lunes, 29 de agosto de 2011

Prólogo para un prólogo. Sueños de la Realidad. Lima. Perú. 2011

LAS PRIMERAS IMPRESIONES

(Prólogo para un prólogo)


“Trastos de amor censurados. / Comida en piso negro regada. / Llantos en inopia conjetura marcada. / Irascible mano que ya no atrapa.” (64)

“Canciones de esperanza. / Rebrotes de salvajismo. / Poesías que denuncian mala fe. / Sueños de niños.” (105)

“Ascua en noche de invierno calienta…/ alcanfores y llantenes para el caminante. / Manitas rosadas de la pequeña / que espera al papá que no existe.” (124)

“Hambre que no cesa por más opulenta mesa / porque su hambre no es de alimento, sino de verbo; / claudica tus temores, dudas y celos / sé libre y vive como el viento.” (138)

Detén el cambio si puedes, / deja a la segunda generación soñar / ¿Quién ha de detener el progreso social / donde hombres y sueños más humanos sean? (172)

***

Cuando empecé a difundir por primera vez estos versos, entre algunos amigos y compañeros, me di con la entera sorpresa que no había el menor interés por seguirlos o encontrarles sentido alguno, al menos en ellos, no lo había; era lamentable, pero los entendía. Eran otros tiempos. Todos aún teníamos algo menos de veinticuatro años; y si mi lógica era correcta, nadie leería cinco años más tarde versos. Versos, más que sutiles cargados de instintiva conspiración. Recibí calificativos de todo tipo, algunos, hoy memorables y recordables, nada más. Es todo.

Estos versos, que durante cinco años durmieron en la memoria de mi escritorio, fueron sacados para ser leídos de vez en cuando obligándome en cada relectura que de ellos hacía, siempre a reflexionar sobre la aprobación, aunque más diría, reprobación de la que fueron víctimas en aquel entonces. En cada lectura hecha siempre reflexioné su contenido.

Es preciso señalar que dichos escritos no sufrieron variación alguna desde esa época, salvo pequeñas enmendaduras ortográficas que hice luego, pero traté que ello no cambiara en lo más mínimo la intención del mensaje. Llegué a memorizar algunos, y a tomarles significado. Años más tarde, seguí albergando la esperanza de publicarlos. No concebía justo que estas palabras quedasen guardadas en los simples deseos de un principiante versador. En dos oportunidades estuve cerca de publicarlo, pero sentí que no era el momento de hacerlo. Ahora pienso, que nunca tanto como hoy ha llegado el momento de propagarlos. He sentido los últimos meses esa motivación intrínseca de darles vida como libro de poemas, claro está; así que decidí por fin recabarlos de la mesa donde escribía, y entregarlos al editor.

A continuación, ofrezco las palabras del prólogo que hice a inicios del 2009, redacción que tampoco ha sufrido ninguna variación desde que se escribiera. Dejo ahora, para criterio propio del lector, creo que él más que nadie, sabrá darle la connotación y apreciación que desee.

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Prologo de inicios del 2009

Inicio de un nuevo año. Noche febril de espasmos leves y ojos piadosos. Todos están durmiendo de lo más tranquilo, o tal vez sólo lo aparentan.

“Sueños de la Realidad”, nace como el saldo mayor que se contrajo con un hombre en las postrimerías de su vida. El escenario era blanco como sus paredes y sus tálamos helados: Un hospital, inhóspito lugar para cualquiera que ama la vida; descrito por un poeta como Casa del dolor. Recuerdo todo vivazmente en mi memoria, al menos mi tácito subconsciente aún lo recuerda muy vívidamente, aunque este “consciente yo” que me arremete no quiera, o simplemente se haya negado a recordar. Me lo ha negado siempre. Era una fría noche cuando el cansancio se hacía desmedido y se luchaba por no pegar siquiera un momento los cansados ojos. Noche invernal de noviembre, noche inerme en el cielo oscuro alumbrado sólo apenas por unas cuantas estrellas soñadoras que empujaban deseos de alivio y salud. Noche, que luego se volvió quejosa por el llanto de un bebé recién nacido. Así fue, ahora que lo recuerdo.

Al inicio me pareció un trabajo sumamente personalista, así que entendí que debía abandonar este derrotero; el propósito debería ser otro: expandirlo de la forma más abierta posible. En cada relectura antes de su publicación sentí una necesidad imperiosa de hacerlo más amplio y darle alcance mayor. Ha sido pues dura mi lucha. Ha sido duro y batallador mi discernimiento para vencer finalmente al “yo inquisidor”, y hacer prevalecer el “yo reflexivo”.

Al referirme “como el saldo mayor que se contrajo con un hombre en las postrimerías de su vida”, no me refiero únicamente a un hombre que existe o que existió; si bien es cierto éste fue el móvil inicial que permitió moldear el trabajo en su gran estructura, sin embargo el motivo verdadero luego giró en torno a las únicas ideas sobre las cuales estos versos únicamente deberían descansar: por un lado, llegar a la mayor colectividad posible, y por el otro remecer los diversos sentires más humanos posibles.

En el constante escribir y leer, muy a menudo he pensado que la acepción “hombre” siempre debe buscar proyectarse al sentido más universal posible: me refiero a los muchos hombres y mujeres que están vivos. Ellos y ellas, quienes creen y sueñan; ellos y ellas, quienes ríen, pero también lloran; ellos y ellas, quienes sufren, y al instante otra vez vuelven a reír. Me refiero a ellos y a ellas, en algunos casos, muchachos curiosos y talentosos, muchachas talentosas y disímiles entre ellas mismas, hombres y mujeres afanosos de ser ellos mismos, padres y madres con sus niñas y niños, hermanos y hermanas con sus hermanos y con sus hermanas, todos y todas unidas. Creo convencido que por ellos siempre se estará escribiendo.

Se escribe por los hombres vivos en toda su totalidad de espíritu porque nadie, al menos cuerdo, escribe para un inerte cuerpo que ya no lee, ni piensa; aunque tal vez inspira a presentes vidas. Contradictoria conjetura. Como ya he dicho, este cuaderno de poesías, ha sido escrito y descrito a modo de versos para el que vive con toda su intensidad.

Todo libro es el saldo a una necesidad de contar, de afirmar, de reafirmarlo que se piensa.

En la medida que el lector avance en la lectura de cada página, se irá dando cuenta que la temática se erige sobre una posición crítica frente a la parvedad individualista cotidiana en sus diversos estadios: desde la insensibilidad colectiva hasta la necesidad de buscar lo anhelado. El trabajo busca entrever en esencia y estructura, una postura que rechace toda forma inicua de coacción hasta cierto punto indebida.

No se escribe solamente para denunciar las circunstancias que hacen cada día más intolerable la condición humana y el trato igualitario, sino para reflexionar sobre el modelo de sociedad circundante, que cada día se muestra más indolente y materialista consigo misma; sociedad, que tal vez ha dejado de soñar sus propios sueños para quedar sumida en una burda, casi descartable y absurda realidad que instante a instante la envuelve más en la insensatez dejando de lado en muchos aspectos de la categoría humana.

Por tanto, asumo con responsabilidad cabal lo descrito en este cuaderno con esa misma fe ciega que me llevó a escribirlo, pero sobretodo con la esperanza de hallar en el lector, una mirada concienzuda bajo el lente del pensamiento agudo. No les pido nada a los lectores, salvo un juicio honrado en virtud de sus ideales; sin embargo expreso el deseo vehemente de ir juntos al encuentro de una nueva interpretación de la vida. Una interpretación capaz de remecer los cimientos más bajos del instinto.

Cada escritor en sus múltiples facetas, ya sea como poeta, ensayista, dramaturgo, cuentista o novelista; ha de creer con esperanza en un cambio y orientar su trabajo a ello justamente.

Cada escritor debe buscar ese cambio que direccionará su vida y la de sus demás congéneres. Debe usar sus nobles ideales para enrumbarlos hacia un punto de convergencia común: El bienestar material y espiritual. Ha de lograrlo únicamente con sus palabras sinceras y transparentes. He allí la importancia de su arte.

Para terminar, afirmo mi convencimiento pleno en que será la hermosa poesía, proveniente siempre de un puñado de versos cogidos muchas veces de forma tácita de nuestras experiencias, la que terminará humanizando todo: al mismo poeta que escribe, así como al lector que muchas veces llevado por una simple curiosidad o satisfacción estética, la encuentra.

El autor

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Desde la Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

domingo, 28 de agosto de 2011

El Cervantes de don José Emilio Pacheco, poeta de la creación variada.


Menester mío es rememorar el trabajo de toda una vida que ha realizado el ilustre poeta mexicano José, quien el año 2009 obtuvo el Premio Cervantes. Emilio Pacheco, es un poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista, integrante de la llamada "Generación de los años cincuenta" de su país. Ha sido catedrático de universidades muy prestigiosas entre ellas: la Universidad Autónoma de México, de donde había sido alumno siendo muy joven. Ya desde esa edad empezó a ser reconocido como hombre de letras. Su personalidad marcada  por una gran humanidad, simpatía y modestia, características unidas junto con una portentosa erudición han hecho de él un poeta muy apreciado en esta parte del continente y también lo han llevado a ser apreciado como un digno ciudadano del mundo. Su estilo es conversacional y coloquial, claro y antirretórico; su gran tema es el tiempo: cada poema suyo analiza imaginativamente un elemento que forma la corriente de lo cotidiano; asumiendo valores humanos éticos y sociales, otras veces reflexiona sobre el propio papel de la poesía. Sin lugar a dudas, que hablar de José Emilio Pacheco no sólo es hablar de un hombre que hace poesía, sino de toda una literatura poética mexicana.



Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

sábado, 27 de agosto de 2011

El oficio del Premio Nobel de Literatura 1981: Elias Canetti


" Aprender otra vez a hablar. A los cincuenta y siete años aprender no un idioma nuevo, sino aprender de nuevo a hablar. Tirar por la borda los prejuicios, aunque al final no nos quede nada. Leer otra vez los grandes libros, no importa si los leímos o nunca los leímos. Escuchar a la gente sin dar consejos, sobre todo a la que nada tiene que enseñarnos. No reconocer jamás a la angustia como un medio para la realización. Combatir a la muerte sin proclamar el combate. En una palabra: valor y justicia. " (De: La provincia del hombre. Fragmento)


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" Hoy leí bien a Maquiavelo. Por primera vez me atrapó realmente. Leo sus libros con frialdad y sin amargura. Me llama la atención que Maquiavelo estudie el poder del mismo modo como yo estudio a las multitudes: consideramos el objeto de nuestro estudio sin prejuicios. Las ideas de Maquiavelo nacen de su trato personal con los poderosos y de sus lecturas. Lo mismo puede decirse, mutatis mutandis, de mi proyecto. Como todo individuo de nuestro tiempo, conozco toda la variedad de las multitudes. En una lectura sin fin, intento obtener una idea de las multitudes lejanas y cercanas. Debo leer mucho más que Maquiavelo: su pasado es la antigüedad, Roma sobre todo. Mi pasado abarca todo lo que implica un conocimiento. Pero creo que lo leemos de la misma manera: dispersos y concentrados al mismo tiempo. Las manifestaciones semejantes las descubrimos por todas partes. Por lo que se refiere a las multitudes, no tengo los prejuicios de antes: no son buenas ni malas, sencillamente están ahí, eso es todo. Me resulta insoportable la ceguera conque hemos vivido frente a ellas. Si no estuviese interesado en el estudio del poder, tendría una relación más limpia con Maquiavelo. Aquí se cruzan nuestros caminos de una manera más íntima y complicada. Para mí, el poder es todavía el mal absoluto. Y sólo desde esa perspectiva puedo estudiarlo. Si leo a Maquiavelo, mi enemistad con el poder se adormece. Pero se trata de un sueño ligero, del cual siempre despierto a gusto. " (De: Notas.Fragmento)

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" Pascua, 1960. Un día cálido como de verano. Un día de sur. Un domingo lleno de individuos indolentes en el calor. Leo aquí y allá, en éste y en aquel idioma: anteayer Demócrito, ayer Juvenal, hoy Montaigne, hace unos días poemas de Tasso. No tengo ni rabia ni ansiedad. Hablo con personas que encuentro por accidente. Desde que el libro se publicó, reina el silencio total. Primero estaba sorprendido, acaso un poco intranquilo, ahora me habita el silencio y soy feliz. No voy a ninguna parte, no sé dónde comenzar. Aguardo el rayo y la voz poderosa. No me he liberado de todo lo que escribí hasta ahora. Ningún recuerdo me seduce, ninguna meta me llama. A veces lamento que mi alma no se haya vestido con el idioma inglés. Aquí he vivido veintidós años. Escuché a muchas personas que me hablaban en el idioma del país, pero nunca los escuché como si fueran escritores, sólo las entendí. Mi propia desesperación, mi asombro y mi delirio nunca se sirvieron de palabras inglesas. Lo que sentí, lo que pensé y dije, lo escribí en palabras alemanas. Cuando me preguntaron por qué era así, siempre tuve razones convincentes. El orgullo fue la más importante, el orgullo en el que creía. Hoy me seduce la idea de comenzar una vida en un nuevo idioma. Amo el lugar donde vivo más que cualquier otro. Me resulta tan familiar como si hubiese nacido aquí. A fuerza de ser un eterno extranjero, soy el más auténtico de sus habitantes. El divorcio entre esta patria y mi soliloquio es perfecto. "( de: Toda esta admiración dilapidada. Fragmento)

Sobre el autor: Elias Canetti

Nació en 1905 en Rustschuk, Bulgaria. Su lengua materna fue el ladino, un dialecto del español. En 1911 se trasladó con sus padres, judíos españoles, a Inglaterra. Allí aprendió el inglés con el que descubrió los grandes clásicos de la literatura universal. Luego de la muerte de su padre se instaló en Viena hasta 1938. Por ese motivo el alemán se convertiría en su lengua de creación literaria. A partir de 1939 vivió en Inglaterra. Narrador, dramaturgo, ensayista, premio Nobel en 1981, es autor de Auto de fe (1936), su primera y única novela, Masa y poder (1960), El otro proceso de Kafka (1969), La conciencia de las palabras (1975) y La lengua absuelta (1977), entre otros títulos. Escribió seis libros de notas y aforismos, Notas (1948), Toda esta admiración dilapidada (1960), La provincia del hombre (1972), El corazón secreto del reloj (1985), El suplicio de las moscas (1992) y Desde Hampstead (1994), que dejó listo para su publicación seis meses antes de su muerte. Las notas y aforismos se convirtieron en sus páginas más íntimas y generosas; su sabiduría es la de los grandes moralistas, una especie de fuerza unánime de vida en la cual saber, pensar y escribir no son sino las armas infalibles contra el odio y la muerte.


Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

martes, 23 de agosto de 2011

Fragmentos de una historia. Cuento. Lima. Perú. 2011

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Durante un viaje en ómnibus, es lógico que alguien lleve entre su ligero equipaje un libro o un cuadernillo que anotar. Cada uno tiene su forma distinta de viajar. Hay quien se la pasa durmiendo, hay quien ha de leer hasta quedar dormido, hay quien suele conversar sobre cualquier tema de actualidad. En fin, cada quien es libre honradamente de escoger la forma como ha de matar su tiempo; pero si dijera que el viaje se efectuará probablemente a las diez de la noche y, que nuestro recorrido tendrá un promedio aproximado de diez horas; supongo que frente a esta verdad cualquiera pensaría que lo más admisible sería dormir. ¡Qué mejor que recuperar las fuerzas gastadas durante el día y, doblemente mejor aún para ello, que un largo y reconfortante sueño!

Durante un viaje te sientas. Evitas cualquier palabra que pueda significar un rescoldo molestoso, siempre claro está que te toque como acompañante un pasajero algo absurdo y extraño, de esos que suelen preguntar todo. Si viajas solo, si eres natural del destino al que te diriges, si tienes familia propia, o simplemente, si te sientes bien en el trabajo u otras cosas más que por respeto al pudor del lector no digo. Suelen encontrarse también algunos tipos algo timoratos, que te ven con desconfianza o simplemente como un bicho raro.

Durante un viaje, ya dije, te sientas. Pulsas la palanca naranja y pequeña que roza tu muslo derecho y reclinas tu asiento, sin incomodar al que está detrás de ti, claro está. Reclinas tu asiento para descansar. Estás en el exacto lugar donde te indicaron. Has verificado previamente para ello tu boleto amarillo. Asiento No 28 al pasadizo como lo has solicitado. Una película de esas raras que sólo arguyen en su trama de dos horas y media de sexo y violencia. No las miras. Las ignoras. No te interesa. Consideras que es una forma de seudoarte mediocre y perversa de distraer las conciencias. Igual respetas a los que gustan de ellas. Aprovechas la escasa luz tenue que te presta el televisor y piensas que estás escribiendo. Lo estás haciendo sin darte cuenta. Estás escribiendo tantas cosas que ya ni recuerdas. Tu plano consciente se va sumiendo lentamente dentro de un mundo borrascoso e inconsciente que pronto copará todos tus sentidos. Es tu mundo onírico. Aflorarán, dentro de poco, entonces muchos recuerdos vagos internos, mórbidos, ambiguos, inexactos e imprecisos.

***

(...)Un momento abrupto, recortó mis abrazos. La posición de imagen cambió significativamente. Estábamos allí solos los dos. Ella, mamá. Era mamá. Con ese recuerdo nostálgico de pueblerino la abracé. Repasé sentimentalmente entre mis dedos sus cabellos. Por primera, vez una angustia trepidante recorrió mi casi desvanecido cuerpo que terminó irrumpiendo hasta al más neurálgico punto de mi sentimiento.

Me estremeció una sensación de orfandad única de hijo pródigo. Orfandad que se siente sólo cuando los hijos reclaman a su madre en momentos de desamparo y nostalgia. Las noches que han precedido estos sucesos desde entonces han dado búsqueda a múltiples respuestas. (...)

***

“No llores, vamos”, le dije. Entramos de un momento a otro bruscamente como por arte de ilusión a “La baratija”, tienda muy conocida en el barrio donde suelo vivir de vez en cuando desde que era un niño. Sentí la imperiosa necesidad por primera vez de gastar el poco sueldo que traía conmigo ¿Por qué habría de hacerlo esta vez con esa necesidad casi ardorosa? La verdad, era que no encontraba la respuesta. Sólo sabía que debía hacerlo. El fin, supongo que ya lo imaginará usted estimado lector. Vi cortar rebanadas de pan caliente, vi una manilla de plátanos de suculenta apariencia, vi un humeante bizcocho de pascua sobre la mesa del escaparate tendido, vi mermeladas, vi tarros de leche, vi chocolates en barra, vi pulpas de durazno. No recuerdo que más alcanzaron a ver mis ojos, pero seguro que era bastante. Sé que en mis pensamientos oníricos hube de pedir más, algo seguro que mi consciente ingrato jamás haría. Valió la pena todo este noble esfuerzo. Deslizó las yemas de sus dedos agrietados y llenos de callosidades cogiendo mi mano derecha.

Las sentí limpias y suaves. “Gracias”, añadió. Este momento no habría de borrarlo jamás de mi memoria taciturna. Este momento tenía un valor emotivo muy grande. Ella era mi madre, con su cabello liso entre cano y oscuro. Ella era mi madre que había quedado huérfana de un esposo, huérfana de un hijo y huérfana de un padre. Sola con el único espíritu que aún le quedaba. Creo que albergaba una única expectativa; aunque remota, pero intacta, de volver a tener a sus hijos otra vez juntos con ella. Esa fue la impresión que recibí de ella. (...)


Desde la Ciudad de Lima del Perú
Víctor Abraham les saluda

lunes, 22 de agosto de 2011

Miguel de Unamuno: Gestor de una generación

En la época literaria que rodeaba al autor por entonces, se exigían unos rígidos patrones de procedimiento a la hora de escribir y publicar una novela: una temática particular, líneas de tiempo y acción específicas, convencionalismos sociales... una especie de guión no escrito pero aceptado por todos. Y esto suponía a Unamuno un corsé del que pretendería desprenderse de alguna forma, para expresarse en sus páginas como estimara oportuno. Su solución fue inventar un nuevo género literario, al que bautizó como «nivola», y de esta forma, no podría obtener crítica ninguna en lo referente a reglas de estética o composición, porque sólo debería atender a las reglas que él mismo hubiese diseñado para su nuevo género. Así lo expresa en Niebla (1914), en el capítulo XVII:

—¿Y cuál es su argumento, si se puede saber? —Mi novela no tiene argumento, o mejor dicho, será el que vaya saliendo. El argumento se hace él solo.
—¿Y cómo es eso?
—Pues mira, un día de estos que no sabía bien qué hacer, pero sentía ansia de hacer algo, una comezón muy íntima, un escarabajeo de la fantasía, me dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá. Me senté, cogí unas cuartillas y empecé lo primero que se me ocurrió, sin saber lo que seguiría, sin plan alguno. Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen, sobre todo según hablen; su carácter se irá formando poco a poco. Y a las veces su cáracter será el de no tenerlo.
—Sí, como el mío.
—No sé. Ello irá saliendo. Yo me dejo llevar.
—¿Y hay psicología?, ¿descripciones?
—Lo que hay es diálogo; sobre todo diálogo. La cosa es que los personajes hablen, que hablen mucho, aunque no digan nada (...). El caso es que en esta novela pienso meter todo lo que se me ocurra, sea como fuere.
—Pues acabará no siendo novela.
—No, será... será...nivola.








 
"Tan pronto como se produjo el movimiento salvador que acaudilla el general Franco, me he unido a él diciendo que lo que hay que salvar en España es la civilización occidental cristiana y con ella la independencia nacional, ya que se está aquí, en territorio nacional, ventilando una guerra internacional. (...) En tanto me iban horrorizando los caracteres que tomaba esta tremenda guerra civil sin cuartel debida a una verdadera enfermedad mental colectiva, a una epidemia de locura con cierto substrato patológico-corporal. Las inauditas salvajadas de las hordas marxistas, rojas, exceden toda descripción y he de ahorrarme retórica barata. Y dan el tono no socialistas, ni comunistas, ni sindicalistas, ni anarquistas, sino bandas de malhechores degenerados, excriminales natos sin ideología alguna que van a satisfacer feroces pasiones atávicas sin ideología alguna. Y la natural reacción a esto toma también muchas veces, desgraciadamente, caracteres frenopáticos. Es el régimen del terror. España está espantada de sí misma. Y si no se contiene a tiempo llegará al borde del suicidio moral. Si el miserable gobierno de Madrid no ha podido, ni ha querido resistir la presión del salvajismo apelado marxista, debemos tener la esperanza de que el gobierno de Burgos tendrá el valor de oponerse a aquellos que quieren establecer otro régimen de terror. (...) Insisto en que el sagrado deber del movimiento que gloriosamente encabeza el general Franco es salvar la civilización occidental cristiana y la independencia nacional, ya que España no debe estar al dictado de Rusia ni de otra potencia extranjera cualquiera, puesto que aquí se está librando, en territorio nacional, una guerra internacional. Y es deber también traer una paz de convencimiento y de conversión y lograr la unión moral de todos los españoles para restablecer la patria que se está ensangrentando, desangrándose, envenenándose y entonteciéndose. Y para ello impedir que los reaccionarios se vayan en su reacción más allá de la justicia y hasta de la humanidad, como a las veces tratan. Que no es camino el que se pretenda formar sindicatos nacionales compulsivos, por fuerza y por amenaza, obligando por el terror a que se alisten en ellos, ni a los convencidos ni convertidos. Triste cosa sería que el bárbaro, anti-civil e inhumano régimen bolchevístico se quisiera sustituir con un bárbaro, anti-civil e inhumano régimen de servidumbre totalitaria. Ni lo uno ni lo otro, que en el fondo son lo mismo."

Entrevista de Unamuno mantenida con el periodista francés Jérôme Tharaud en octubre de 1936

Desde la Ciudad Capital del Perú
Víctor Abraham les saluda

sábado, 20 de agosto de 2011

Aula Virtual de Literatura 3: Fuente Ovejuna de Lope de Vega


"Fuenteovejuna" es considerada por muchos como la mejor obra de teatro de Lope de Vega.

Dijo Tirso de Molina sobre el autor:"Lope de Vega ha elevado la comedia a tal punto de perfección y de sutileza, que él mismo puede formar escuela..."

El pueblo es protagonista. Los representantes intermedios son viles, de bajos instintos y avasalladores. Los Reyes son justos y aplican con sabiduría la Justicia.

La obra se presenta en tres actos. En el primero se presenta el ambiente (lugar y tiempo), los personajes, y el problema. En el segundo se van entrelazando los hechos. En el tercer acto se resuelven.

(Acto 3) Fragmento final

Sale el JUEZ

JUEZ: A Fuenteovejuna fui
de la suerte que has mandado
y con especial cuidado
y diligencia asistí.
Haciendo averiguación
del cometido delito,
una hoja no se ha escrito
que sea en comprobación;
porque conformes a una,
con un valeroso pecho,
en pidiendo quién lo ha hecho,
responden: "Fuenteovejuna."
Trescientos he atormentado
con no pequeño rigor,
y te prometo, señor,
que más que esto no he sacado.
Hasta niños de diez años
al potro arrimé, y no ha sido
posible haberlo inquirido
ni por halagos ni engaños.
Y pues tan mal se acomoda
el poderlo averiguar,
o los has de perdonar,
o matar la villa toda.
Todos vienen ante ti
para más certificarte;
de ellos podrás informate.

REY: Que entren pues viene, les di.


Salen los dos alcaldes, FRONDOSO, las mujeres y los villanos que quisieren

LAURENCIA: ¿Aquestos los reyes son?

FRONDOSO: Y en Castilla poderosos.

LAURENCIA: Por mi fe, que son hermosos;

¡bendígalos San Antón!

ISABEL: ¿Los agresores son éstos?

ESTEBAN: Fuenteovejuna, señora,
que humildes llegan agora
para serviros dispuestos.
La sobrada tiranía
y el insufrible rigor
del muerto comendador,
que mil insultos hacía
fue el autor de tanto daño.
Las haciendas nos robaba
y las doncellas forzaba,
siendo de piedad extraño.

FRONDOSO: Tanto, que aquesta Zagala,
que el cielo me ha concedido,
en que tan dichoso he sido
que nadie en dicha me iguala,
cuando conmigo casó
aquella noche primera,
mejor que si suya fuera,
a su casa la llevó;
y a no saberse guardar
ella, que en virtud florece,
ya manifiesto parece
lo que pudiera pasar.

MENGO: ¿No es ya tiempo que hable yo?
Si me dais licencia, entiendo
que os admiraréis, sabiendo
del modo que me trató.
Porque quise defender
una moza de su gente,
que con término insolente
fuerza la querían hacer,
aquel perverso Nerón
de manera me ha tratado
que el reverso me ha dejado
como rueda de salmón.
Tocaron mis atabales
tres hombres con tan porfía,
que aun pienso que todavía
me duran los cardenales.
Gasté en este mal prolijo,
por que el cuero se me curta,
polvos de arrayán y murta
más que vale mi cortijo.

ESTEBAN: Señor, tuyos ser queremos.
Rey nuestro eres natural,
y con título de tal
ya tus armas puesto habemos.
Esperamos tu clemencia
y que veas esperamos
que en este caso te damos
por abono la inocencia.

REY: Pues no puede averiguarse
el suceso por escrito,
aunque fue grave el delito,
por fuerza ha de perdonarse.
Y la villa es bien se quede
en mí, pues de mí se vale,
hasta ver si acaso sale
comendador que la herede.

FRONDOSO: Su majestad habla, en fin,
como quien tanto ha acertado.
Y aquí, discreto senado,
Fuenteovejuna da fin.

FIN


Víctor Abraham les saluda

Aula virtual de Literatura 3: El siglo de Oro Español: desde la publicación de la Gramática de Nebrija hasta la muerte de Calderón

Introducción

En 1492 Antonio de Nebrija, el historiador, poeta y pedagogo, publicó su célebre Gramática castellana, obra por la que ha pasado a la historia. Ésta era la primera gramática de una lengua vulgar que se escribió en Europa. Nebrija dedicó este libro famoso a la reina Isabel I de Castilla (la Católica).

En 1681, moría Calderón de la Barca, famoso dramaturgo, autor de auto sacramentales y teatros religiosos. El repertorio temático de Calderón es amplio y se trata con muy diversas variantes; el honor; la relación del hombre con el poder y, en relación con esto, la libertad y la responsabilidad moral o el conflicto entre realidad e ilusión, frecuente en la estética barroca del desengaño. Su obra más célebre: "La vida es sueño".

Ambos acontecimientos marcaron todo un período de apogeo cultural y económico de esta época, España alcanzó prestigio internacional e influencia cultural en toda Europa. Cuanto provenía de España era a menudo imitado; y se extiende el aprendizaje y estudio del idioma. Con su unión dinástica, los Reyes Católicos esbozaron un estado políticamente fuerte, consolidado más adelante, cuyos éxitos envidiaron algunos intelectuales contemporáneos, como Nicolás Maquiavelo; pero ideológicamente dominado por la Inquisición eclesiástica.

Los judíos que no se cristianizan fueron expulsados en 1492, y se dispersaron fundando colonias hispanas por toda Europa, Asia y Norte de África, donde seguían cultivando su lengua y escribiendo literatura en castellano.

El saber se acumula en las prestigiosas universidades de Salamanca y Alcalá de Henares. A finales del siglo XVIII ya se había popularizado la expresión «Siglo de Oro».


En la literatura:

España produjo en su edad clásica algunas estéticas y géneros literarios característicos que fueron muy influyentes en el desarrollo ulterior de la Literatura Universal.


Se crean géneros tan naturalistas como el celestinesco ("Tragicomedia de Calisto y Melibea" de Fernando de Rojas,  la novela picaresca ("Lazarillo de Tormes anónimo",o la proteica novela polifónica moderna (Don Quijote de la Mancha), que Cervantes definió como «escritura desatada».

A esta tendencia  corresponde también la fórmula de la comedia nueva craeda por Lope de Vega y divulgada a través de su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609): una explosión inigualable de creatividad dramática acompañó aLope de Vega y sus discípulos, que quebrantaron como él las unidades aristotélicas de acción, tiempo y lugar: todos los autores dramáticos de Europa acudieron luego al teatro clásico español del Siglo de Oro en busca de argumentos y como una rica almoneda y cantera de temas y estructuras modernas cuyo pulimento les ofrecerá obras de carácter clásico.
A esta corriente de realismo popularizador sucedió una reacción religiosa, nobiliaria y cortesana de signo Barroco que también hizo notables aportaciones estéticas, correspondiendo a una época de crisis política, económica y social.

La lengua literaria del Barroco se enrarece con las estéticas del Conceptismo y del Culteranismo, cuyo fin era elevar lo noble sobre lo vulgar, intelectualizando el arte de la palabra; la literatura se transforma en una especie de escolástica, en un juego o un espectáculo y las producciones moralizantes y por extremo ingeniosas de un Francisco de Quevedo y un Baltasar Gracián distorsionan la lengua, aportándole más flexibilidad expresiva y una nueva cantera de vocablos (cultismos). El lúcido Calderón crea la fórmula del auto sacramental, que supone la vulgarización antipopular y esplendorosa de la Teología.

Poesía:

España experimentó una gran ola de italianismo que invadió la literatura y las artes plásticas durante el siglo XVI y que es uno de los rasgos de identidad del Renacimiento: Garcilaso de la Vega, Juan Boscán y Diego Hurtado de Mendoza introdujeron el verso endecasílabo italiano y el estrofismo y los temas del Petrarquismo.

En la segunda mitad del siglo XVI se desarrolló la ascética y la mística, alcanzándose cumbres como las que representan San Juan de la Cruz, Santa Teresa y Fray Luis de León; el petrarquismo siguió siendo cultivado por autores como Fernando de Herrera, y un grupo de jóvenes nuevos autores comenzó a desarrollar un Romancero nuevo, a veces de tema morisco: Lope de Vega, Luis de Góngora y Miguel de Cervantes; el mejor poema de épica culta en español fue compuesto en esta época por Alonso de Ercilla, "La Araucana", que narra la conquista de Chile por los españoles.  

Posteriormente, durante el siglo XVII, la expresión literaria fue dominada por los movimientos estéticos del conceptismo y del culteranismo, expresado el primero en la poesía de Francisco de Quevedo y el segundo en la lírica de Luis de Góngora. El conceptismo se distinguía por la economía en la forma, a fin de expresar el máximo significado en un mínimo de palabras; esta complejidad se expresaba sobre todo en paradojas y elipsis. El culteranismo, por el contrario, extendía la forma de un significado mínimo y se distinguía por la complejidad sintáctica, por el uso constante del hipérbaton, que hace muy difícil la lectura, y por la profusión de los elementos ornamentales y culturalistas en el poema, que debía descifrarse como un enigma. Ambos parecen sin embargo las caras de una misma moneda que intentaba aquilatar la expresión para hacerla más difícil y cortesana.


Teatro:

Lope de Vega, El «monstruo de la naturaleza», como lo llamó Cervantes, fue, en el Siglo de Oro, Lope de Vega, también conocido como «el Fénix de los Ingenios», autor de cerca de 1.500 obras teatrales, novelas, poemas épicos y narrativos y varias colecciones de poesía lírica profana, religiosa y humorística. Lope destacó como consumado maestro del soneto. Su aportación al teatro universal fue principalmente una portentosa imaginación, de la que se aprovecharon sus contemporáneos y sucesores españoles y europeos extrayendo temas, argumentos, motivos y toda suerte de inspiración. Su teatro, polimétrico, rompe con las unidades de acción, lugar y tiempo, y también con la de estilo, mezclando lo trágico con lo cómico. Expuso su peculiar arte dramático en su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609).

Tirso de Molina, conocido como el maestro en el arte de complicar diabólicamente la trama y crear caracteres como el de Don Juan en El burlador de Sevilla.

Calderón de La Barca, sus personajes son fríos razonadores y con frecuencia obsesivos; se preocupa también más que Lope por los elementos escenográficos y refunde comedias anteriores, corrigiendo, suprimiendo, añadiendo y perfeccionando; es un maestro en el arte del razonamiento silogístico y utiliza un lenguaje abstracto, retórico y elaborado que sin embargo supone una vulgarización comprensible del culteranismo; destaca en especial en el auto sacramental, género alegórico que se avenía con sus cualidades y llevó a su perfección, y también en la comedia.


Desde la Civdad de Los Reyes del Perv.
Víctor Abraham les saluda

domingo, 14 de agosto de 2011

SOBRE EL DESTINO DE NUESTRA EXISTENCIA

Sobre el compromiso de existir para los demás

Yo no puedo ser indiferente a los sucesos que acontecen el día a día, como tampoco pienso que sería lo correcto si usara como excusa mis momentos de trabajo para desentenderme de tal o cual deber de ayudar. Jamás podría estar cómodamente sentado en el confort de un unísono espacio. No, no es ese mi estilo. Espero que el paso de los años me permita nunca tomar esta vía de existencia, la indiferencia. Tender una mano es lo más hermoso que podemos hacer.

Prefiero soñar despierto, pensando y usando todo el tiempo posible. He dicho todo, no una parte. Muchas veces, es el tiempo: juez del todo y parte de nuestra existencia. Es el mayor justiciero. Cuando el tiempo cae sobre los años del hombre, lo hace irremediablemente agolpando sus ilusiones de un sólo momento.

Reafirmo mis palabras de hombre, cuando expreso que damos tanto como cuando ofrecemos la vida al instante preciso. El hoy y el aquí es imprescindible, y merece nuestra mayor atención. Al final daremos cuenta a nuestra senectud sobre los frutos que hayamos podido lograr durante esta preciosa existencia que nos dio este ciclo maravilloso. Rendiremos cuenta a nuestra propia vejez, por los miles de millones de minutos perdidos o bien utilizados.

Nos caemos, nos levantamos, sonreímos y caminamos, así crecemos juntos; unidos los dos, tú y yo, juntos; cuando tiendes tu mano a mi mano, y cuando pones tus ojos en los míos para devolverme al camino, es cuando avanzamos. Me alegras la vida cuando me dices “¡Te quiero!”, sin necesidad de que yo te haya preguntado. Me parece que todo esto, señores; es lo que llamamos los seres humanos la necesidad de ser querido, apreciado y estimado; las palabras calan en lo profundo del Ser cuando vienen de las personas indicadas, aunque exaltan más cuando proceden admirablemente de las no esperadas. Alguien, dijo una vez: “¿Quiénes somos nosotros para que nos amen?, somos nosotros los debemos dar el primer paso.” Ese paso debemos entenderla como oportunidad, más que como deber; como voluntad para dar siempre lo mejor de nosotros a los otros, más que como el esperar ser atendidos.

¡Oh, gracias porque tus ecos aún resuenan en mis acústicos adentros y tintinean cada vez más trepidantes a mi corazón palpitante! ¡Oh, fuerza de corriente viva, alma aventurada la mía por tenerte siempre en mis recuerdos!

Sobre la muerte y el amor

Nos ha permitido la vida ser portadores de vida, como nos ha sentenciado la muerte a reflexionar sobre ella misma. Cuando vemos morir a un ser querido comprendemos la magnitud de estar vivos, un sentimiento nos estremece. Es cierto que todo deceso trae consigo dolor, penas, miserias y desconsuelos; pero también por el otro lado trae aprendizajes, renovaciones, claridades de pensamiento y de obras. “Sé siempre solidario y caritativo. Da una propina a quien lo necesite. Esfuérzate por conseguir lo que quieres. Ama con pasión lo que piensas”, son palabras éstas,últimas tal vez de hombres o mujeres que nuestros ojos jamás pueden volver a ver, sin embargo las recordamos. Recordamos a las personas más por sus acciones y palabras, que por sus intenciones de hacerlas o revelarlas. Se recuerda lo hecho y lo dicho, no lo que no se hizo y no se dijo. Aprendemos todo, de todo y de todos, simplemente eso. Realmente suceden tantas cosas al mismo tiempo que uno mismo no es posible de explicarse, igual debemos ser muy positivos en las nuevas tareas que emprendamos.

Suena aún utópico entre mis coetáneos toda expresión de “amor perfecto”, tal vez porque no existe. Suena raro, hoy en día afirmar y confirmar en nuestras acciones los versículos del apostol Pablo, ese pasaje hermoso sobre el amor (1ra Co. 13. 1 y ss); hasta ahora he pensado que es el mejor ensayo que se ha hecho sobre este sentimiento vital. ¿Qué está pasando con el amor? ¿Qué está pasando con la esperanza? ¿Qué está pasando con las ilusiones? ¿Qué está pasando con nuestra fe ciega de creer en algo que no vemos pero ansiamos?, sin duda, mientras mantengamos vivo en nosotros el amor podremos realizar todo lo demás, ya que éste siempre será: más que una ilusión, más que una fe ciega. El amor es caridad, es sinónimo de vida, y por lo contrario de muerte. Todos mueren, los racionales brincan de ánimo, los irracionales mueven el rabo; mientras viven todos sonríen, pero al morir dejan recuerdos, dejan caridades, dejan bondad, dejan lágrimas, dejan bondad.

Sobre el destino colectivo

Se nos acusa de ser idealistas, está bien comprendido; pero si no lo fuéramos, me pregunto, ¿podríamos ser capaces de llorar ante la ausencia, o de reír ante la presencia; de ilusionarnos por una sonrisa o de desilusionarnos por una impotencia?, me pregunto, ¿Seríamos tan pacientes para esperar el otro día, y optimistas para creer en el cambio de las personas; tan ecuménicos para escuchar y concertadores para atender? ¿Podríamos saltear estas peculiaridades tan propias de nuestra única rareza, esa la de ser justamente: seres humanos?

Juntos en el camino, una vez encontrados y hermanados, tratamos ir de la mano ansiando el mismo destino. Buscamos cosas en común, escuchamos la misma tonalidad del corazón. Nos imaginamos juncos y floripondios reverberando a cada paso. Nuestro camino lo sentimos limpio. No nos importan dificultades si salen a nuestro encuentro; que si voltean a mirarnos o no, no nos detenemos a acogerlas, las miramos y las sorteamos. No nos importa porque sabemos que estamos unidos y así, somos fuertes. Estamos viviendo cada nivel buscando superarlo día a día, y extraer de ello los mayores aprendizajes; estamos avanzando a dos pensamientos porque fusionadas nuestras ideas afrontamos mejor todo,no nos caemos; vivimos a dos emociones para sentir mejor y ser mejores seres humanos , vivimos a dos bocas y a dos lenguas para cuidar que nuestras palabras siempre sean las correctas, para no expresar más de lo debido; vivimos a dos pares de brazos en los que nos apoyamos y damos fortaleza; estamos avanzando a dos pares de ojos que nos conducen, en fin a dos dualidades de existencia.

En el escenario perfecto de la conciencia humana, un faro de luz propia y viva encanta. El alma sorbe aire de viento libre, y ansia, proclama, da loas, brinda por las cúspides de felicidad; ríe a voz infantil y calla. En fin, calla esperando el instante supremo en que vuelva a percibir la maravillosa alegría. Los momentos de felicidad es sabido por todos que son cúspides circunstanciales. Son espasmos leves motores y motivos del accionar humano.El alma es este faro de luz propia.

Ensayos de Lima. 2011.

Desde la Civdad de Los Reyes del Pev.
Víctor Abraham les saluda

viernes, 12 de agosto de 2011

Henri Bergson: Filósofo, escritor y Premio Nobel de Literatura 1927


Frases bergsonianas:

La inteligencia se caracteriza por una incomprensión natural de la vida. (inteligencia)

La libertad es un hecho, y entre los hechos que observamos, no hay ninguno que sea más claro.(libertad)

Debemos obrar como hombres de pensamiento; debemos pensar como hombres de acción. (Acción)

El presente sólo se forma del pasado, y lo que se encuentra en el efecto estaba ya en la causa. (Presente)

La contemplación es un lujo, mientras que la acción es una necesidad. (Acción)

Los conceptos están incluidos en las palabras. (Conceptos)

Desde Lima, ciudad capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda

lunes, 8 de agosto de 2011

Aula virtual de Literatura 5/1:"La Ilustración" del Siglo XVIII, o "Siglo de las Luces"



El término Neoclasicismo surgió en el siglo XVIII para denominar al movimiento estético que venía a reflejar en las artes, los principios intelectuales de La Ilustración que desde mediados del siglo XVIII, se venía produciendo en la filosofía y se había transmitido a todos los ámbitos de la cultura.

La Ilustración
Fue un movimiento intelectual conocido como el «Siglo de las Luces».

Se desarrolló el culto a la razón promovido por los filósofos ilustrados que conllevó a un rechazo del dogma religioso, que fue considerado origen de la intolerancia, y una concepción de Dios que pasaba de regir el mundo mediante las leyes naturales a desaparecer en concepciones ateas del universo.

Los ilustrados promovieron la investigación de la naturaleza, el desarrollo científico-técnico, la educación y la difusión general de todo tipo de conocimientos; fueron los tiempos de L'Encyclopédie.

El arte se hizo así más accesible y con menos pretensiones, y la literatura se dirigió a un público más amplio, planteándose como un instrumento social.

El aumento del número de lectores, especialmente entre la burguesía, plantea la figura del escritor como un profesional, y la escritura como su fuente principal o secundaria de sustento.

***

«No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas que pretender eliminarlas por completo» Molière


Géneros:

El ensayo: De la novela se pasó al ensayo como género divulgador de ideas por excelencia. La literatura neoclásica realizó una crítica de las costumbres, incidiendo en la importancia de la educación, el papel de la mujer y los placeres de la vida. (Costumbrismo)

Las fábulas: Relatos o poesías normalmente ejemplificadas con animales, donde se exponen enseñanzas morales. La fábula se caracterizaba por ser una composición de carácter didáctico, por la crítica de vicios y costumbres personales o de la sociedad, y por la recurrencia a la prosopopeya o personificación.

El teatro: La obra de teatro debe ser verosímil, cumplir con las unidades de acción, de espacio y de tiempo, y tener un enfoque didáctico y moral. Destacaron:

Jean Racine: Se le considera, junto a Pierre Corneille, el mayor exponente de la tragedia clásicas francesa.

Pierre Corneille Es considerado uno de los mayores dramaturgos franceses del siglo XVII, junto con Molière y Racine. La riqueza y diversidad de su obra refleja los valores y los grandes interrogantes de su época.





Víctor Abraham les saluda