miércoles, 26 de septiembre de 2012

El problema de los medios informativos en el Perú. (Parte I)

Un columnista que escribe para un diario popular hoy ha dicho: "Esta sociedad está engendrando cada vez más seres fríos, indiferentes e insensibles"- yo, supongo que esto ya no es novedad-, es más cita a Francisco de Quevedo, el poeta del Siglo de Oro español, habla de los tiempos de las cavernas, de una sociedad moderna macabra, malos hijos, ocupados padres, familias robóticas, gente que piensa en dinero, personas sin valores y sentimientos, sociedad de psicópatas, en fin tantos calificativos que han salido a relucir de manera mediática cuando sucede algo inesperado, como un crimen. (El problema es que esto no se soluciona hablando y denunciando un día, dos días, una semana, no así no se soluciona. Es más, esto es un trabajo diario y constante, no de uno, ni de dos días o semanas, sino de todos los días. Es un trabajo de enseñar todos los días, habiendo o no motivo mediático alguno.) Este columnista se pregunta finalmente "¿Pero, que estamos haciendo nosotros para lograr esto? Yo le respondería. Abra usted, la sección de fiestas y espectáculo de su mismo diario y de paso ojee la imagen que presenta el reverso de su periódico. Ahí, señor columnista, está su respuesta.

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El mercado televisivo peruano ofrece muchos programas -bueno al menos los de señal abierta-, pero la gran mayoría de ellos son considerados por sus mismos consumidores como apáticos y descartables porque tienen baja calidad estética y moral. Los propios líderes de opinión que se sientan cada noche plácidamente en sus reconfortables sofás frente al lente del televisor sólo quedan en corbatas y sacos -si son hombres-, y en muñecas de andar donoso y vestir refinado - si son mujeres-. Escudándose bajo la "bendita" libertad de expresión creo que corrompen más que cualquier ciudadano de a pie común y corriente. Esta sí que es una realidad muy, muy decepcionante. 

El problema es que éste no termina sólo en una decepción, sino que traspasa los límites de la pantalla reflejándose al televidente quien llevado por un puro intento de imitación busca copiar los modelos - a veces inconscientemente-. Hay quienes proponen coger el control remoto y mover el canal. El año pasado fui a una capacitación en la que se exponían muchos temas de índole valorativo. Todo iba bien hasta que al moderador se le ocurrió exponer un corte sobre una muestra de un programa que a decir verdad fue sacado del aire. Era uno de esos programas escandalosos y mediáticos en los que  la gente - artistas del medio- solían exponerse a crueles e insanas torturas psicológicas y físicas mientras cantaban. Era uno de esos programas estúpidos con  rating. (Es algo muy común en estos tiempos ver que estos programas como bestias televisivas se peleen por competir entre ellos mismos, cual caníbales. El problema es que no aportan nada, salvo carcajadas histriónicas en sectores populares.) 


Como ya dije la exposición de este corte televisivo en plena capacitación dio cabida a muchas opiniones poniéndose bajo el tapete esa palabra controversial para muchos y - con pena- utópica para otros: La libertad. A alguien se le ocurrió entonces hablar sobre la libertad - y precisamente la libertad de expresión y de acción-, hubo muchos debates, algunos acalorados e intensos. Recuerdo mucho que una señora en un tono muy drástico sentenció: "La culpa no es del programa televisivo, sino del que lo ve, quién les manda a ver esos programas." El moderador, entonces asintió como correcta y oportuna la participación de esta dama  Yo me pregunté, y se lo expresé a los dos dentro y fuera de la reunión, que dichas apreciaciones eran  correctas, sin embargo no podemos exigir a quien no está preparado para hacer lo correcto, menos tomar una elección correcta, pero qué es lo correcto para alguien a quien no se le enseña a ver lo que está mal o no está está mal. Más valdría pensar que es ahora el momento de empezar a enseñar lo que es bueno y lo que no es bueno.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Dar, sólo eso...dar


Tal vez haya certeza en la expresión "compartir", no lo dudo, tal vez esta expresión sea más justa y equitativa, sin embargo temo que no todos comprenden esta expresión, o al menos la hacen suya en la práctica. Admiro a los que suelen compartir, admiro a los que hacen suya la expresión "compartir", los admiro y las admiro, bien por ellos y por ellas. Aprendí desde pequeño que el dar era superior al compartir, así lo he internalizado y lo he asumido siempre, me temo que a estas alturas de mi vida jamás cambiaré mi percepción. Por lo que a mí respecta es preferible e incuestionable el acto de dar, se da sin esperar nada, al menos uno da, se da, y lo demás es sólo el complemento a esta acción de ofrenda. Nada más que eso...complemento.



Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Fragmentos de "Libertad bajo comparecencia". Lima. 2012.

sin embargo es necesario demostrar, demostrarlos,
demostrar  esos sentimientos en cada momento 
a cada paso, a cada instante...

(De: Los hermanos de la  tierra. Lima. 2012)
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Los hermosos jardines


Es curioso que un joven haya afirmado decididamente esta mañana que estamos, "...para no encerrarnos en un hermoso jardín, sino para actuar en el mundo real." Esto me trajo a pensar lo que anoche también me dijo John, otro gran amigo mío, que no estamos para soñar sino para pisar la realidad - siempre me lo dice, y la verdad que lo entiendo-. (Sin embargo, y ese el problema que soy tan realista, tal vez más que el mismísimo John)



Uhm, ambas apreciaciones son entendibles y comprensibles desde un punto de vista, sin embargo pienso que indefectiblemente, si no tomamos como punto de referencia esos "hermosos jardines" jamás enseñaremos a los demás a ver optimismo y esperanza en la vida presente, porque mal que bien estos mundos, son mundos de sensibilidad. La realidad ya la conocemos, sabemos cómo es y que apariencia tiene. Nuestro trabajo debe ir más allá, debe consistir en abrazar objetivos más amplios, más nobles y sensibles. Nuestro trabajo debe alcanzar la comprensión y el entendimiento. El detalle es mostrar esos lados gentiles que nos ofrecen la posibilidad de cambiar para bien. El detalle no es soñar por soñar, sino soñar para proyectar gracias a estos sueños posibles soluciones. En todo caso concuerdo con ambos que de alguna u otra manera, el mundo que nos rodea es el que hoy existe y debemos afrontar con mucho, mucho optimismo.



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La vida ajena

Llega el momento en la vida de un hombre en el que uno mismo empieza a analizar muchas cosas de su vida, de la vida de los demás o de las innumerables vidas que se piden prestada a los demás, en fin...cosas humanas, algunas extrañas, otras raras, no falta algunas que otras exageradas o minimizadas,  pero todas comprensibles. Si a esto sumamos el hecho de vivir cada día como si fuera el último - es curioso que todavía recuerde esa expresión, sí esa misma expresión estampada en el mural de la universidad cuando la pintaron algunos callejeros allá en Trujillo hace ya muchos años-. Como ya dije intentar convertirse en un hombre que analiza cada cosa, y depender únicamente de los trabajos diarios que se tienen que hacer sí o sí para poder tener un sustento, no es tan fácil de comprender. Algunos se quedarían en un solo estado, o el trabajar o el analizar, pero por Dios jamás ambos, jamás. Algunos la considerarían idiota, ociosa, o porque no aburrida o difícil,  hasta hay quienes pensarían que es admirable o extraordinaria. Lo cierto es que no es ni lo uno ni lo otro, ni ociosa ni aburrida, cuanto menos admirable, no, no lo es, es simplemente una vida ajena.

El viajar enseña tanto a un hombre como las personas que uno conoce allí en esos remotos y exóticos lugares, los mismos que luego quedan convertidos en amigos, son innumerables. Y hasta afirmaría con mi mayor convicción que se termina aprendiendo- y creo que en mayor medida-, de los adolescentes y jóvenes que uno frecuenta por cada espacio escolar que se recorre: producto de los múltilpes trabajos en las aulas. Ellos dan mucha materia a nuestra vida, me refiero cuando la vida está relacionada justamente con ese extraordinario oficio de enseñar - pero también de aprender-.  La vida a veces resulta no ser tan fácil como se piensa y sin embargo sus azares nos están tentando casi todos los días. 



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Los consentimientos de felicidad



Indudablemente, que el sufrimiento siempre será la otra cara de la felicidad, y para alcanzar la comprensión de la segunda y poderla irradiar a los demás se necesita en primer lugar atravesar necesariamente por la puerta de la primera. Supongo que estas palabras resultarán por ahora, inexplicables y extrañas pero aunque queramos negarlo no veo mayor realidad que esta.

Por eso,
Querer  Zuzanne
querer mucho a las personas
y aceptarlas como lo que realmente son
-al diablo con sus defectos-,
no hay perfecciones, en realidad no las hay.
Estamos cubiertos todos de errores
obramos sin pensar
y decimos cosas sin sentir
(y debo admitir que ese es el problema ahora)

el problema ahora
es que nadie quiere sentir
el problema ahora
es que todos quieren estar seguros de los demás para dar el primer paso
- o al menos, eso pareciera que quisieran dejar por expreso 
para que los demás las percibamos-,

el problema ahora 
es que antes de actuar 
haya que medir para no equivocarse-  es una insensatez-,
muy pocos sienten ahora
como debieran hacerlo en realidad
es algo no entendible, pero supongo que debe ser comprensible.

Es muy raro percibir tan seguido estas extraños afectos,
pero lo que encuentro cada noche al ir a cenar
o cada tarde al escribir
e incluso cada mañana al pararme frente jóvenes 
es ya preocupante.

Las personas que deberían ejercer un liderazgo 
-los llamo líderes porque
fueron bendecidos con cualidades y talentos de líderes
y sin embargo no hacen nada-, 
hacen que sus talentos convivan con sus fríos hermetismos (¡que paradojas!)
no faltó alguien que una vez decidió usarlos 
pero sólo para lograr conveniencias mediáticas y
-como tenía que suceder- todo salió mal. 
Esto fue ya patético. 

Supongo que éste es el mundo real ahora 
¿verdad Zuzanne?
quedan pocos, pocos "ilusos" ahora, 
quedan pocos "tontilllos", pocos, 
pero nobles de corazón
de intención
o de acción que es lo más importante. 

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Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Barrabás, la solitaria imagen de un hombre arrollado por la historia.

Barrabás era un mocetón de unos treinta años, robusto, de pálida tez, barba rojiza y cabellos negros. Las cejas parecían también negras, los ojos se hundían en las órbitas, como si la mirada hubiera querido esconderse. Bajo uno de ellos descollaba una profunda cicatriz, que desaparecía en la barba..
(...)
Aquella infeliz tras ser ultrajada numerosas veces por todos los miembros de la cuadrilla de bandidos, que capitaneaba Eliaho, fue vendida a una casa pública de la ciudad. Allí, cuando se dieron cuenta de su estado, la echaron a la calle, donde, poco después, apareció su cadáver. Nadie sabía de quien era la criatura y la misma madre no lo hubiera podido decir; pero la había maldecido en sus entrañas. 
"


De: Barrabás. 1950
***

“Barrabás” es una novela que Lagerkvitz ofrece al lector para proponerle una desgarradora metáfora sobre la soledad del hombre. Soledad ante la vida, ante el destino, ante sus congéneres, ante la trascendencia y ante sí mismo.Porque, en Barrábás, todo es… soledad,absoluta y aterradora soledad.


“Barrabás” es un relato breve, de algo más de 100 páginas, alejado de erudiciones omniscientes, de coloridas y espectaculares escenas, de épicas batallas o de milimétricas reconstrucciones arqueológicas del pasado. No hay tópicos históricos ni “historicismo” alguno en Barrabás. Y apenas congrega en sus páginas a algún personaje de esos que la propia Historia reconoce como protagonistas.

La vida de Barrabás reside, en buena parte, en la imaginación del autor, y, en otra, bebe de la leyenda; sus desventuras hunden sus raíces en las más antiguas tradiciones orales cristianas, tan apócrifas como etéreas e indemostrables. Pero el relato se ambienta, claro está, en otras geografías (desde la Palestina de Cristo a la Roma imperial) y en otros tiempos, entre el pasado real, el legendario y el imaginario, recreados con verosimilitud y realismo.

“Barrabás” narra el periplo existencial del bandido indultado por Pilatos momentos antes de dictar la sentencia de muerte de Jesús. Es la historia de un hombre arrollado por el torrente del destino, el mismo que un día lo favoreció y que lo persigue inexorablemente desde entonces hasta el final de los tiempos. Es el paradigma del maldito, la imagen del hombre marcado para siempre con el estigma del oportunismo y del oprobio, el rostro que insufla dolor en la conciencia de sus semejantes porque sus ojos reflejan la vergüenza de quien los mira.

El relato fue publicado en 1950 y contribuyó de manera decisiva al encumbramiento del autor, que recibiría el Nobel de Literatura al año siguiente. Su prosa es fluida, ligera, sencilla, abundante en diálogos y ágiles escenas que, magistralmente combinadas, sumergen al lector, de un modo tan sutil como inevitable, en una espesura existencial de creciente angustia que acaba engullendo al protagonista. Y esa dolorosa angustia, la de su Barrabás es, en realidad, la de Pagerkvitz, la misma que destila e inspira toda su obra.

Porque pese a la presencia -un tanto vaporosa, enigmática y surrealista-, de personajes secundarios que revolotean intermitentemente en torno al protagonista (la gorda y la mujer del labio leporino entre los mejores), la atmósfera de soledad que envuelve irremisiblemente a Barrabás acaba volviéndose irrespirable, asfixiante, inhumana, letal. Soledad física ante la crueldad humana y soledad del alma ante el imperturbable silencio de la Trascendencia. Esa es la reflexión y a un tiempo el reto que Lagerkvitz propone al lector inquieto e inconformista, a aquel que, bajo el manto de la recreación histórica o legendaria, busca con frecuencia algo más que batallas, héroes, atrezzo y fuegos artificiales.

Sobre el autor:

Pär Lagerkvist. Suecia, (1891-1974). fue un escritor, poeta, ensayista y dramaturgo sueco, Pär Lagerkvist fue uno de los grandes autores teatrales de su país, miembro de la Academia Sueca y nombrado Premio Nobel de Literatura en 1952.

Lagerkvist estudió en Uppsala y París, viviendo la I Guerra Mundial en Dinamarca. De hecho, su primer libreto teatral, El último ser humano, estuvo marcado por sus experiencias frente a la guerra.

De vuelta a Suecia comienza a colaborar con distintos periódicos mientras mantiene una constante actividad literaria, publicando sus primeros poemas y cuentos, antes de comenzar en los años 30 a escribir novela.

De entre la obra de Lagerkvist habría que destacar títulos como El verdugo (1933), El enano (1944) o Barrabás (1950), su novela más conocida y que fue adaptada al cine en 1961 con Anthony Quinn como protagonista.





Desde Lima, Ciudad Capital del Perú. Víctor Abraham les saluda.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Daniel P. Mannix y su interpretación de una sola vida, la animal.


“Ninguno de los dos tenía un enemigo tan poderoso como el hombre.”
Daniel P. Mannix
El Zorro y el perro




El zorro  hizo un  último esfuerzo  por trepar al tronco y volvió a desplomarse . Esta vez quedó inmóvil . Copper avanzó  tambaleándose, cayó, se levantó,  y consiguió llegar hasta el zorro. Zarandeó débilmente el cuerpo de su víctima y luego se desplomó sobre el cadáver. (...) A fuerza de cuidados, el amo consiguió devolverle poco a poco la salud . Habían  desollado al zorro, y la piel estaba allí colgada , sujeta a un tensador como en los viejos tiempos.

(...)

Sin embargo Copper no tardó en advertir un nuevo cambio. Cada vez iba menos gente. La cabaña se venía abajo y el amo se tornaba  de día en día más taciturno y bebía más que nunca. Ahora sacaba raras veces a Copper de pase, y el viejo animal  solía pasar el tiempo tumbado en un montón de sacos, frustrado y perplejo. (...) Un día volvió el sujeto de la voz desagradable, aquél del edificio sombrío donde no dejaban entrar a los perros. También esta vez lo acompañaban hombres que olían a cueros. Venían con ellos otras personas conocidas, los mismos tipos que le habían prodigado palmadas cuando el amo y él dieron caza al último zorro. Ahora sus voces sonaban indignadas; señalaban airados la vieja cabaña(...)
Oyó  un ruido  que no había  oído nunca  en su  vida : el amo lloraba. Se había  sentado en el borde de la cama , sollozando; las  lágrimas  fluían entre sus dedos. Copper  se abrió paso entre la gente  y lamió, anhelante, las manos del amo, aferciendo su ayuda. El amo le frotó la cabeza cariñosamente, como en los viejos tiempos, y Copper  tembló de alegría .
El amo se acercó a la pared,  cogió la  escopeta  y la cargó. Copper se puso  a ladrar  y a hacer cabriolas de felicidad. ¿Volvían a salir  de caza y el amo lo llevaba con  él ? Sí  ; el amo lo llamó y, pasando entre la gente salieron.

El amo  lo llevó a poca distancia de la cabaña, se sentó  junto a  él  y empezó a acariciarle la cabeza. Copper le lamió la cara y gimió. Habían matado al zorro grande , el que durante años se les había escapado.

(...)
El  amo lo hizo tenderse;  luego le tapo los ojos con una mano. Copper estaba  tumbado, lleno de confianza. El amo sabía lo que hacía. ¿Recordaba lo bien que lo habían pasado juntos y aquélla última partida de caza que había durado un día, una noche y parte de orto día?   Desde luego que sí. Copper  lamió  por  última vez la mano del amo. No le importaba lo que sucediera  con tal de no verse nunca separado de él , porque habían matado al zorro grande, y en aquella tierra desgraciada  y corrompida ya no había sitio para zorros, perros  ni seres humanos. 

De:  El zorro y el perro (1967)

***

La historia:

La fiera rivalidad entre el zorro y el perro es tan antigua como los vastos campos y bosques donde se desarrolla. Desde que nacen, uno y otro poseen instintos y recursos que serán decisivos en la confrontación final por la supervivencia. Pero lo cierto es que pocas veces estos rivales tienen conocimiento directo de la bondad ni de la crueldad del hombre.

Durante el primer año de su vida, Tod, el zorro, fue criado por un granjero. Mientras el hombre lo alimentaba y jugaba con él, el corazón del pequeño zorro seguía siendo salvaje, y finalmente pudo más el ansia de libertad. Copper, el perro, mostró durante toda su vida devoción sin igual por su dueño y por la caza.

La historia de lucha entre Tod y Copper, larga y ancha de astucia, pone de manifiesto un extraordinario conocimiento acerca del mundo de estos dos animales. Ambos animales se presentan como inteligentes, si bien no en el grado de los seres humanos. La novela hace hincapié en que ambos son criaturas que dependen del olfato, sobre todo Copper, tanto como los seres humanos dependen de la visión.

La novela termina con la muerte de los dos personajes principales. La piel de Tod es clavada en la pared por el dueño de Copper, y el cazador le practica la eutanasia a Cooper con el rifle. Conmovedora, aunque desprovista de sentimentalismo, está llena de una profunda nostalgia por la desaparición del mundo que habitan tanto el zorro como el perro porque el hombre, el primer amigo, es el enemigo final.

Nadie que ame los animales o a la Naturaleza podrá evitar que este magnífico libro le emocione profundamente.

Referencias:
De: Biblioteca de selecciones. Volumen III, 1969

Sobre la novela:

El Zorro y el Sabueso (Inglés: The Fox and the Hound) es una novela de 1967 escrita por Daniel P. Mannix . Narra la vida de Tod, un zorro rojo criado por un ser humano en su primer año de vida, y Copper, un medio Perro de San Huberto, propiedad de un cazador local, conocido como el Maestro. Después de que Tod causara la muerte del perro favorito del hombre, el hombre y el perro sobreviviente persiguen al zorro para cazarlo, contra los contextos duales de un mundo humano cambiante y de una vida normal de Tod en la búsqueda de alimento y en la búsqueda de un compañero además de la defensa de su territorio.

La novela ganó el Dutton Animal Book Award en 1967, que dio lugar a su publicación el 11 de septiembre de ese año por E.P. Dutton. Fue en 1967 cuando fue seleccionado como el libro del club de Reader's Digest y además selecciónado ganador del Premio Literario Ateneo.

Fue bien recibido por las críticas, que elogió a detalle el estilo de escritura de Mannix. Walt Disney Productions adquirió los derechos cinematográficos de la novela, cuando ganó el premio Dutton, aunque no comenzó la adaptación para la producción sino hasta 1977. Muy modificada a partir del material de origen, The Fox and the Hound de Disney fue estrenada en los cines el 10 de julio de 1981 y se convirtió en un éxito de taquilla.





Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Sobre los caminos de la verdad.

Lo importante es saber dónde está la verdad
y repetirlo y repetirlo cada día
a los mismos amigos en el mismo café.

Julio Cortázar

Sabemos por historia general que los modos de producción variaron a partir de la ya harta conocida revolución industrial - máquinas que superaron el trabajo artesanal y manual-, hecho aparecido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX ,y que cambió sin duda el nuevo panorama de las relaciones entre los individuos, los flujos de poder, las relaciones humanas, la economía, pero sobre todo los estilos de vida de los individuos. Precisamente esta nueva etapa abrió nuevos horizontes al progreso industrial que con los años terminaría afianzando la tecnología y la comunicación. Ha habido notables avances después de todo, muchos aplaudibles y otros no tan aplaudibles. 

Estos significativos avances del industrialismo dio pie a un nuevo modelo que todos hoy conocemos como capitalismo. El capital, obra humana de la necesidad por mejorar materialmente, y vaya que esta necesidad ha quedado más que satisfecha. Con este término aparecieron otros como por ejemplo: empresa, plusvalía, excedente económico, fábrica, libertad económica, usufructo, propiedad privada, libre mercado, renta, división del trabajo, producción, competencia, en fin tantos variados vocablos que omito, ya que mi intención de escribir esta apreciación va más allá de hacer una mera lista con datos y definiciones. 

Hemos visto a lo largo de la historia que la concentración del capital condujo a la formación de empresas gigantescas administradas por burocracias jerárquicamente organizadas donde cada individuo era una pieza, una pieza enorme y vital  dentro de una máquina de producción organizada, que habría de funcionar con suavidad y sin  interrupción. Aquí el individuo comenzó a ser manipulado y llevado a una esfera de consumo cada vez más grande (en la cual éste supone que expresa libremente sus  preferencias), del mismo modo comenzó a ser dirigido y manipulado. ¿El alivio?  Ah, sí la remuneración, eso está bien. ¿Pero, qué hacer con la remuneración? Devolverla al movimiento cíclico del capital, para esto habría que seguir promoviendo más y más campañas de consumo. Y sea cual sea la forma de consumo la sugestión comenzó a funcionar con dos propósitos:

a) Aumentar constantemente  el apetito - hasta cierto punto desmedido-, hacia nuevas adquisiciones cada vez más publicitadas, sofisticadas y novedosas - no discuto el valor que proveen a la superación y mejoría material, si escindo lo necesariamente importante y útil de lo secundario y superficial.

b) Dirigir esos apetitos por los conductos más provechosos: la comodidad relativa y la aceptación colectiva a través de la masificación de modelos estandarizados que no existen más allá de la fantasía del que vende.


Así entonces el individuo pasó a ser el eterno consumidor cuyo único deseo explícito, no lo sé si también implícito (eso lo sabe cada uno) era consumir, consumir más y "mejores" cosas. Lactar cosas ya no necesarias, sino innecesarias. Empezó a crecer la ambición desmedida por mostrarse superior al otro por el sólo simple hecho de poseer. 



Ha pasado mucho desde entonces, pero cosa contradictoria, esto se ha agudizado más allá al punto de afectar no sólo los desniveles de vida, sino también las relaciones humanas afectivas. Nuestro sistema económico está  empeñado en crear esos hombres y esas mujeres adecuadas a los requerimientos y necesidades, que como ya dije no sólo son del individuo mismo y los de su familia, sino de terceros: los beneficiarios directos, los organizadores y promotores de esta fiesta en la que sólo gozan unos cuántos. Hoy el estudio de la macroeconomía está empeñado en mostrar cifras exorbitantes que determinen aceptación internacional, al margen de la aceptación popular interna - me refiero a los pobladores de a pie como usted y como yo apreciado lector-. Hoy se requiere poner en evidencia  seres que quieran consumir más, se ha de crear hombres con gustos uniformes, hombres que puedan ser influidos fácilmente y de cuyas necesidades puedan preverse.


Es obvio que hoy nuestro sistema necesita de hombres que se sientan libres e independientes, pero sin embargo hagan lo que se espera de ellos, lo que se les encomienden, que hagan lo necesariamente "justo y correcto" para la empresa, hombres que encajen en el mecanismo social sin fricción, que puedan ser guiados sin recurrir a la fuerza, hombres conducidos sin líderes y dirigidos sin otro objetivo que el de "hacer todo bien para encajar bien". 


Aquí la autoridad jamás desaparece, jamás se debilita, sino que se vuelve tácita y anónima y opera bajo el mecanismo único de persuasión y sugestión.

En otras palabras, para ser adaptable, el individuo de este tiempo, y me parece que de todos los tiempos – aunque hoy es más preocupante-,  se ve obligado a alimentar la ilusión de que todo se hace con su consentimiento, aún cuando ese consentimiento se le extraiga mediante una manipulación sutil. Ese consentimiento es obtenido a espaldas de su consciencia.

¿Esto debe ser llamado tiranía? ¿Hay víctimas? ¿Estamos caminando mal? ¿Cuál debe ser entonces nuestro propósito como individuos dentro de una sociedad que se degrada lentamente a merced del libre consumo, el confort superfluo y la insensibilidad? Son pocos hoy los padres con el valor y la independencia suficiente para preocuparse más por la felicidad de sus hijos mque por su “éxito” social, esto lo menciono por puro  deseo de ejemplificar este caos que no creo que sea nada aliviante.

Albert Camus por ejemplo, hacía referencia que estamos obligados a mantener firmes nuestra negativa a mentir respecto de lo que se sabe, a  no mentir  y a hacer resistencia a la tiranía. Del mismo modo hablaba de ponernos siempre que podamos  al servicio no de quienes hicieran la historia, sino  al servicio de quienes la sufrían, y pienso ahora  que allí está el mayor reto que nos toca afrontar a cada uno de nosotros estemos donde nos encontramos. Total, debe ser éste nuestro compromiso diario: un compromiso de servicio a la verdad y a la libertad. 


Pero, me pregunto, ¿cuál es esa verdad? ¿Dónde está esa verdad de la que hacen referencia Cortázar y Camus? Acaso sea el mostrarse por fin como uno realmente es?, o el hacer por fin lo que uno tanto ha anhelado y disfrutarlo?, y si la verdad que tanto buscamos está cerca de nosotros, a nuestro lado manifestada en la persona que queremos o en la familia con la que compartimos o en esos amigos que están allí para ayudarnos? Conjeturas, muchas conjeturas, conjeturas mías al fin y al cabo, pero de algo estoy seguro, que hay una gran verdad, sí la hay,  y ésta es precisamente el hecho que somos seres humanos, y son los valores- esos códigos de verdad absolutos asimilados en nuestra primera formación de casa-, los que nos dan casualmente esa categoría misma de seres "humanos" y por los cuales debemos seguir apostando continuamente.

Del mismo modo pienso que hoy y más que nunca es necesario creer mucho en la bondad de las personas, creer en la educación como única fuente de desarrollo y creer en la intensidad de las emociones como fuente de humanidad y consciencia social.

Finalmente no importa si los caminos que tomamos para llegar a una verdad sean distintos, no importa eso, de verdad no importa, lo que sí importa es llegar a esa verdad, la misma que tanto defendía en vida Julio Cortázar, llegar a esa verdad, percibirla por uno mismo y repetirla cada día con la misma fe, pero no sólo a los mismos amigos y en mismo café como él mismo refería, no, no sólo a ellos, sino -pienso-, que esa verdad debería ser repetida a la mayor cantidad de sensibilidades posibles. Esto es al fin y al cabo lo más importante!



Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.