos al suicidio.
Hesse comenzó a trabajar en la novela en Basilea y continuó en Zúrich, publicando en 1926 un precursor de ésta: un libro de poemas titulado La Crisis. La versión definitiva de la novela no fue publicada hasta 1928.

El libro se desarrolla a través de unos manuscritos creados por el propio protagonista, Harry Haller, los cuales son presentados al lector por un conocido de Harry en la introducción de la obra. Dentro de los manuscritos se narran los problemas, la vida del protagonista y su difícil relación con el mundo y consigo mismo.
***
La novela está compuesta por cuatro apartados:

Una introducción a cargo del sobrino de la mujer que le alquila su habitación a Harry Haller, que presenta las anotaciones del protagonista bajo el tema de "El manuscrito encontrado".

La primera parte de estas notas, titulada "Anotaciones de Harry Haller", Sólo para locos

Un "Tractat del lobo estepario", No para cualquiera, en que se analiza la compleja psicología del protagonista desde un punto de vista externo.

La segunda y última parte de las "Anotaciones de Harry Haller", Sólo para locos

A medida que la novela avanza, la distinción entre realidad y ensoñación desaparece, sobre todo en el llamado "Teatro Mágico".





Víctor Abraham les saluda

jueves, 2 de junio de 2011

Aula virtual de Literatura 5. Clase 3/11: El renacimiento inglés: William Shakespeare

Romeo y Julieta- Diálogo al balcón



ROMEO

Con las alas del amor salté la tapia,

pues para el amor no hay barrera de piedra,

y, como el amor lo que puede siempre intenta,

los tuyos nada pueden contra mí.



JULIETA

Si te ven, te matarán.



ROMEO

¡Ah! Más peligro hay en tus ojos

que en veinte espadas suyas. Mírame con dulzura

y quedo a salvo de su hostilidad.



JULIETA

Por nada del mundo quisiera que te viesen.



ROMEO

Me oculta el manto de la noche

y, si no me quieres, que me encuentren:

mejor que mi vida acabe por su odio

que ver cómo se arrastra sin tu amor.



JULIETA

¿Quién te dijo dónde podías encontrarme?



ROMEO

El amor, que me indujo a preguntar.

Él me dio consejo; yo mis ojos le presté.

No soy piloto, pero, aunque tú estuvieras lejos,

en la orilla más distante de los mares más remotos,

zarparía tras un tesoro como tú.



JULIETA

La noche me oculta con su velo;

si no, el rubor teñiría mis mejillas

por lo que antes me has oído decir.

¡Cuánto me gustaría seguir las reglas,

negar lo dicho! Pero, ¡adiós al fingimiento!

¿Me quieres? Sé que dirás que sí

y te creeré. Si jurases, podrías

ser perjuro: dicen que Júpiter se ríe

de los perjurios de amantes. ¡Ah, gentil Romeo!

Si me quieres, dímelo de buena fe.

O, si crees que soy tan fácil,

me pondré áspera y rara, y diré « no »

con tal que me enamores, y no más que por ti.

Mas confía en mí: demostraré ser más fiel

que las que saben fingirse distantes.

Reconozco que habría sido más cauta

si tú, a escondidas, no hubieras oído

mi confesión de amor. Así que, perdóname

y no juzgues liviandad esta entrega

que la oscuridad de la noche ha descubierto.



ROMEO

Juro por esa luna santa

que platea las copas de estos árboles...



JULIETA

Ah, no jures por la luna, esa inconstante

que cada mes cambia en su esfera,

no sea que tu amor resulte tan variable.



ROMEO

¿Por quién voy a jurar?



JULIETA

No jures; o, si lo haces,

jura por tu ser adorable,

que es el dios de mi idolatría,

y te creeré.



ROMEO

Si el amor de mi pecho...



JULIETA

No jures. Aunque seas mi alegría,

no me alegra nuestro acuerdo de esta noche:

demasiado brusco, imprudente, repentino,

igual que el relámpago, que cesa

antes de poder nombrarlo. Amor, buenas noches.

Con el aliento del verano, este brote amoroso

puede dar bella flor cuando volvamos a vernos.

Adiós, buenas noches. Que el dulce descanso

se aloje en tu pecho igual que en mi ánimo.






Ser o no ser- Hamlet (Monólogo)




Víctor Abraham les saluda