lunes, 11 de noviembre de 2013

Opiniones

Yo hablo de libertad, no de libertinaje; de bondad, no de ingenuidad; hablo de fe, no de obsesión; impulso y valoro el intento diario, no me interesa la perfección; me regocija la sencillez del individuo porque me siento cómodo allí. Detesto cuando alguien se siente importante y menoscaba al inferior. Me preocupa no, la pobreza material, sino la espiritual porque de allí devienen todos los problemas, total, el trabajo enmienda la primera. Me gusta cuando alguien viene a mí y me expresa claramente lo que quiere y lo que siente, sin tapujos ni necedades. Valoro a quien lee, y aplica lo que lee. Nadie da fórmulas de vida, menos yo, sin embargo es necesario no quedarse con lo que uno tiene guardado. No soy moralista, y si hablo de actitudes y de acciones es porque me interesa estudiar a las conciencias, y obtener respuestas de ellas. Creo en Dios a mi manera, y soy consciente de ello, creo en Dios, sí, sí, pero en un Dios cercano a los individuos aquí, cercano a sus dolores y frustraciones no lejano a ellos.

Desde Lima, Ciudad Capital del Perú.
Víctor Abraham les saluda.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Fragmentos para una degradación

Veo tus comentarios, y me confirmo a mí mismo una vez más que los mediocres son eso mismo mediocres, siempre lo han sido y lo serán. Esto confirma una vez más mi propia decepción acerca de todos estos tipos que la sociedad llama equivocadamente poetas. Un poeta no miente, ni usa un lenguaje de doble moral. Las palabras de un poeta son limpias, claras y sencillas. El poeta está obligado a usar esas palabras en beneficio del servicio con el fin de ayudar a entender a las personas y a sacarlas de sus propias angustias, o de conscientizar a aquéllas que han perdido las esperanzas en sí mismas y tal vez en las de los demás. Un poeta siempre habla claro y directo y no se esconde en rostros falsos, ni nombres que no le corresponden. Su lenguaje está vivo porque piensa con la razón y habla con el corazón. De allí que mi decepción sea cada vez más grande de ese grupo vano que se empeña en mostrarse como ejemplo vivo cuando en realidad atrás todo ello no haya más que falsedad y estupidez, mayor razón aún si esta categoría de poeta está unida la categoría de profesor. Es una pena por los estudiantes que "forman", así entre comillas, porque tipos como ustedes dudo mucho, formen futuros para esta sociedad que nuestro país necesita. De allí tal vez sea cierta esa frase que dice, nadie da lo que no tiene, en fin. Por otra parte es una pena que la gente siga viendo en ustedes ejemplos y personas a imitar o seguir cuando no es así, en fin. No los culpo por eso, total qué pueden esperar inmersos en una sociedad que cada día se degrada más así misma, una sociedad en la que vivir armónicamente se convierte de pronto en una especie invisible de suerte o mala suerte al ya no saber quién es quién realmente, ni saber quién habla con la verdad y quién miente. Siendo tú, o quien quiera que seas si no es tu nombre ese, debo decir con resignación que si eliges el camino de la degradación, degrádate tú mismo, a ti mismo, pero no arrastres a la gente a tu degradación. Mide tus palabras y tu lenguaje al referirte a alguien, y más si vas a referirte a mí, me has entendido? Tras esta noche de ambivalencias insanas sólo me quedará una cosa más por afirmar: seguir firme en lo que pienso siempre, tal vez sea que no estemos lejos de eso que yo afirmo constantemente convencido al decir que esta sociedad está llegando a su propia degradación humana, donde todo lo bueno lo tomamos como malo, o como ingenuo o tonto, mientras que lo malo lo tomamos como heroico, imitable y bueno de seguir. Total, todo esto tal vez sea producto de los ejemplos que ustedes - y muchos actores del ridículo y de la desfachatez- hacen creer cuando escriben sus poemas llenos de abundantes metáforas y con palabras difíciles, y sin embargo carentes de sentido humano. Total, el lenguaje de los escogidos a la hora de decir la verdad siempre sobrará. 

Creo que ha llegado el momento de separar la paja del trigo, y de llamar a las cosas por su propio nombre, de decir quién es quién, y de sacar a la luz lo que hace. Finalmente, aplausos, aplausos, tal vez tengas razón, tal vez sea al fin y al cabo un pobre imbécil, total para un hombre como yo acostumbrado a recibir improperios e insultos por lo que piensa y escribe cada día, ya nada sorprende, sí, sí, nada sorprende. (De pronto, es curioso sentir que un hombre que no ha sido nunca fuerte, termine haciéndose fuerte, total,  la fortaleza y la fuerza si se alcanzan a nivel del espíritu se convierten en reconfortantes, en corazas, en torres de defensa, en filtros muy fuertes que hacen que la angustia no traspase el límite de la convicción. ) Sabes? Tal vez tengas razón en tus palabras que no me importan, nunca me ha importado lo que otros refieran de mí, son libres para hacerlo, pero debes agregar algo más a tu vacía descripción sobre mí, que también, también soy un honesto, un hombre para cuyas ideas y principios de eso que yo llamo ética, son muy fuertes. Te perdono, perdono tus palabras hacia mí, pero jamás tus actos porque con tus actos dañas a otras personas nobles, y la gente, la gente no merece recibir más daño del que ya tiene sobre sí misma producto de las angustias del destino y de la existencia misma. Algún día nos encontraremos y espero seas diferente no por ti, sino por tus alumnos y admiradores que ven en ti una esperanza de hombre cuando los dos sabemos que para llegar a esto falta mucho. Adiós, quien quiera que tú seas. Es una pena que me hayas terminado rehuyendo esta noche, en fin. Mi nombre es Víctor Abraham nunca lo olvides. Me has entendido? me has entendido verdad?